Vientos del Norte
Acerca de
Este blog es un espacio para mí y lo que siento, lo que sentí, lo q me gustaría sentir xo no puedo...Para lo que me pasa, o lo que sueño que me pasa... porque a veces realidad y fantasía se entremezclan peligrosamente, y no soy capaz de distinguir “mi mundo” del resto del mundo.
Sindicación
 
Noches alegres, mañanas tristes. O de cómo un lunes puede quitarle toda la magia a un buen finde.
Este sábado prometía. No sé muy bien por qué, pero lo intuía. Ya de par de mañana empezamos a dar pena (que tampoco es nada nuevo), pero esta vez el grado de penosidad fue mayor que el habitual. Como aún nos duran los buenos propósitos de nuevo curso, decidimos madrugar para irnos a estudiar a la biblioteca del barrio. Madrugar, en el universo pencoitzitriano ,supone levantarse a las 12 del mediodía. Con mi tomatera característica, la ducha mañanera y tomar el desayuno me lleva una hora, (aproximadamente) con lo que llegamos a nuestro destino a la una. Las probabilidades de que la biblioteca estuviera cerrada (o por ser sábado o por ser las 13 p.m.) eran elevadas, pero la Penca, con su inquebrantable fe en el destino (el cual sin duda alguna había querido que dedicásemos esa gris mañana de otoño al estudio) ni siquiera contemplaba esa posibilidad. Así que llegamos con nuestras caras de palurdas redomadas, armadas de un arsenal de carpetas, libros, y material escolar variado. ¿Qué nos encontramos? Pues a un buen hombre vestido de segurata que nos comunicó amablemente que, como yo suponía, la biblioteca no abría los sábados. Así que, lejos de abandonar nuestro cometido, nos dispusimos a buscar otra biblioteca que sí estuviera abierta. Cogimos el bus hasta llegar a la calle dónde, supuestamente, había otra biblioteca municipal. Pero las calles en Madrid no son precisamente cortas, y tras vagar como almas en pena avenida arriba, avenida abajo, me di por vencida: “tú ganas”, le dije a mi estómago. Y nos metimos a saciar nuestro voraz apetito en el Telepizza más cercano.

Continuará...
 
Curso nuevo, ¿vida nueva?
Pués no sé si tanto, pero al menos tengo mil propósitos y proyectos para los próximos meses. He aterrizado por los madriles guerrera, con ganas de aprovechar este curso. Otra cosa es que me dure la euforia y los cumpla; la constancia no es mi fuerte, desde luego. Bueno, tampoco la puntualidad, ni el orden, ni la disciplina, ni la diplomacia... Soy un poco desastre, pero lo llevo con dignidad, que es lo que importa.

En realidad no son grandes metas, sólo pequeñas cosas que a veces son las que más cuestan: ir a clase, sacarme el First, apuntarme a yoga, llegar puntual a los sitios, irme a dormir relativamente pronto (que luego no hay dios que me levante), hacer deporte(¿?)...

Y otro propósito podría ser actualizar este blog que tengo tan abandonado... Creo que puede ser un buen momento para retomarlo. Dejé de actualizar porque se había convertido en el reflejo de una obsesión de la que no sabía muy bien cómo escapar. Pero un nuevo curso es una buena oportunidad para dejar atrás obsesiones absurdas, sentimientos no correspondidos (supuestamente) y relaciones avocadas al fracaso.

Necesito mirar al futuro, o mejor aún, al presente. Vivir aquí y ahora. Dejar atrás cubas, pamplonas... y olvidar las noches en las que fue casi mía. Sí, casi la consigo. Pero, ¿de qué sirve un "casi"? Ahí te dejo con tus dudas y tus miedos, yo necesito gastar mis energías en algo más productivo que esperar eternamente a que te decidas.

Así que doy por inaugurado oficialemente el curso 2006/2007, que intuyo (y espero) va a dar mucho de sí.

Puede que cree un blog nuevo, porque seguir actualizando éste me pone más difícil lo de pasar página. Siento su fantasma en cada post y me persigue incansable, arrastrando el recuerdo de una primavera cargada de incertidumbre e ilusiones, y de un verano aún más incierto pero amargo y desencantado. Ahora tengo la certeza de que no va a ser mía, pero ya es mejor que no tener nada...

De momento aquí está este post...

¡Feliz curso nuevo!