Vientos del Norte
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Este blog es un espacio para mí y lo que siento, lo que sentí, lo q me gustaría sentir xo no puedo...Para lo que me pasa, o lo que sueño que me pasa... porque a veces realidad y fantasía se entremezclan peligrosamente, y no soy capaz de distinguir “mi mundo” del resto del mundo.
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Incursión por el ambiente pamplonés


¿A qué conclusión llego después de varias horas de cañas por el ambiente (qué digo ambiente, ¡ambientazo!) pamplonés?

Que lo aborrezco. Y como mis amigos (gays) ya están hartos de oírme despotricar de que en esos bares a los que me llevan no hay ni una jodida bollera, habían decidido darme el gusto, e ir a bares "de tías".

Primer bar de la noche: Malkoa. La única vez que intenté ir a ese bar un peculiar letrero te daba la bienvenida: "Cerrado por desinfección". Pues estamos apañaus.

Hoy hemos tenido más suerte. Estaba abierto. Garito de mala muerte en una calle desierta del Casco Antiguo. Unas veinte personas, de las cuales quince eran tíos, calvos y rondando los 50 (que si aún estuviesen buenos...).

Segundo intento: Navarrería. Mesón, cerrado. Barbacoa, cerrado. Aldapa, cerrado. Definitivamente el jueves no es un buen día para follar.

El único bar bollo que nos queda (el único realmente bollo, porque los que he mencionado antes ni siquiera son propiamente de ambiente) tampoco promete demasidado. No me molesto en comprobarlo. Los sábados en hora punta suelen reunirse entre diez y quince clientas, así que un jueves imaginaos.

Además, he decidido hacerles boicot. No me disgusta ese bar: la música es petarda pero no demasiado, la camarera medianamente simpática (por lo menos suele invitarme a txupitos) y el sitio... bueno, podía ser peor. Pequeño pero acogedor.

Pero el sábado pasado entré con un amgio porque nos perdimos del resto de la cuadrilla. Y cuando mi amigo intentó ir al baño, una tía (que creo que es la otra camarera, la que no me invita a nada) le dijo: "no puedes pasar". Mi amigo ojiplático: "¿Cómo que no puedo pasar?" Y la otra: "no, al baño no". Yo indignadísima , claro.

No soporto la hombrefobia de algunas bolleras (ni la chirrifobia de algunos gays). Si quieres montar un bar sólo de chicas, vale, estás en tu derecho. Pero en el momento en que estás cobrándole la consumición al chaval y ganándote el sueldo a su costa (para pagar no importa que tenga huevos) pues obviamente tienes que dajarle ir al baño si le sale de los ídem.

Con actitudes como ésa sólo se consigue alimentar la lesbofobia (incluso de las propias lesbianas). Yo luego me quejo de que las tías en Pamplona no salen por el ambiente, pero sin en el único bar 100% bollo os las gastais así... no me extraña.

Bueno, que tras nuestro periplo por lo Viejo, decidimos renunciar a mi noche bollo e irnos a San Juan, a los bares de ambiente en los que acabamos siempre. Primer bar: Alakarga. Ocho personas, una tía (mariliendre, of course). Nos tomamos una caña y cambiamos de bar con la esperanza de que el ambiente por el Mineo esté un poco mejor. Asomamos la cabeza: vacío. La locaza del camarero y poco más.

Última opción: M40, ahí siempre hay gente. He dicho "gente", no mujeres. Y sí, gente hay.: una pareja de cincuentones, el oso de turno, una travesti sudamericana, el camarero y otro chaval. Y... ¡tachán! ¡Tías! ¡Ni más ni menos que dos!! Pero liándose entre sí y más cerca de los 40 que de los 30. Vamos, que aunque no estuvieran juntas tampoco eran mi tipo.

Y para rematar la noche, la Jaizi no tiene mejor idea que irse a explorar el bar. ¡Jo, nunca he visto un cuarto oscuro! Y suponiendo que no habría nadie dentro, me he dedicado a meter las narices en un zulo de un metro cuadrado con un cortinilla negra haciendo las funciones de puerta. ¡Menudo truño! ¿Eso es todo? Y como no había mcuho que ver, me disponía ya a salir, cuando el camarero aparece como un energúmeno diciéndole a uno de mis amigos:

-¿Dónde coño está tu amiguita? (en un tonito que no me ha hecho ni puta gracia).
- Aquí- respondo con toda naturalidad.
- Venga bonita, no me hagas sacarte del bar... (omitiendo el consabido "a ostias" del final de la frase).
- ¿Qué?- le digo, fliipando.
- Que no puedes entrar ahí.
- ¡Pero si no había nadie!
- Me da igual. Ahí no puedes entrar.

Más vale qu eel camarero es conocido de mis amigos, que sino igual me pega directamente...).

Así que me he ido del bar repitiendo algo que es ya como mi lema vital: "Onanismo Forever". Con este panorama no tengo elección...

No sé si algún día me dará por volver a vivir en Pamplona, o si me quedaré en Madrid para siempre, o si emigraré al Congo Belga... Pero desde luego que si me decanto por la primera opción ya me puedo comprar una bombona de oxígengo de muchos litros, porque dentro del armario siempre me ha costado respirar. Y más, después de la bocanada de aire fresco que ha supuesto Chueca en mi vida.

Nota: Este post lo escribí el jueves a las 4 de la madrugada después de una noche un poco frustrante. Pero como soy lo peor aún no lo había publicado.