Gran urbe
He decidido escribir hoy un artículo más que nada por actualizar el blog un poco, y porque no me gusta nada como me quedó el que escribí el otro día sobre el mantecado que potó Lady Botox. Estoy pensando modificar un poco el tono de mi blog, no la forma, pero sí el contenido. Y a ver si salgo este fin de semana para recolectar anécdotas y ponerlas aquí luego, que mis dos semanas en Málaga han sido muy poco fructíferas en ese sentido, por no decir desastrosas. Fui a el Palo Profundo en más de una ocasión, pero ni aun así conseguir historias.
Bueno, pero afortunadamente ya estoy de nuevo en la capital y estoy muy contenta de estar aquí, a pesar de los inminentes exámenes que están a la vuelta de la esquina. (Ahora debería estar estudiando en vez de estar escribiendo en el blog, pero se me ha pegado la negligencia característica de la Equis. Es inevitable).
Total, que por un lado me dio un poco de pena venirme, porque siempre me da un poco de pena volverme a Madrid cuando paso cierto tiempo en casa (echo de menos a mi perra), pero por otro, estoy feliz de de entrar de nuevo en contacto con el bullicio y la agitación de la gran urbe. (Nótese que llevo ya dos puntos y aparte, un auténtico logro. Estoy orgullosa de mí misma).
Esta mañana me asomé a la ventana y vi que estaban rodando una especie de anuncio, o algo parecido. (¿Ves tú? Esas cosas son las que no se ven en provincias). Y había gente famosa y todo, te lo juro, que esta no es la típica historia que me invento para atraer lectores. (Es cierto que estoy de nuevo en una situación extrema, pero he llegado a la conclusión de que lo de inventarme historias no es un buen recurso). Esto es verídico. Estaba uno de la serie Aída. Bueno, o de una serie, no sé cuál, porque ya no veo la tele. Lo de Aída es una hipótesis. Pero el hecho es que había un par de actores de cara conocida.
Luego salí de casa rumbo a Nuevos Ministerios para coger el tren, y estuve regocijándome en la contemplación del auténtico invierno (el frío seco que te azota la cara al salir, los abrigos, chaquetones y bufandas de verdad, árboles pelados, colores pálidos en general, cedros grises en vez de palmeras). Porque en Málaga no hay invierno, y eso es agradable por un lado, pero también es aburrido porque el tiempo cambia muy poco. Y me sumergí de nuevo en el maremágnum de gente, en el ir y venir veloz e incesante de seres encapuchados y enguantados, el caos del tráfico y los pitidos visuales que yo a menudo no percibo porque idealizo la ciudad, y hoy menos
porque estaba absorta escuchando música en mi en MP3 nuevo que me han traído los Reyes Magos (que existen, por cierto). Me puse a escuchar a Los Morancos (entre otras cosas, no es que solamente esuche a Los Morancos. Pero como ya no ponen el Pluma Gay en el Viperina, pues no me ha quedado otra que bajarme la canción del Internet). Y me puse mi converse (una sola) roja recién lavadita que parecía nueva. (Ya me compraré las moradas en una de mis crisis de compradora compulsiva). Y estrené también mi braga doble rosácea con copitos de nieve que me hace juego con el abrigo fucsia y con los guantes de homo erectus y que ha recibido duras críticas por parte de la Equis (mi nueva asesora de imagen). Y luego llegué a clase y estuve distribuyendo EXQUISITAS MARITOÑIS (producto artesanal oriundo de Granada) entre mis compañeros de clase. Y para culminar la mañana estuvimos viendo el famoso vídeo de Genie. (Absolutamente fascinante. Fue el clímax de mi día).
Y ahora tengo que irme a estudiar ya sin falta.
Besos, abrazos y carpe diem,
La Emperatriz.
Bueno, pero afortunadamente ya estoy de nuevo en la capital y estoy muy contenta de estar aquí, a pesar de los inminentes exámenes que están a la vuelta de la esquina. (Ahora debería estar estudiando en vez de estar escribiendo en el blog, pero se me ha pegado la negligencia característica de la Equis. Es inevitable).
Total, que por un lado me dio un poco de pena venirme, porque siempre me da un poco de pena volverme a Madrid cuando paso cierto tiempo en casa (echo de menos a mi perra), pero por otro, estoy feliz de de entrar de nuevo en contacto con el bullicio y la agitación de la gran urbe. (Nótese que llevo ya dos puntos y aparte, un auténtico logro. Estoy orgullosa de mí misma).
Esta mañana me asomé a la ventana y vi que estaban rodando una especie de anuncio, o algo parecido. (¿Ves tú? Esas cosas son las que no se ven en provincias). Y había gente famosa y todo, te lo juro, que esta no es la típica historia que me invento para atraer lectores. (Es cierto que estoy de nuevo en una situación extrema, pero he llegado a la conclusión de que lo de inventarme historias no es un buen recurso). Esto es verídico. Estaba uno de la serie Aída. Bueno, o de una serie, no sé cuál, porque ya no veo la tele. Lo de Aída es una hipótesis. Pero el hecho es que había un par de actores de cara conocida.
Luego salí de casa rumbo a Nuevos Ministerios para coger el tren, y estuve regocijándome en la contemplación del auténtico invierno (el frío seco que te azota la cara al salir, los abrigos, chaquetones y bufandas de verdad, árboles pelados, colores pálidos en general, cedros grises en vez de palmeras). Porque en Málaga no hay invierno, y eso es agradable por un lado, pero también es aburrido porque el tiempo cambia muy poco. Y me sumergí de nuevo en el maremágnum de gente, en el ir y venir veloz e incesante de seres encapuchados y enguantados, el caos del tráfico y los pitidos visuales que yo a menudo no percibo porque idealizo la ciudad, y hoy menos
porque estaba absorta escuchando música en mi en MP3 nuevo que me han traído los Reyes Magos (que existen, por cierto). Me puse a escuchar a Los Morancos (entre otras cosas, no es que solamente esuche a Los Morancos. Pero como ya no ponen el Pluma Gay en el Viperina, pues no me ha quedado otra que bajarme la canción del Internet). Y me puse mi converse (una sola) roja recién lavadita que parecía nueva. (Ya me compraré las moradas en una de mis crisis de compradora compulsiva). Y estrené también mi braga doble rosácea con copitos de nieve que me hace juego con el abrigo fucsia y con los guantes de homo erectus y que ha recibido duras críticas por parte de la Equis (mi nueva asesora de imagen). Y luego llegué a clase y estuve distribuyendo EXQUISITAS MARITOÑIS (producto artesanal oriundo de Granada) entre mis compañeros de clase. Y para culminar la mañana estuvimos viendo el famoso vídeo de Genie. (Absolutamente fascinante. Fue el clímax de mi día).
Y ahora tengo que irme a estudiar ya sin falta.
Besos, abrazos y carpe diem,
La Emperatriz.
Comentario:
la verdad es que tienes un estilazo escribiendo... ¡enhorabuena!
Comentario:
Tú Cacho Cerda!!M ha gustado mucho tu blog!!M tenias q haber avisado antes xq m he tirao bastante tiempo poniendome al dia con tus anteriores aventuras...y x cierto las MARITOÑIS estaban exquisitas d verdad ehh??Mi nuevo manjar junto con la morcilla de arroz!JAJA!
Weno querida t veo mañna en clase!!Mil besos!
Weno querida t veo mañna en clase!!Mil besos!
Comentario:
Enhorabuena por todos los puntos y aparte!:p La verdad es que las lectoras habituales como yo, te estaremos eternamente agradecidas de que hagas la lectura un poco más inteligible. Es broma, cada una tiene su estilo, pero la verdad es que sí que se lee mucho más fácil que los posts anteriores...
Y oye, que si tienes mono de "verdadero invierno" te llevo a Pamplona un par de días y ya verás cómo se te quitan las ganas, jeje. Algunos días en navidad estuvimos a 7 bajo cero, qué horror!
Y oye, que si tienes mono de "verdadero invierno" te llevo a Pamplona un par de días y ya verás cómo se te quitan las ganas, jeje. Algunos días en navidad estuvimos a 7 bajo cero, qué horror!