Welcome to my life
Sindicación
 
Recordar significa nunca haber olvidado
Son las 12:55 y hoy me he levantado esperanzador y con ánimo y esque hoy he conseguido dormir varias horas de seguido. Parece ser que le he ganado el primer asalto de una dura batalla al insomnio.

A pesar de haber dormido bien, me he despertado con los recuerdos y reflejos de un sueño. Soñaba que todo seguía como hace 4 años; por aquel entonces vivía en Londres donde empecé una aventura que acabó convirtiéndose en lo que a día de hoy es la historia de mi vida.

Después de algunas malas experiencias no encontraba el rumbo que necesitaba, me hallaba perdido en mi propia historia. Por ello no dudé en hacer las maletas y coger un avión destino Heathrow. Allí conocía a algunos amigos que me ofrecieron compartir el piso con ellos durante mi estancia. En principio tenía pensado pasar un par de meses allá, pero al final tardé 2 años en volver, el motivo: James.

Le conocí una noche de fiesta. Nos cruzamos mientras yo me dirigia al baño y él a la barra. Nuestras miradas se intercambiaron en el camino y durante el resto de la noche me dediqué a que supiera que estaba allí, a su lado. Tras varios intentos de fijar su atención en mí, me pidió un cigarrillo, y ahí comenzó todo.

Tras un mes de apasionados encuentros que empezaban al caer el sol y acababan cuando éste volvía a salir, me pidió compartir su casa ya que en el piso de mis colegas eramos muchos. Yo acepté.

Los dos sabíamos que lo nuestro no tenía futuro, pensabamos que aquello duraría un par de meses y entonces yo me volvería para acá. Pero no fue así, nos enamoramos. Yo lo amaba con locura y en sus ojos podía ver que él a mí también. Tras varios meses de estabilidad y felicidad decidimos mudarnos a una casa más grande en una calle más céntrica así que nos pasabamos las horas viendo casas.

Pero cuando todo parecía ir sobre ruedas, la historia se torció. Se volvió un celoso empedernido, o mejor dicho un posesivo. No me dejaba libertad; me venía a buscar al trabajo, al principio pensé que para verme pero luego entendí que era para controlarme. Me miraba el móvil. Si salía de casa, él tenía que venir conmigo e hizo que mucha gente me dejara de ver. Yo no decía nada por que lo quería.

Un día, exploté y tuvimos una discusión por el tema. Fue tan fuerte que acabó echandome de "su casa". Así que me encontré de nuevo en casa de mis amigos. Decidí pasar allí un par de semanas y volver a Valencia. En esas dos semanas no tuve noticias de James.

Pero la historia no acaba así. Habían pasado 6 meses ya y yo estaba en mi casa de Valencia cuando de repente llamaron a la puerta, abrí y ahí estaba él, vestido con vaqueros y una americana negra. Pidió mis señas a mis amigos y vino a buscarme para intentarlo de nuevo. Aunque al principio era reacio y estaba cabreado con él, al final accedí. Duramos 2 meses aquí, y es que resultó que eramos incompatibles. Se fue a Londres y de vez en cuando nos llamamos, nos visitamos e incluso alguna vez hemos revivido nuestra historia. Pero ahora si somos conscientes que lo nuestro no tiene futuro. Que nuestros caminos son distintos. No me arrepiento de nada, es más, él más que nadie me enseñó a amar y a él también le debo mucho de quien soy. Por ello creo que aún hoy le recuerdo, porque mi corazón nunca ha sido capaz de olvidarlo.

Me despido con un consejo de su película favorita "La vida es demasiado corta para estar siempre cabreado" (AmericanHistory X)

 
¿Salir de armario o que me echen de él?
Hola de nuevo!!!! El frío del duro invierno que llega con retraso me ha traído hasta acá. Esta vez para relataros otra experiencia de mi vida: "la salida del armario", una frase un poco vulgar, ¿no creen?

La verdad es que me resulta difícil de expresar todos los sentimientos que supone la liberación de contar algo tan importante a alguien que te escucha, te comprende y te anima. Que nunca te pone trabas y que por mucha curiosidad que tenga sobre el tema, nunca pregunta, simplemente se dedica a estar ahí, a ser tu apoyo.

Mi experiencia con el tema es satisfactorio pero sé de quienes lo tuvieron mucho más difícil que yo e incluso de gente que se niega a demostrar su verdadera identidad. Allá ellos, yo no soy nadie para juzgar comportamientos.

La primera persona que se enteró por mi boca fue uno de mis guardianes, mi favorito,quizá por cercanía de edad; Marc. Él solo se dedicaba a escucharme, atendía con curiosidad, pero no abrió la boca. Cuando terminé simplemente me abrazó y susurró al oído: "Gracias, pero ya lo sabía". En conversaciones posteriores que tuvimos, me daba las razones de sus dudas y porque nunca había preguntado. "Eso es algo que tienes que descubrir por ti mismo, y contar a quien tu quieras". Pero sin duda la frase que más me chocó fue: "¿Tu te crees que todo el mundo sabe con las tías que me acuesto?" un pregunta sin respuesta, pero que me hizo pensar al respecto.

La verdad es que la sexualidad de una persona, es de esa persona y de quien la quiera compartir con él. Por ello solamente se lo conté al resto de mis guardianes. Quizá por que sentía que se lo debía, que mi sinceridad hacia ellos era obligada. Ya saben, los lazos familiares...

De mi boca, nadie más ha oído decir que soy Gay, aunque lo sea. No es que me avergüence ni mucho menos, soy orgulloso de ser la persona que soy con todas las virtudes y algún que otro defectillo. Simplemente no creo que sea algo que tenga que contar, soy una persona más en esta sociedad. Ser gay es algo que tengo aceptado, que me gusta y que demuestro con mis actos; paseo del brazo de hombres, me beso donde quiera... no hay obstaculos.

Quizá sea simplemente porque me considero igual que un tío que se lía con una mujer. Ese tío nunca contará ni a sus amigos ni familia que es hetero. Creedme, que todo mi entorno sabe quien soy realmente y cuales son mis gustos. Incluso os podrían dar detalles del perfil de hombre que me gusta. Pero nunca les he dicho "soy gay". Simplemente se lo he hecho saber de otra forma. Y ellos simplemente se dedican a apoyarme.

Por eso tengo un dilema ¿He salido del armario? ¿Tengo que esperar a que me echen de él? No sé las respuestas, simplemente sé que soy feliz así, tal y como están las cosas. Y que tengo unos guardianes que me ayudan en todo lo que necesite. Ellos son el gran apoyo de mi vida y a los que les debo, ser quien soy. GRACIAS.


 
Cartas desde el insomnio
Son las 0:33 a.m. y acabó de llegar a casa, agotado, reventado y con ganas de escribir algo...

El problema es que no sé por donde empezar, si por el principio o por el final; son tantas las cosas que me gustaría contaros. Bueno... Empezaré contando quien soy, de donde vengo y hacia donde camino.
Me llamo Bruno y nací en Buenos Aires hará 21 años aunque pronto tuve que emigrar acá, a España. A los 5 años mis padres tuvieron un trágico accidente de tráfico mientras volvían de vacaciones que acabó con sus vidas. Por ello me trasladé a Valencia con mis 5 hermanos mayores porque acá teníamos a la familia. Aunque sea un relato triste, no busco la compasión de la gente, ni mucho menos. La verdad es que, casi no me acuerdo de mis padres y no significa que no tenga corazón. Simplemente ellos viajaban mucho por motivos de trabajo y desde siempre me criaron mis hermanos; mis guardianes.

Al principio acá me sentía un poco raro, no estaban mis amigos, mi casa era distinta... no sé no me adapté lo que se dice rápido. Pero cuando empecé a crecer empecé a acomodarme tanto que llegué a sentir que Valencia era la tierra en la que debía haber nacido y que era el destino en el que iba a pasar los restos de mis días.

Durante la adolescencia, conocí a gente, empecé a tontear con las chicas, andaba de acá para allá... no paraba en casa. Pero un día, conocí a un chico, Paúl. Nunca me olvidaré de su nombre. Y esque él fue quien hizo darme cuenta de quien era yo. Poco a poco y casi sin darme cuenta pasó de ser un simple amigo a ser el mejor amante, con todo lo que ello conlleva. Recuerdo que cada vez que desatabamos nuestra pasión, yo le decía que no sé que es lo que pasaba pero que yo no me sentía atraído por ningún chico más que por él. Así lo creía, pobre iluso. Y esque reflexionando, creo que desde que nací tuve indicadores de que era gay y es que nací un 6 de septiembre. Hagan cuentas 6 del mes 9. 69.

Pero todo acabó, del amor pasamos al odio, de estar todo el día juntos a evitarnos por la calle. Así sin más, serán las cosas del primer amor. Aún así, siempre lo recordaré, quizá por eso, por ser el primero.

De eso han pasado ya 6 años, y desde entonces han pasado, no diré muchos sino varios, hombres por mi vida, mi cama y mis sábanas. Algunos con más pena que gloria, otros fueron menos de lo que podría, o mejor dicho, querría que hubieran sido y otros ni siquieran llegaron a ser. Pero eso será otro día. Ya es tarde, y aunque el insomnio posiblemente no me permita dormir, debo intentar hacerlo, una vez más en mi solitaria cama.

Me despido ya, esperando haberos llevado a vuestros recuerdos y proyectaros al futuro. De momento mi futuro, estará aquí, sobre las pantallas de quienes esteis dispuestos a leerme. Un saludo.