<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1" ?><rdf:RDF xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/" xmlns:ti="http://purl.org/rss/1.0/modules/textinput/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:co="http://purl.org/rss/1.0/modules/company/" xmlns:rdf="http://www.w3.org/1999/02/22-rdf-syntax-ns#" xmlns="http://purl.org/rss/1.0/"><channel rdf:about="http://blogs.chueca.com/vientosdelnorte/rss20.xml"><title><![CDATA[Vientos del Norte]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/vientosdelnorte/rss20.xml]]></link><description><![CDATA[&#32;]]></description><dc:publisher><![CDATA[Publisher]]></dc:publisher><dc:creator><![CDATA[creator]]></dc:creator><dc:rights><![CDATA[rights]]></dc:rights><dc:date><![CDATA[12/12/2004]]></dc:date><sy:updatePeriod><![CDATA[hour]]></sy:updatePeriod><sy:updateFrequency><![CDATA[123]]></sy:updateFrequency><sy:updateBase><![CDATA[BASE]]></sy:updateBase><items><rdf:Seq><rdf:li resource="http://blogs.chueca.com/vientosdelnorte/c_22.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.chueca.com/vientosdelnorte/c_21.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.chueca.com/vientosdelnorte/c_20.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.chueca.com/vientosdelnorte/c_19.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.chueca.com/vientosdelnorte/c_18.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.chueca.com/vientosdelnorte/c_17.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.chueca.com/vientosdelnorte/c_16.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.chueca.com/vientosdelnorte/c_15.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.chueca.com/vientosdelnorte/c_14.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.chueca.com/vientosdelnorte/c_13.htm"/></rdf:Seq></items></channel><item rdf:about="http://blogs.chueca.com/vientosdelnorte/c_22.htm"><title><![CDATA["Y uno aprende"]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/vientosdelnorte/c_22.htm]]></link><description><![CDATA[<b>Aquí os dejo mi poema favorito.<br/> Me ha venido a la cabeza de repente y me ha apetecido rescatarlo.<br/>Algun@s se lo atribuyen a Borges, otr@s dicen que ni de coña puede ser suyo. A mí me da igual su autoría, sea de quién sea me encanta...</b><br/><br/><i>Y uno aprende <br/><br/>Después de un tiempo,<br/>uno aprende la sutil diferencia <br/>entre sostener una mano<br/>y encadenar un alma.<br/><br/>Y uno aprende<br/>que el amor no significa acostarse<br/>y una compañía no significa seguridad.<br/><br/>Y uno empieza a aprender...<br/>Que los besos no son contratos<br/>y los regalos no son promesas.<br/>Y uno empieza a aceptar sus derrotas<br/>con la cabeza alta y los ojos abiertos.<br/><br/>Y uno aprende a construir<br/>todos sus caminos en el hoy,<br/>porque el terreno de mañana<br/>es demasiado inseguro para planes...<br/>Y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad.<br/><br/>Y después de un tiempo<br/>uno aprende que si es demasiado,<br/>hasta el calorcito del sol quema.<br/><br/>Así es que uno planta su propio jardín<br/>y decora su propia alma,<br/>en lugar de esperar a que alguien le traiga flores.<br/><br/>Y uno aprende que realmente puede aguantar,<br/>que uno realmente es fuerte,<br/>que uno realmente vale,<br/>uno aprende y aprende...<br/><br/>Y con cada día uno aprende...</i>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.chueca.com/vientosdelnorte/c_21.htm"><title><![CDATA[Incursión por el ambiente pamplonés]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/vientosdelnorte/c_21.htm]]></link><description><![CDATA[<i></i><br/><br/>¿A qué conclusión llego después de varias horas de cañas por el ambiente (qué digo ambiente, ¡ambientazo!) pamplonés?<br/><br/>Que lo aborrezco. Y como mis amigos (gays) ya están hartos de oírme despotricar de que en esos bares a los que me llevan no hay ni una jodida bollera, habían decidido darme el gusto, e ir a bares "de tías".<br/><br/>Primer bar de la noche: <i>Malkoa</i>. La única vez que intenté ir a ese bar un peculiar letrero te daba la bienvenida: "Cerrado por desinfección". Pues estamos apañaus.<br/><br/>Hoy hemos tenido más suerte. Estaba abierto. Garito de mala muerte en una calle desierta del Casco Antiguo. Unas veinte personas, de las cuales quince eran tíos, calvos y rondando los 50 (que si aún estuviesen buenos...).<br/><br/>Segundo intento: Navarrería. <i>Mesón</i>, cerrado. <i>Barbacoa</i>, cerrado. <i>Aldapa</i>, cerrado. Definitivamente el jueves no es un buen día para follar.<br/><br/>El único bar <i>bollo </i>que nos queda (el único realmente bollo, porque los que he mencionado antes ni siquiera son propiamente de ambiente) tampoco promete demasidado. No me molesto en comprobarlo. Los sábados en hora punta suelen reunirse entre diez y quince clientas, así que un jueves imaginaos.<br/><br/>Además, he decidido hacerles boicot. No me disgusta ese bar: la música es petarda pero no demasiado, la camarera medianamente simpática (por lo menos suele invitarme a txupitos) y el sitio... bueno, podía ser peor. Pequeño pero acogedor. <br/><br/>Pero el sábado pasado entré con un amgio porque nos perdimos del resto de la <i>cuadrilla</i>. Y cuando mi amigo intentó ir al baño, una tía (que creo que es la otra camarera, la que no me invita a nada) le dijo:  "no puedes pasar". Mi amigo ojiplático: "¿Cómo que no puedo pasar?" Y la otra: "no, al baño no". Yo indignadísima , claro.<br/><br/>No soporto la <i>hombrefobia </i>de algunas bolleras (ni la <i>chirrifobia </i>de algunos gays). Si quieres montar un bar sólo de chicas, vale, estás en tu derecho. Pero en el momento en que estás cobrándole la consumición al chaval y ganándote el sueldo a su costa (para pagar no importa que tenga huevos) pues obviamente tienes que dajarle ir al baño si le sale de los <i>ídem</i>.<br/><br/>Con actitudes como ésa sólo se consigue alimentar la lesbofobia (incluso de las propias lesbianas). Yo luego me quejo de que las tías en Pamplona no salen por el ambiente, pero sin en el único bar 100% bollo os las gastais así... no me extraña. <br/><br/>Bueno, que tras nuestro periplo por lo Viejo, decidimos renunciar a mi noche bollo e irnos a San Juan, a los bares de ambiente en los que acabamos siempre. Primer bar: <i>Alakarga</i>. Ocho personas, una tía (mariliendre, of course). Nos tomamos una caña y cambiamos de bar con la esperanza de que el ambiente por el <i>Mineo </i>esté un poco mejor. Asomamos la cabeza: vacío. La locaza del camarero y poco más. <br/><br/>Última opción: <i>M40</i>, ahí siempre hay gente. He dicho "gente", no mujeres. Y sí, gente hay.: una pareja de cincuentones, el oso de turno, una travesti sudamericana, el camarero y otro chaval. Y... ¡tachán! ¡Tías! ¡Ni más ni menos que dos!! Pero liándose entre sí y más cerca de los 40 que de los 30. Vamos, que aunque no estuvieran juntas tampoco eran mi tipo. <br/><br/>Y para rematar la noche, la Jaizi no tiene mejor idea que irse a explorar el bar. ¡Jo, nunca he visto un cuarto oscuro!  Y suponiendo que no habría nadie dentro, me he dedicado a meter las narices en un zulo de un metro cuadrado con un cortinilla negra haciendo las funciones de puerta. ¡Menudo truño! ¿Eso es todo? Y como no había mcuho que ver, me disponía ya a salir, cuando el camarero aparece como un energúmeno diciéndole a uno de mis amigos: <br/><br/>-¿Dónde coño está tu amiguita? (en un <i>tonito </i>que no me ha hecho ni puta gracia).<br/>- Aquí- respondo con toda naturalidad. <br/>- Venga bonita, no me hagas sacarte del bar... (omitiendo el consabido "a ostias" del final de la frase).<br/>- ¿Qué?- le digo, fliipando.<br/>- Que no puedes entrar ahí.<br/>- ¡Pero si no había nadie!<br/>- Me da igual. Ahí <i>tú</i> no puedes entrar.<br/><br/>Más vale qu eel camarero es conocido de mis amigos, que sino igual me pega directamente...).<br/><br/>Así que me he ido del bar repitiendo algo que es ya como mi lema vital: "Onanismo Forever". Con este panorama no tengo elección...<br/><br/>No sé si algún día me dará por volver a vivir en Pamplona, o si me quedaré en Madrid para siempre, o si emigraré al Congo Belga... Pero desde luego que si me decanto por la primera opción ya me puedo comprar una bombona de oxígengo de muchos litros, porque dentro del armario siempre me ha costado respirar. Y más, después de la bocanada de aire fresco que ha supuesto Chueca en mi vida.<br/><br/><i>Nota: Este post lo escribí el jueves a las 4 de la madrugada después de una noche un poco frustrante. Pero como soy lo peor aún no lo había publicado.</i>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.chueca.com/vientosdelnorte/c_20.htm"><title><![CDATA[Noches alegres, mañanas tristes. O de cómo un lunes puede quitarle toda la magia a un buen finde.]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/vientosdelnorte/c_20.htm]]></link><description><![CDATA[Este sábado prometía. No sé muy bien por qué, pero lo intuía. Ya de par de mañana empezamos a dar pena (que tampoco es nada nuevo), pero esta vez el grado de penosidad fue mayor que el habitual. Como aún nos duran los buenos propósitos de nuevo curso, decidimos madrugar para irnos a estudiar a la biblioteca del barrio. Madrugar, en el universo <i>pencoitzitriano </i>,supone levantarse a las 12 del mediodía. Con mi <i>tomatera </i>característica, la ducha mañanera y tomar el desayuno me lleva una hora, (aproximadamente) con lo que llegamos a nuestro destino a la una. Las probabilidades de que la biblioteca estuviera cerrada (o por ser sábado o por ser las 13 p.m.) eran elevadas, pero la Penca, con su inquebrantable fe en el destino (el cual sin duda alguna había querido que dedicásemos esa gris mañana de otoño al estudio) ni siquiera contemplaba esa posibilidad. Así que llegamos con nuestras caras de palurdas redomadas, armadas de un arsenal de carpetas, libros, y material escolar variado. ¿Qué nos encontramos? Pues a un buen hombre vestido de <i>segurata </i>que nos comunicó amablemente que, como yo suponía, la biblioteca no abría los sábados. Así que, lejos de abandonar nuestro cometido, nos dispusimos a buscar otra biblioteca que sí estuviera abierta. Cogimos el bus hasta llegar a la calle dónde, supuestamente, había otra biblioteca municipal. Pero las calles en Madrid no son precisamente cortas, y tras vagar como almas en pena avenida arriba, avenida abajo, me di por vencida: “tú ganas”, le dije a mi estómago. Y nos metimos a saciar nuestro voraz apetito en el <i>Telepizza </i>más cercano. <br/><br/>Continuará...]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.chueca.com/vientosdelnorte/c_19.htm"><title><![CDATA[Curso nuevo, ¿vida nueva?]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/vientosdelnorte/c_19.htm]]></link><description><![CDATA[Pués no sé si tanto, pero al menos tengo mil propósitos y proyectos para los próximos meses. He aterrizado por los madriles guerrera, con ganas de aprovechar este curso. Otra cosa es que me dure la euforia y los cumpla; la constancia no es mi fuerte, desde luego. Bueno, tampoco la puntualidad, ni el orden, ni la disciplina, ni la diplomacia... Soy un poco desastre, pero lo llevo con dignidad, que es lo que importa. <br/><br/>En realidad no son grandes metas, sólo pequeñas cosas que a veces son las que más cuestan: ir a clase, sacarme el <i>First</i>, apuntarme a yoga, llegar puntual a los sitios, irme a dormir relativamente pronto (que luego no hay dios que me levante), hacer deporte(¿?)...<br/><br/>Y otro propósito podría ser actualizar este blog que tengo tan abandonado... Creo que puede ser un buen momento para retomarlo. Dejé de actualizar porque se había convertido en el reflejo de una obsesión de la que no sabía muy bien cómo escapar. Pero un nuevo curso es una buena oportunidad para dejar atrás obsesiones absurdas, sentimientos no correspondidos (supuestamente) y relaciones avocadas al fracaso.<br/><br/>Necesito mirar al futuro, o mejor aún, al presente. Vivir aquí y ahora. Dejar atrás <i>cubas</i>, <i>pamplonas</i>... y olvidar las noches en las que fue casi mía. Sí, casi la consigo. Pero, ¿de qué sirve un "casi"? Ahí te dejo con tus dudas y tus miedos, yo necesito gastar mis energías en algo más productivo que esperar eternamente a que te decidas.<br/><br/>Así que doy por inaugurado oficialemente el curso 2006/2007, que intuyo (y espero) va a dar mucho de sí.<br/><br/>Puede que cree un blog nuevo, porque seguir actualizando éste me pone más difícil lo de pasar página. Siento su fantasma en cada post y me persigue incansable, arrastrando el recuerdo de una primavera cargada de incertidumbre e ilusiones, y de un verano aún más incierto pero amargo y desencantado. Ahora tengo la certeza de que no va a ser mía, pero ya es mejor que no tener nada...<br/><br/>De momento aquí está este post...<br/><br/>¡Feliz curso nuevo!]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.chueca.com/vientosdelnorte/c_18.htm"><title><![CDATA[Más de lo mismo (o mejor dicho, de la misma)]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/vientosdelnorte/c_18.htm]]></link><description><![CDATA[Releo tus e-mails, una y otra vez. Buceo entre sus líneas sumergiéndome en cada palabra. Saboreo el aroma amargo del rechazo... Soy masoquista emocional, no cabe duda. No es normal que me reconforte leer que no me quieres... ¿O quizá me reconforta leer entre líneas? En lo párrafos que dejan entrever que sientes bastante más de lo que dices. <br/><br/>Casi puedo recitarlos de memoria, como un guión bien aprendido. Los rememoro en las horas muertas. Los momentos alegres me traen a la mente partes que no traen los tristes... Pero al fin y al cabo sólo son dos caras de una misma moneda.<br/><br/>Cuando parece que estoy curada de tí, recaigo con más fuerza. Eres el epicentro de mi universo de locura. Pero prefiero estar loca de amor a no sentir nada. El mal de amores no es peor que ser correspondida, simplemente cuesta más sobrellevarlo. En el fondo me recuerda que estoy viva, y me enternece saber que soy capaz de amar así: con tanta fuerza, entrega y dulzura; aunque no sirva de nada...]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.chueca.com/vientosdelnorte/c_17.htm"><title><![CDATA[Día cuasi-productivo (por lo menos reparador)]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/vientosdelnorte/c_17.htm]]></link><description><![CDATA[No sé si serán las horas de luz solar (he estado recociéndome en la facultad durante horas: de 13 a 14 y de 17 a 20), o la satisfacción de haber ido a tres clases, ¡ todo un logro!, (sólo he faltado a la última) pero la verdad es que hoy siento una serenidad que hacía tiempo no experimentaba. Ni alegría ni tristeza, simplemente un equilibrio interior, una facilidad para relativizar y quitarle importancia a las cosas que hieren, para apreciar los pequeños detalles. La noche adquiere un tono casi mágico: el silencio, el parque vacío, una ligera brisa entrando por la ventana entreabierta... (No, no estoy fumada :p).<br/><br/>La verdad es que necesitaba sentirme así. Normalmente sólo la playa me produce esta sensación de paz interior, pero hoy el cansancio acumulado a lo largo del día, el buen tiempo,una buena compañía y varias horas de <i>Trivial</i>, han producido una mezcla con resultados similares al oceáno en movimiento. ¡Quién iba a creer que esta jungla llamada Madrid y el mar podrían tener los mismos efectos!<br/><br/>Y es tanto el remanso de paz, que hasta Ella se vuelve insignificante; y le encuentro a la soltería más pros que contras, y desaparece la dependencia y el síndrome de abstinencia. A ver cuanto me dura...]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.chueca.com/vientosdelnorte/c_16.htm"><title><![CDATA[La crisis precumple pasó...]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/vientosdelnorte/c_16.htm]]></link><description><![CDATA[Al final no va a ser tan malo esto de cumplir años... O al menos de momento (cuando cumpla 50 tacos puede que cambie de opinión). <br/><br/>El sábado fue un buen día; un cumpleaños diferente, pero agradable. No pudimos ir a la playa porque estaba cayendo el diluvio pamplonés, pero descubrimos un restaurante cojonudo, con una comida buenísima y unos camareros jovencillos y muy simpáticos. Fue una comida en <i>petit comité </i>con dos amigas y un amigo, pero nos reímos muchísimo.Y me hizo mucha ilusión la magdalena  con sus dos velitas y sus consiguientes 2 deseos (ahora sólo hace falta que se cumplan, jeje).<br/><br/>A la tarde visité a mis abuelos, me fuí de cañas con mis tí@s y mis padres, estuve con mi primillo de 4 años... Una tarde inusual para mí, con lo poco familiar que soy (creo que hacía como 8 años que no pasaba mi cumpleaños con ell@s). Así que me quedé con un sentimiento de buena hija-sobrina-nieta-prima que no suelo experimentar. Además mi madre está de lo más cariñosa y cercana desde mi pseudo-salida del armario (esta mujer nunca dejará de sorprenderme...).<br/><br/>Y después cena con Ella y otra amiga ex-compi de clase. Como ésta se fue pronto y hacía una noche relativamente buena, acabamos las dos sentadas en un banco de 12 a 2:40 de la madrugada. Me abstengo de hacer comentarios empalagosos porque se presuponen, simplemente que estuve super agusto (como siempre) y que ahora, de vuelta a Madrid, estoy con más síndrome de abstinencia que nunca...<br/><br/>Y el final de la noche tampoco estuvo nada mal, charlando de la vida y sus designios hasta las 6 de la mañana con mi bióloga favorita, jeje (para que luego te quejes Pau...).<br/><br/><br/><br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.chueca.com/vientosdelnorte/c_15.htm"><title><![CDATA[Momentazo materno-filial]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/vientosdelnorte/c_15.htm]]></link><description><![CDATA[Hace un rato, en el salón de mi casa (la de mis padres) se estaba produciendo una estampa poco habitual: yo pintándome las uñas sentada en el sofá. Mi madre, desesperada con mi poca maña en el asunto, ha optado por pintármelas ella. <br/><br/>Vale, hasta aquí todo se puede considerar más o menos <i>normal</i> (sin tener en cuenta que yo nunca me pinto las uñas, excepto en arrebatos como el de hoy, fruto de mi crisis existencial provocada por la primavera y mi inminente cumpleaños).<br/><br/>Pero lo que no ha sido tan normal ha sido la conversación. A mi madre (sujetando mi mano y armada con el pincelito del esmalte) le da por saltarme (completamente desganada y sin mirarme a la cara):<br/><br/>- <i>Oye, esa funda (la del móvil) que llevas en el bolso ¿de qué es? ¿De la bandera gay?</i><br/>- <i>Es el arcoiris</i>- respondo yo, como una auténtica gilipollas.<br/>-¿El arcoiris? (gesto incrédulo). Osea, la bandera gay ¿no?<br/>- Sí mamá, sí. Pero es un arcoiris. ¿A ti no te gusta el arcoiris o qué?<br/>-Pues no, la verdad. (Con cara de poc@s amig@s).<br/>-Y...y...es que te gustan... - aquí iba "las mujeres", pero en lugar de eso ha dicho "¿es que te gusta lo gay o qué?"<br/>No contesto.<br/>- ¿Te has vuelto tor...? ¿Te has vuelto gay o qué?<br/><br/>No contesto. Mi madre me mira esperando una respuesta. <br/>Al final acierto a decir: "¿Pero qué pregunta es esa mamá?"<br/><br/>¡Y es que es verdad! ¿Son esa formas de preguntar algo así? Definitivamente, no. No era ni el momento, ni el lugar, ni la forma. Pero es que mi madre es así, totalmente imprevisible e inoportuna...<br/><br/>Al final le he respondido: "<i>En serio, ¿llevas años pegándome indirectas y ahora me sales con esas?" ¿De verdad te sorprende que lleve una bandera gay? </i>Y cambio de tema. Me pongo a protestar de lo mal que ha hecho la puta <i>french manicure</i>. Aunque no me extraña, porque a la mujer le temblaba el pulso tratando de abordar el tema con un mínimo de naturalidad; algo que, obviamente, no ha conseguido. <br/><br/>Surrealista. No me lo esperaba ni de coña, y menos de esa manera. Sobre todo porque pensaba que ya lo tenía claro hace tiempo. Que no tenía la necesidad de preguntármelo abiertamente... ¿Dónde queda el "yo es que siempre he pensado que a tu hermana le gustan las mujeres"? (Que le saltó un día a mi hermana). Pues si siempre lo has creído, ¿a qué viene tanta ostia??? <br/><br/>Me he quedado como con mal cuerpo, porque no he sabido reaccionar y porque he perdido una oportunidad de oro para contárselo con un poco de dignidad... Pero bueno, que yo creo que le habrá quedado claro ¿no? Porque la reacción que he tenido me delata.]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.chueca.com/vientosdelnorte/c_14.htm"><title><![CDATA[Día de sol y antihistamínicos]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/vientosdelnorte/c_14.htm]]></link><description><![CDATA[Hoy hace sol, que no es poco. Después de pegarme una de las Semanas Santas más grisáceas y frías de mi vida (o igual no; igual es que sólo tengo el recuerdo del año pasado, y la Semana Santa caribeña es lo que tiene, que se parece bastante poco a la pamplonesa) se agradece un día mínimamente alegre. Además el catarro empieza a remitir (aunque muy levemente) y mi depresión precumpleaños también. Así que ya tengo motivos para sonreír, a pesar de que el antihistamínico me deje completamente exhausta, y me sienta como si me acabaran de apalear. <br/><br/>Y aparte de la luz solar, y de mis interminables (¡qué más quisiera!) vacaciones, la tarde de ayer me reconfortó bastante. No hice nada especial, pero a veces "un café" tiene efectos reparadores. Especialmente cuando el <i>café </i> en cuestión empieza a las 5 de la tarde y acaba a las 23 h., degenerando en 4 cañas y 3 fritos. Y las 6 horas se pasan sin darte cuenta, sin moverte de la mesa, sin necesidad de mirar al reloj. Y una vez más te sorprendes con cara de idiota y corroborando que somos tal para cual (aunque Ella no quiera aceptarlo).<br/><br/><br/><br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.chueca.com/vientosdelnorte/c_13.htm"><title><![CDATA[22 años y 260 días]]></title><link><![CDATA[http://blogs.chueca.com/vientosdelnorte/c_13.htm]]></link><description><![CDATA[Cuando era pequeña pensaba: "seré feliz cuando dé mi primer beso", "cuando me dejen salir por ahí", "cuando pueda irme de viaje con mis amig@s"... Cuando sea mayor...<br/><br/>Pero te haces mayor. Llegan los besos, los viajes, las juergas... y sigues sintiendo que falta algo. Un <i>algo </i>enorme, porque el vacío que sientes, un día no y quince sí, es abismal. Y tratas de convencerte de que lo que tienes que hacer es tomar las riendas de tu vida, ser sincera contigo misma, ser valiente... Y decides salir del armario, dejarlo todo, empezar una nueva vida. Decirle a quien quieres, que la quieres (sin ningún tipo de miedo ni complejo). <br/><br/>Has sido valiente, estudias lo que querías estudiar, vives donde querías vivir, eres quien (supuestamente) querías ser... Y el vacío sigue ahí, como siempre. Y en vez de sentirte valiente por irte donde querías ir, te sientes una cobarde por no ser capaz de enfrentarte a tus demonios aquí. Una desagradecida por no saber apreciar la <i>maravillosa ciudad </i>que todo el mundo te dice que tienes. Una niñata por creer que serías feliz si estuvieras con Ella, que el vacío que tienes se llenaría si tu amor fuese correspondido.<br/><br/>Odio cumplir años, porque un año más de vida y experiencias no me sirven para aprender a llenarlo. Porque sigo sin saber qué me falta si lo tengo todo.  Porque me sigue costando sonreír cuando no hay gente delante. Porque se ha esfumado un año más de juventud y todo sigue dando el mismo asco.]]></description></item></rdf:RDF>
