Tempus fugit
"El tiempo se le acababa al lobo. Y está vez se prometió no perder la oportunidad".
*Siiigh* Ains. Mañana. Mañana es el día. Mañana justo antes de irme a Barcelona les entregaré escrito lo que no puedo decir en voz alta. Y así daré tiempo. Evitaré malos rollos iniciales y creo que será lo mejor. Además, aquí tendré a mi hermana haciendo de apoyo.
Me parece la mejor oportunidad que voy a tener para dar este paso con los daños mínimos. Porque al fin y al cabo lo que quiero es eso. Tampoco me van a dar una medalla por decirlo directamente, así que veo más preferible mi opción aunque sea más cobarde.
En fin. Pese a todo, aún me da reparos escribir nada y noto el nudo en la garganta tan sólo de pensarlo. Pero el nudo no me impedirá escribirlo.
Ains. Se acaba el tiempo y tengo miedo. Pero una vez lo haga el miedo desaparecerá. Lo sé.
*Siiigh* Ains. Mañana. Mañana es el día. Mañana justo antes de irme a Barcelona les entregaré escrito lo que no puedo decir en voz alta. Y así daré tiempo. Evitaré malos rollos iniciales y creo que será lo mejor. Además, aquí tendré a mi hermana haciendo de apoyo.
Me parece la mejor oportunidad que voy a tener para dar este paso con los daños mínimos. Porque al fin y al cabo lo que quiero es eso. Tampoco me van a dar una medalla por decirlo directamente, así que veo más preferible mi opción aunque sea más cobarde.
En fin. Pese a todo, aún me da reparos escribir nada y noto el nudo en la garganta tan sólo de pensarlo. Pero el nudo no me impedirá escribirlo.
Ains. Se acaba el tiempo y tengo miedo. Pero una vez lo haga el miedo desaparecerá. Lo sé.
Sin voz
"Era una noche de luna llena. Las estrellas palidecían ante su resplandor, y el bosque quedaba iluminado con un tenue brillo que teñía de gris plata la oscuridad.
El lobo corría y corría. Corría hasta encontrar el sitio perfecto. Quería hacerlo bien. Necesitaba hacerlo bien. Tal era su obsesión que ningún sitio le parecía adecuado para su menester. Obcecado por esta cuestión, vio que se le acababa el tiempo y tuvo que conformarse con la realidad.
Miró a la luna y se puso en posición. Pero... ¿y si no aullaba correctamente? ¿Y si le fallaba la voz? ¿Y si a la luna no le gustaba su canto y decidiera no volver a salir? Un millar de dudas le inundaron. Y cuál fue su sorpresa al notar que su garganta era incapaz de emitir ningún sonido. El miedo lo había paralizado. Lo había apresado.
Finalmente, la luna se escondió dando paso de nuevo al reinado del sol.
Y el lobo perdió su oportunidad de aullar a la luna llena".
Me encuentro sin voz. Sin voz cuando quiero gritar. Gritar lo que soy. Gritar y ni siquiera mostrar un atisbo de duda en mi voz. Pero soy incapaz. Me siento aprisionado y las palabras huyen de mi boca, y me quedo en un silencio que lo único que hace es daño.
Pero ya estoy harto. Quiero recuperar mi voz. Quiero empezar a ser yo, con todas las consecuencias que eso implique. Y lo curioso es que no le tengo miedo a lo que pase después, pero a pesar de ello sigo sin voz. Y los días pasan y sigo buscando la oportunidad perfecta que no existe, mientras dejo la realidad pasar de largo. Y estoy harto.
No tengo voz. Pero aún tengo mis manos. Y si no puedo decirlo lo escribiré. Aunque suene tonto. Aunque parezca débil. Me da igual, porque sé que cuando lo haga la recuperaré. Cuando lo haga se acabará el miedo, y afrontaré lo que pase, sea lo que sea.
Porque todo el mundo tiene derecho a ser cómo quiera ser. Sin ocultarse. Sin fingir. Sin máscaras, ni silencios. Y nadie, ni siquiera los padres pueden cambiar eso.
Y porque todo el mundo tiene derecho a recuperar su voz perdida.
El lobo corría y corría. Corría hasta encontrar el sitio perfecto. Quería hacerlo bien. Necesitaba hacerlo bien. Tal era su obsesión que ningún sitio le parecía adecuado para su menester. Obcecado por esta cuestión, vio que se le acababa el tiempo y tuvo que conformarse con la realidad.
Miró a la luna y se puso en posición. Pero... ¿y si no aullaba correctamente? ¿Y si le fallaba la voz? ¿Y si a la luna no le gustaba su canto y decidiera no volver a salir? Un millar de dudas le inundaron. Y cuál fue su sorpresa al notar que su garganta era incapaz de emitir ningún sonido. El miedo lo había paralizado. Lo había apresado.
Finalmente, la luna se escondió dando paso de nuevo al reinado del sol.
Y el lobo perdió su oportunidad de aullar a la luna llena".
Me encuentro sin voz. Sin voz cuando quiero gritar. Gritar lo que soy. Gritar y ni siquiera mostrar un atisbo de duda en mi voz. Pero soy incapaz. Me siento aprisionado y las palabras huyen de mi boca, y me quedo en un silencio que lo único que hace es daño.
Pero ya estoy harto. Quiero recuperar mi voz. Quiero empezar a ser yo, con todas las consecuencias que eso implique. Y lo curioso es que no le tengo miedo a lo que pase después, pero a pesar de ello sigo sin voz. Y los días pasan y sigo buscando la oportunidad perfecta que no existe, mientras dejo la realidad pasar de largo. Y estoy harto.
No tengo voz. Pero aún tengo mis manos. Y si no puedo decirlo lo escribiré. Aunque suene tonto. Aunque parezca débil. Me da igual, porque sé que cuando lo haga la recuperaré. Cuando lo haga se acabará el miedo, y afrontaré lo que pase, sea lo que sea.
Porque todo el mundo tiene derecho a ser cómo quiera ser. Sin ocultarse. Sin fingir. Sin máscaras, ni silencios. Y nadie, ni siquiera los padres pueden cambiar eso.
Y porque todo el mundo tiene derecho a recuperar su voz perdida.
Historia del inicio
"Era de noche en el bosque y todas las criaturas dormían apaciblemente. Todas menos una. Un lobo negro paseaba solitario a la tenue luz de la luna. Estaba pensativo. Ese mismo día se había encontrado con un conejo que hacía marcas con sus pequeños dientes en un árbol de gran porte. Y la curiosidad pudo a su instinto y fue a preguntarle el por qué:
- Escribo mi historia. - le contestó éste, y siguió con su tarea.
Sí, esa noche estaba pensativo. Sus pasos le llevaron a un claro que conocía bien: allí se encontraba su árbol preferido. Se acercó a él y rasgó con sus zarpas la corteza.
El lobo negro quiso escribir su historia también, aunque nadie fuera a leerla."
Bueno, bueno, bueno. Quién me iba a decir que acabaría haciéndome un blog por aquí. Pero me apetecía. Me apetecía hacer un blog después de descubrir por casualidad el de Kichiaya. Me gustaron tanto sus entradas que me inspiraron y todo para crearme uno.
No sé muy bien que escribiré por aquí. Opiniones, mi vida, historias sin ningún tipo de sentido (como la de arriba *cof*), a saber... De todos modos, eso no me preocupa. Porque al comenzar de cero por aquí soy bastante libre de escribir lo que quiera. Y la libertad es algo precioso.
- Escribo mi historia. - le contestó éste, y siguió con su tarea.
Sí, esa noche estaba pensativo. Sus pasos le llevaron a un claro que conocía bien: allí se encontraba su árbol preferido. Se acercó a él y rasgó con sus zarpas la corteza.
El lobo negro quiso escribir su historia también, aunque nadie fuera a leerla."
Bueno, bueno, bueno. Quién me iba a decir que acabaría haciéndome un blog por aquí. Pero me apetecía. Me apetecía hacer un blog después de descubrir por casualidad el de Kichiaya. Me gustaron tanto sus entradas que me inspiraron y todo para crearme uno.
No sé muy bien que escribiré por aquí. Opiniones, mi vida, historias sin ningún tipo de sentido (como la de arriba *cof*), a saber... De todos modos, eso no me preocupa. Porque al comenzar de cero por aquí soy bastante libre de escribir lo que quiera. Y la libertad es algo precioso.