Excentricidades de la Emperatriz Penca
Carpe diem, quam minima credula postero. (Horatio).
Acerca de
PILARES DE MI INCOMPRENSIÓN: La literatura, el cine, la pintura, Virginia Woolf, Amelie, Michael Cunningham, Jeffrey Eugenides, los perros, gatos, urracas, ocas, monos de Gibraltar y bestias en general, La Coixet, D.H. Lawrence, Dalí, el queso en todas sus formas y colores, 1984, los fonemas fricativos, los perros goyescos semihundidos, los potitos, las gafas de pasta, Winona Ryder, Keira Knightley, Londres, y Madrid. (No van ordenadas por grado de obsesión, porque entonces está claro que lo primero serían las gafas de pasta). Y La Celestina. Correo: lanogue@hotmail.com
Sindicación
 
Pollo rosáceo
Llevaba tiempo intentando actualizar, lo prometo, pero es que sigo sin Internet en casa, y la sala de ordenadores de la facultad la verdad es que no me inspira igual. Pero hoy me he obligado a mí misma a sentarme y a escribir un artículo, más que nada por el hecho de actualizar en sí. Es que en el mes de febrero sólo he escrito dos artículos. (Vergonzoso, lo sé). Estoy llegando ya a unos extremos que parezco Haizea, a post por mes. (Sin ánimo de ofenderte, ¿eh? Pero reconóceme que no eres precisamente una bloguera prolífica). Y además la lectura masiva de mi blog me ha animado a escribir hoy un post que todavía no sé de qué va a tratar. Un poco de todo, una miscelánea heterogénea de fricadas y rayadas varias. Mis artículos en realidad no tratan de nada. Quiero decir, no desarrollan un tema. Yo simplemente tengo una serie de ideas revoloteándome en la cabeza cuales urracas que van aterrizando una tras otra, y entre medias llega otra bandada de otra especie, y luego se entremezcla todo y sale un popurrí aberrante y monstruoso, además de interminable, y esa es como digo la esencia de mi blog. (He creado un monstruo). Es eso, un amasijo de ideas inconexas, el clásico potaje, en definitiva.

Bueno, ya que he analizado las pautas de mi propio estilo, voy a hablar de algo en concreto. Bueno, he dicho que he vuelto a batir un récord de lectura. 8 COMENTARIOS. (Uno es mío, vale, pero sigue siendo un comentario, ¿no?) Eso quiere decir que por lo menos me han leído ocho seres humanos, a lo cual hay que unir todas las personas que han elogiado oralmente mi artículo. Estoy hecha la puta jefa, ¿eh? (Lo siento, tanta fama me hace ser egocéntrica). Y encima me ha escrito Tiza. (La Equis me criticaba por dejarle mi blog, pero ahora mira, a chincharse). Tiza es mi gran hallazgo de la semana, junto con el Pinkpollo. De ahora en adelante me voy convertir en su apóstola, la voy a seguir donde quiera que vaya. Y respecto al Pinkpollo. ¡Cómo he podido vivir tantos años sin concocer ese sitio! Es el restaurante más chic de Madrid, y se encuentra en pleno corazón de Chueca. Y por si a alguien le interesa ver de qué va, tengo aquí la dirección: www.pinkpollo.com.

Bueno, por si acaso os ha resultado difícil de intuir, os advierto que es un sitio de pollo con plumas. El pollo es la especialidad de la casa. Abstenerse vegetarianos. (Yo soy vegetariana, pero como soy una penca, fui, y me pedí una ensalada Shangay Express. Pero son cosas que la gente normal no hace).

Pues una vez hecho este preámbulo, voy ya a empezar con lo que es el cuerpo del artículo en sí. Preveo que va a ser un post larguísimo otra vez. Michael Ende lo denominaría El post interminable, protagonizado por la Emperatriz Penca, sustituyendo a la Emperatriz Infantil. Yo lo siento mucho, he intentado sintezar muchas veces, pero no puedo. La verborrea es la propiedad constitutiva de mi blog. No puedo ir contra mis principios. Además, yo soy más de estar bastante tiempo sin escribir y luego parir un post kilométrico, y así me quedo saciada para varios días (o semanas). Es como la serpiente esa, ¿no? La anaconda, que está mucho tiempo sin pegar bocado, y luego de repente se come a una pantera entera. O a lo mejor me estoy confundiendo con los camellos. No lo sé, es que es la hora de la siesta, y yo estoy aquí, haciendo este enorme esfuerzo intelectual, todo para no defraudar a mis ávidos lectores. Mi mente en estos momentos no da para más.

¿Damos por concluido el preámbulo? Yo creo que sí, que podemos darlo por concluido. No sé de qué iba yo a hablar el el artículo este. En seguida pierdo el hilo de la cuestión. Bueno, creo que mi obsesión con las gafas de pasta está rozando ya el borde de la locura. Es puro fetichismo. Las gafas de pasta son el bien, son la idea suprema de belleza. Una mujer de aspecto mediocre puede llegar a ser infinitamente atractiva con unas gafas de pasta normales y corrientes. (Lo ideal es que fuesen de color rosa, como las de la Coixet, pero ya sé que eso es pedir demasiado).Yo siento una atracción fatal por las chicas con gafas de pasta. (Y si encima combinas gafas de pasta con corbata, entonces ya me muero). De hecho, yo siempre he querido tener gafas. Estoy pensando comprarme unas pero sin graduación, pero no estoy segura de que eso se pueda hacer. Por otro lado, es que me da FATIGA ir a la óptica y pedir unas gafas con cristal sin graduación, sólo por pura vanidad. Van a pensar que soy una desequilibrada mental, o incluso que soy friqui. Pero mi vanidad supera mi sentimiento de fatiga. Quienes me conocen un poco saben que en realidad yo soy capaz de hacer cualquier cosa por vanidad. Antes no, antes yo tenía más entereza, más fortaleza moral. Pero he ido decayendo, he caído en la DEGENERACIÓN más absoluta, como Ellen DeGeneres. Me convertí en oveja neozelandesa hace tres meses cuando me sometí a una sesión de peluquería salvaje en el Palo Profundo, y desde entonces no he podido levantar cabeza. Llevo un abrigo que no abriga, simplemente por hacer ostentación de colores y llevo también las clásicas converse en pleno invierno (una de cada color, por supuesto), pero con dos calcetines, y por eso ando con pies de pico de aguilucho por la calle.

¿Qué más? Estoy intentando buscar más novedades que contar aunque no interesen a nadie. He engordado. No, en serio, me estoy convirtiendo en un ballenato, y yo ya he llegado a la conclusión de que es de salir tanto. El otro día fui al Escape y engordé un kilo. Me han salido unas mollejas que parezco la mascota de la Guía Michelín.

También he empezado las clases otra vez, y me he dado cuenta de que este cuatrimestre va a ser bastante más duro que el anterior. Voy a tener que abandonar mi vida bohemia y ociosa e ir pensando en estudiar. (Y además, he pasado por una especie de crisis de carrera. Mi carrera no es lo que yo esperaba. Me ha decepcionado un poco, debo decirlo. Pero supongo que seguiré haciendo hispánicas, que tiene pocas salidas, pero al menos, tiene más que clásicas). Y de verdad que yo intento estudiar, pero es que tengo unas amigas que me incitan a la negligencia y a las piardas, y mis clases de literatura con el Marqués de Santillana me resultan tan insoportablemente aburridas que no puedo evitar ponerme a pensar en mis cosas con cara de alobamiento. (Digo yo que debo poner esa cara). No lo puedo evitar. No controlo mi imaginación, vivo en la parra perpetua. Aunque por otro lado, son clases bastante productivas artísticamente. Hoy se he han ocurrido varias greguerías, además de agunos cigotos de ideas para futuros posts, y además, he hecho un retrato bastante fiel de una mujer desconocida. (Por eso es fiel). (Pero las greguerías las dejaré para otro momento, y así dejo a mis lectores con la intriga). Afortunadamente, luego tengo la clase de fonética con Sole, que me resulta simplemente apasionante y que compensa mi falta de interés por las serranillas de Santillana.

Y ahora me espera mi maravilloso libro de Michael Cunningham, Días Memorables, que recomiendo leer a todo el mundo. No voy a hacer nada más en lo que me queda de día salvo entregarme él. Me sentaré en el hueco de la ventana con un vaso de horchata y unas galletas, y leeré toda la tarde, parando únicamente para mirar a los perros pasar.

Besos, abrazos y carpe diem,

La Emperatriz.

 
Comentario:
¡No me lo puedo creer, estoy batiendo récords de audiencia!
 
Comentario:
Si es que no tienes parámetro (y además estás todo el día mintiendo, es que no paras de mentir). Aprende de mí, que he puesto hoy un post sobre hockey canadiense, altamente aburrido para mentes no enhockeizadas como la mía, pero ya tengo tres comentarios, ¿por qué? Fácil. Porque yo ofrezco incentivos. Si quereis que me plantee el matrimonio con vosotras, ¡a escribir toca! xDDDD
 
Comentario:
Emperatriz!estoy un poco enfadadilla porque no mencionas a nuestro "maestro de lo sublime",ese hombre es digno de mencion,no solo por el hecho que en su faz pareces ver a Gabino Diego o escuches su voz de Ricardito Bofil, sino por esa manera,segun algunas de pedante, de explicarnos el concepto de belleza y lo sublime.¿Sera que me he enamorado platonicamente?
PD: muchos besos y sigue deleitandonos con tu verborrea.
 
Comentario:
Yo vi una vez a Alaska en el pinkpollo,en las fiestas de chueca. Pero antes era más gracioso, con lucecitas y ese toque hortera de comida rápida americana. Ahora va de fisno y te traen las hamburgesas a la mesa cobrandote el doble, debe haber cambiado de dueños o algo...

 
Comentario:
tanta información me deja sin palabras... bueno, sí, que tengo muchas ganas de probar la comida del pinkpollo...
No