El clímax viene antes
Hoy he tenido un día un poco raro, porque empecé por el climax y terminé por la disforia. (O voy a terminar, mejor dicho, porque todavía no he cerrado del todo los párpados ni he congregado a las ovejas en torno a mi cabeza para que me hagan un desfile). Me levanté por la mañana y al salir al mundo exterior me hendió por completo un despiadado rayo de sol, así que salí fuera a cocerme a la parrilla con las pancetas y chorizos de la barbacoa.
Viene la Gran Jefa con olor a romero y me da mi regalo que es el guión de Mi vida sin mí. (En edición bilingüe especial para anglófilos). Hace una tarde espléndida, con abejorros ronroneando, animales, leche de cabra en la nevera, vírgenes suicidas de Jeffrey Eugenides. La lluvia ha apaciguado momentáneamente a las gramíneas asesinas, y mi tío me lleva en su jeep antidiluviano en plan safari mediterráneo, engullendo todas jaras silvestres a su paso. (Y mi perra, qué tonta, se creía que las jaras eran monstruos devoraperras y les ladraba. Yo me lo imagino, pero no me lo creo, aunque sea también pequeña e ingenua).
Y sin embargo, luego resulta que pongo todo mi amor en unas torrijas que están buenas de sabor, pero que visualmente son absolutamente mostruosas, desfiguradas, contrahechas, y que se desintegran como el mercurio y sangran leche caprina y se desinflan. Salgo de la cocina con cara de Victor Frankenstein después de haber creado al moderno prometeo, y me entran ganas de hacer como Laura Brown en Las Horas y lanzar las torrijas a la basura (o a las cabritas de tres días, para que sorban la leche que le corresponde, eso haría una verdadera vegana). Y me imagino que después de tirar la tarta, o las torrijas en su defecto, viene la vecina del chalet invisible de al lado y me da un morreo. (Cosa que no pasa en la vida real, desgraciadamente).
La casa se inunda con el tubo de la lavadora y hay que achicar el agua, para hacerla más chica, y que se recoja más fácilmente, y nos dedicamos todos a la titánica tarea de vaciar la casa (porque la casa era una pequeña versión del Titanic, aunque sin Kate Winslet, qué pena). Mi perra se rebozó en mierda, mierda pura de verdad, no mierda en sentido figurado, o más bien en mierda disuelta en agua estancada y en agua de cadáveres, y fui yo quien la tuve que rociar con mistol y sacarle brillo. (Porque soy una penca de por vida).
Y aunque mi padre me hizo acelgas con pencas para cenar y para darme ese placer de antropófaga, yo no estaba contenta. No me alegro tanto de ser un año mayor. Quería ser mayor para poder estar con mis amigos mayores, y por el deseo de ser mayor en sí, pero es que en realidad no quiero serlo. Quiero volver a ser chica y estar enmadrada. A las 11 me despido de la Gran Jefa, y me vuelvo a la megalópolis con mi tío favorito, que conduce a la velocidad de la luz y yo voy acojonada en el asiento de atrás, mientras me entra la clásica mamitis aguda mezclada con penilla así en sentido general y con síndrome post vacacional.
No hay nadie en casa, claro. No está Haizea para que me hable en su idiolecto de palabras inventadas, y la casa está hiper limpia, demasiado limpia. Los churretes y la fauna ibérica la hacían acogedora. Y el ataque de mamitis trae consigo el ataque de mollas imaginarias, de chorradas de de estoy hecha un adefesio, joder, por qué no me nadie me quiere, y la chica que de verdad quiero está muy lejos y muy cerca a la vez, ay, por qué no puedo ser chica otra vez, pero chica de verdad, no chica de dieciocho, y convertirme de nuevo en la cría canguro de la mamá canguro, para que me lleven y no tener yo nunca la responsabilidad de dedicir, o ya que nos ponemos, ninguna responsabilidad.
Y como llego triste y no encuentro ni churretes ni conversaciones verborreicas, ni palabras inventadas, me como un petisuís blanco de los sueños y una partícula desintegrada de la torrija de Frankenstein, y se me pasa un poco la gilipollez, porque soy medio gilipollas, no tiene más historia.
Viene la Gran Jefa con olor a romero y me da mi regalo que es el guión de Mi vida sin mí. (En edición bilingüe especial para anglófilos). Hace una tarde espléndida, con abejorros ronroneando, animales, leche de cabra en la nevera, vírgenes suicidas de Jeffrey Eugenides. La lluvia ha apaciguado momentáneamente a las gramíneas asesinas, y mi tío me lleva en su jeep antidiluviano en plan safari mediterráneo, engullendo todas jaras silvestres a su paso. (Y mi perra, qué tonta, se creía que las jaras eran monstruos devoraperras y les ladraba. Yo me lo imagino, pero no me lo creo, aunque sea también pequeña e ingenua).
Y sin embargo, luego resulta que pongo todo mi amor en unas torrijas que están buenas de sabor, pero que visualmente son absolutamente mostruosas, desfiguradas, contrahechas, y que se desintegran como el mercurio y sangran leche caprina y se desinflan. Salgo de la cocina con cara de Victor Frankenstein después de haber creado al moderno prometeo, y me entran ganas de hacer como Laura Brown en Las Horas y lanzar las torrijas a la basura (o a las cabritas de tres días, para que sorban la leche que le corresponde, eso haría una verdadera vegana). Y me imagino que después de tirar la tarta, o las torrijas en su defecto, viene la vecina del chalet invisible de al lado y me da un morreo. (Cosa que no pasa en la vida real, desgraciadamente).
La casa se inunda con el tubo de la lavadora y hay que achicar el agua, para hacerla más chica, y que se recoja más fácilmente, y nos dedicamos todos a la titánica tarea de vaciar la casa (porque la casa era una pequeña versión del Titanic, aunque sin Kate Winslet, qué pena). Mi perra se rebozó en mierda, mierda pura de verdad, no mierda en sentido figurado, o más bien en mierda disuelta en agua estancada y en agua de cadáveres, y fui yo quien la tuve que rociar con mistol y sacarle brillo. (Porque soy una penca de por vida).
Y aunque mi padre me hizo acelgas con pencas para cenar y para darme ese placer de antropófaga, yo no estaba contenta. No me alegro tanto de ser un año mayor. Quería ser mayor para poder estar con mis amigos mayores, y por el deseo de ser mayor en sí, pero es que en realidad no quiero serlo. Quiero volver a ser chica y estar enmadrada. A las 11 me despido de la Gran Jefa, y me vuelvo a la megalópolis con mi tío favorito, que conduce a la velocidad de la luz y yo voy acojonada en el asiento de atrás, mientras me entra la clásica mamitis aguda mezclada con penilla así en sentido general y con síndrome post vacacional.
No hay nadie en casa, claro. No está Haizea para que me hable en su idiolecto de palabras inventadas, y la casa está hiper limpia, demasiado limpia. Los churretes y la fauna ibérica la hacían acogedora. Y el ataque de mamitis trae consigo el ataque de mollas imaginarias, de chorradas de de estoy hecha un adefesio, joder, por qué no me nadie me quiere, y la chica que de verdad quiero está muy lejos y muy cerca a la vez, ay, por qué no puedo ser chica otra vez, pero chica de verdad, no chica de dieciocho, y convertirme de nuevo en la cría canguro de la mamá canguro, para que me lleven y no tener yo nunca la responsabilidad de dedicir, o ya que nos ponemos, ninguna responsabilidad.
Y como llego triste y no encuentro ni churretes ni conversaciones verborreicas, ni palabras inventadas, me como un petisuís blanco de los sueños y una partícula desintegrada de la torrija de Frankenstein, y se me pasa un poco la gilipollez, porque soy medio gilipollas, no tiene más historia.
Comentario:
me apunto a lo de asaltar los columpios (cuánto hacía que no venía a leerte, lo siento).
Comentario:
jo...
se me repitieron...
juro que no fue adrede... ;-)
se me repitieron...
juro que no fue adrede... ;-)
Comentario:
yo también soñaba con ser pequeña, hasta que me dí cuenta de que basta con desearlo...
un beso muy grande
un beso muy grande
Comentario:
ay, niña, qué post más triste...
Comentario:
ay, niña, qué post más triste...
yo también quería ser pequeña, hasta que me dí cuenta de que basta con desearlo...
un beso grande
yo también quería ser pequeña, hasta que me dí cuenta de que basta con desearlo...
un beso grande
Comentario:
felicidades emperatriz!!
no se te ocurra estar triste. la mamitis existe y la nostalgia torrijera tb :-) pero todo funciona así.
en pocos días (sino horas) se te pasará todo...
un besín
no se te ocurra estar triste. la mamitis existe y la nostalgia torrijera tb :-) pero todo funciona así.
en pocos días (sino horas) se te pasará todo...
un besín
Comentario:
Jijiji...yo tb quiero ser pequeña. Y ya he empezado con el ataque de mamitis y la gilipollez y eso q todavía ni siquiera me he ido.
Me identifico totalmente con tu penúltimo parrafo, un día quedamos para contarnos penas y llorar a moco tendido, que eso desahoga mucho :)
Besitos de nocumpleaños
Me identifico totalmente con tu penúltimo parrafo, un día quedamos para contarnos penas y llorar a moco tendido, que eso desahoga mucho :)
Besitos de nocumpleaños
Comentario:
Penca!!! Hasta que no llegues a la veintena no te dejo deprimirte por cumplir años!
Si te consuela yo estoy en plena crisis existencial precumpleaños, al borde de la depresión como todos los años por estas fechas: inapetente, apática, rallada de la vida... Y para rematar, el catarro que lleva persiguiéndome desde hace un mes se está cronificando y a este ritmo va a desembocar en neumonía (estoy fatal).
Y por los chuerretes, dont worry, q en cuanto vuelva nos ponemos las pilas y lo dejamos todo hecho una mierda en un pis pas :p
Pasároslo muy bien esta noche ok? Yo voy a dormir la mona...
Si te consuela yo estoy en plena crisis existencial precumpleaños, al borde de la depresión como todos los años por estas fechas: inapetente, apática, rallada de la vida... Y para rematar, el catarro que lleva persiguiéndome desde hace un mes se está cronificando y a este ritmo va a desembocar en neumonía (estoy fatal).
Y por los chuerretes, dont worry, q en cuanto vuelva nos ponemos las pilas y lo dejamos todo hecho una mierda en un pis pas :p
Pasároslo muy bien esta noche ok? Yo voy a dormir la mona...
Comentario:
la equis en comando anti pena...
esta noche salimos, si si aunque sea domingo, salimos porque nosotras lo valemos
y celebramos los no cumpleaños
y seremos chicas, muy chicas (asaltaremos los columpios)
besos obesos