novela
He escrito una novela. Precisamente esta mañana la he presentado a un premio literario después de unos últimos meses de obsesivas relecturas y correcciones. Y ahora tengo una sensación extraña, como de vacío, aunque no es exactamente eso, pero no se como expresarlo mejor.
Han sido ocho años, muchos más de los que se necesita para esbribir algo así si se tiene una dedicación un poco constante. Pero yo la he dejado abandonada en muchas ocasiones, he escrito a rachas, solo cuando estaba muy motivado. Lo más duro, la gran lección que he sacado, ha sido aprender a asumir mis carencias y limitaciones. Empecé a escribir la novela cuando estaba en la universidad, era un estudiante de periodismo que pensaba que se iba a comer el mundo y que auspiciado por una serie de lecturas maravillosas creyó que podía emular a aquellos grandes escritores. Se me ocurrió un argumento bueno, en el que se entrelazaban hechos históricos con situaciones actuales, después creí haber descubierto la penicilina al plantear una estructura de la novela compleja, con distintos narradores que contaban la historia desde diferentes tiempos, en un rompecabezas que iba encajando poco a poco hasta darle todas las claves al lector solo al final. Ahora me sonroja tanta pretenciosidad. Empezar a escribir desde esas alturas es muy peligroso, el batacazo fue tremendo. Me costó asumir que nunca escribiría como García-Márquez, Vargas-Llosa o Cortázar, era duro pasarse horas tecleando y al releer darse cuenta de la ínfima calidad de lo que había escrito. Lo dejaba por una temporada hasta que una nueva lectura, de esas que parece que te cambian la vida, o una conversación con alguien muy interesante, me molvía a motivar.
Y así fueron pasando los años y cada vez me costaba más motivarme, hasta olvidarme casi por completo de la novela. Hace un año y pico empecé a ir a psiconálisi, movido por otras cuestiones, y salió el tema de la novela. El psiconálisi ha cambiado, a mejor, algunas cosas en mi vida y entre ellas esa asunción de uno mismo que me ha ayudado a acabar la novela.
Ahí está, es lo que hay, espero que la siguiente sea mejor, porque de lo que estoy seguro es de que voy a seguir escribiendo, me publiquen o no.
Han sido ocho años, muchos más de los que se necesita para esbribir algo así si se tiene una dedicación un poco constante. Pero yo la he dejado abandonada en muchas ocasiones, he escrito a rachas, solo cuando estaba muy motivado. Lo más duro, la gran lección que he sacado, ha sido aprender a asumir mis carencias y limitaciones. Empecé a escribir la novela cuando estaba en la universidad, era un estudiante de periodismo que pensaba que se iba a comer el mundo y que auspiciado por una serie de lecturas maravillosas creyó que podía emular a aquellos grandes escritores. Se me ocurrió un argumento bueno, en el que se entrelazaban hechos históricos con situaciones actuales, después creí haber descubierto la penicilina al plantear una estructura de la novela compleja, con distintos narradores que contaban la historia desde diferentes tiempos, en un rompecabezas que iba encajando poco a poco hasta darle todas las claves al lector solo al final. Ahora me sonroja tanta pretenciosidad. Empezar a escribir desde esas alturas es muy peligroso, el batacazo fue tremendo. Me costó asumir que nunca escribiría como García-Márquez, Vargas-Llosa o Cortázar, era duro pasarse horas tecleando y al releer darse cuenta de la ínfima calidad de lo que había escrito. Lo dejaba por una temporada hasta que una nueva lectura, de esas que parece que te cambian la vida, o una conversación con alguien muy interesante, me molvía a motivar.
Y así fueron pasando los años y cada vez me costaba más motivarme, hasta olvidarme casi por completo de la novela. Hace un año y pico empecé a ir a psiconálisi, movido por otras cuestiones, y salió el tema de la novela. El psiconálisi ha cambiado, a mejor, algunas cosas en mi vida y entre ellas esa asunción de uno mismo que me ha ayudado a acabar la novela.
Ahí está, es lo que hay, espero que la siguiente sea mejor, porque de lo que estoy seguro es de que voy a seguir escribiendo, me publiquen o no.
brasil
Hay que ver la de formas que tiene la gente de vivir su sexualidad. Cuando estaba dentro del armario idealizaba como sería estar fuera, envidiaba a la gente que lo asumía con tanta normalidad, tanto en público como en privado y tenía la sensación de que yo nunca sería capaz de hacerlo. Ahora que llevo unos años fuera, me choca encontrarme gente de mi edad que viva el ser gay con tanto temor y a escondidas. Y me doy cuenta de cómo valoramos las cosas desde la perspectiva con la que las miramos y cómo si cambia la perspectiva cambia la valoración, siendo el hecho el mismo.
Esta tarde he quedado con un amigo que hacía tiempo que no veía. Un día de la semana pasada me llamó y me dijo que nos teníamos que ver sin falta. Se trata de un amigo de otro amigo que con el tiempo acaba siendo más amigo tuyo. Siempre he tenido mis sospechas, bueno más que sospechas, un día vi en su ordenador que se bajaba porno gay, pero decidí que si él no me decía nada yo lo respetaría y le daría su tiempo para que me lo contara. De eso hace un año y nunca me dijo nada. Pero cada vez que quedo con él tengo la esperanza que esa será la ocasión en que lo soltará. Y sí, ha sido esta vez, pero ha sido muy curiosa la razón que por fin le ha dado la seguridad para hacerlo.
Hemos ido a tomar algo al puerto, yo no había ido desde que lo reformaron todo para la America’s Cup, la verdad es que ha quedado muy bien, pero sigo pensando que es un derroche de dinero para las grandes necesidades básicas que no se cubren en esta ciudad; pero nada, es la política de escaparate del PP que tan buena acogida tiene en mi tierra.
Mi amigo, tan simpático y agradable como siempre, me ha invitado a cenar a su casa. De camino me ha sonado el móvil, primero una perdida y luego un mensaje. He visto de quien era, lo he leido y se lo he pasado a mi amigo para que lo leyera. Se ha quedado un poco parado, era un mensaje de un exrollete o algo así (no se bien como definirlo, será tema para otro post) que me echaba mucho de menos y que quería volver a verme. Esto ha dado pie a que hablaramos de los chats y de lo bueno y lo malo que sale de ahí. Mi amigo, en la conversación, aludía siempre a cuando quedaba con personas desconocidas, nunca decía chicos, pero la charla se ha ido alargando y al final ante la naturalidad con la que yo hablaba del tema él ha acabado diciendo también chicos en vez de personas. Yo he seguido tan normal, sin hacer incapié en la salida de armario que se acababa de producir. Pero ya en su casa, mientras preparaba la cena, me ha contado que hace una semana no se hubiera atrevido a reconocer delante de mí que le gustan los chicos y ¿qué es lo que le ha dado seguridad para hacerlo? ¡Qué vio mi perfil en una página de contactos y ahora estaba seguro de que yo también era gay! Me he quedado de piedra, hace ya tiempo que no lo escondo y hablo con normalidad del tema y le he recordado comentarios que he hecho delante de él en el pasado, pero resulta que como eran comentarios que hacía delante de amigos comunes, todos heteros, él creía que lo decía de broma. Le he recordado también la de dvds que le he pasado y el altísimo porcentage de pelis de temática gay que había en ellos. E incluso le he dicho, que no estaba seguro, pero que creía que hacía unos meses le había hablado de lo mal que estaba porque me había dejado mi ex (la última pareja estable que he tenido), en aquella época yo no hablaba de otra cosa cuando quedaba con alguien. Él dice que alguna cosa sospechaba pero que no estaba seguro. En fin, no le he querido dar más vueltas.
Mi amigo es brasileño y me ha explicado porque es tan difícil para él asumir delante de los demás una cosa como esa. Él nació en una zona rural y me ha contado que desde la adolescencia practicaba sexo con sus amigos, según él eso es muy común en Brasil y se hace de una manera muy natural, sin plantearse nada. Por ejemplo, dice que a veces iban a un puticlub y casi ninguno de ellos tenía dinero para pagar una puta, asi que después de que los dos o tres amigos mas pudientes subían a la parte de arriba, los otros se iban a los coches y allí follaban entre ellos. Pero esos mismos amigos, después, si veían alguien muy afeminado caminar por la calle, le gritaban maricón y esas cosas. Podían tener sexo entre ellos, pero todos sabían que estaba totalmente prohibido que alguien dijera que era homosexual si no quería ser marginado. Eran muy machos y lo que de verdad les gustaba eran las mujeres, pero de vez en cuando no rechazaban follar entre ellos. Mi amigo dice que para él, culturalmente, es imposible asumir su sexualidad en público por como ha sido educado. Yo me he quedado bastante alucinado ( y cachondo, para que negarlo) con esta historia. En esas estábamos cuando han llamado al timbre, era un amigo suyo que yo no conocía y me ha pedido que cambiaramos de tema porque su amigo no sabía nada. Luego el amigo ese también tiene tela, estábamos hablando de Almodóvar y él al principio retraido, pero cuando ha visto que nosotros éramos fans él se ha revelado como un auténtico experto que se había visto hasta el Tráiler para amantes de lo prohibido.
Y nada, el sábado volveré a ver a mi amigo, ahora supongo que quedaremos más a menudo. Pero se me hace extraño que a estas alturas del mundo un chico tan inteligente, buena persona y guapo no esté tratando de disfrutar de la vida con todas sus posibilidades por culpa de tantos prejuicios.
Esta tarde he quedado con un amigo que hacía tiempo que no veía. Un día de la semana pasada me llamó y me dijo que nos teníamos que ver sin falta. Se trata de un amigo de otro amigo que con el tiempo acaba siendo más amigo tuyo. Siempre he tenido mis sospechas, bueno más que sospechas, un día vi en su ordenador que se bajaba porno gay, pero decidí que si él no me decía nada yo lo respetaría y le daría su tiempo para que me lo contara. De eso hace un año y nunca me dijo nada. Pero cada vez que quedo con él tengo la esperanza que esa será la ocasión en que lo soltará. Y sí, ha sido esta vez, pero ha sido muy curiosa la razón que por fin le ha dado la seguridad para hacerlo.
Hemos ido a tomar algo al puerto, yo no había ido desde que lo reformaron todo para la America’s Cup, la verdad es que ha quedado muy bien, pero sigo pensando que es un derroche de dinero para las grandes necesidades básicas que no se cubren en esta ciudad; pero nada, es la política de escaparate del PP que tan buena acogida tiene en mi tierra.
Mi amigo, tan simpático y agradable como siempre, me ha invitado a cenar a su casa. De camino me ha sonado el móvil, primero una perdida y luego un mensaje. He visto de quien era, lo he leido y se lo he pasado a mi amigo para que lo leyera. Se ha quedado un poco parado, era un mensaje de un exrollete o algo así (no se bien como definirlo, será tema para otro post) que me echaba mucho de menos y que quería volver a verme. Esto ha dado pie a que hablaramos de los chats y de lo bueno y lo malo que sale de ahí. Mi amigo, en la conversación, aludía siempre a cuando quedaba con personas desconocidas, nunca decía chicos, pero la charla se ha ido alargando y al final ante la naturalidad con la que yo hablaba del tema él ha acabado diciendo también chicos en vez de personas. Yo he seguido tan normal, sin hacer incapié en la salida de armario que se acababa de producir. Pero ya en su casa, mientras preparaba la cena, me ha contado que hace una semana no se hubiera atrevido a reconocer delante de mí que le gustan los chicos y ¿qué es lo que le ha dado seguridad para hacerlo? ¡Qué vio mi perfil en una página de contactos y ahora estaba seguro de que yo también era gay! Me he quedado de piedra, hace ya tiempo que no lo escondo y hablo con normalidad del tema y le he recordado comentarios que he hecho delante de él en el pasado, pero resulta que como eran comentarios que hacía delante de amigos comunes, todos heteros, él creía que lo decía de broma. Le he recordado también la de dvds que le he pasado y el altísimo porcentage de pelis de temática gay que había en ellos. E incluso le he dicho, que no estaba seguro, pero que creía que hacía unos meses le había hablado de lo mal que estaba porque me había dejado mi ex (la última pareja estable que he tenido), en aquella época yo no hablaba de otra cosa cuando quedaba con alguien. Él dice que alguna cosa sospechaba pero que no estaba seguro. En fin, no le he querido dar más vueltas.
Mi amigo es brasileño y me ha explicado porque es tan difícil para él asumir delante de los demás una cosa como esa. Él nació en una zona rural y me ha contado que desde la adolescencia practicaba sexo con sus amigos, según él eso es muy común en Brasil y se hace de una manera muy natural, sin plantearse nada. Por ejemplo, dice que a veces iban a un puticlub y casi ninguno de ellos tenía dinero para pagar una puta, asi que después de que los dos o tres amigos mas pudientes subían a la parte de arriba, los otros se iban a los coches y allí follaban entre ellos. Pero esos mismos amigos, después, si veían alguien muy afeminado caminar por la calle, le gritaban maricón y esas cosas. Podían tener sexo entre ellos, pero todos sabían que estaba totalmente prohibido que alguien dijera que era homosexual si no quería ser marginado. Eran muy machos y lo que de verdad les gustaba eran las mujeres, pero de vez en cuando no rechazaban follar entre ellos. Mi amigo dice que para él, culturalmente, es imposible asumir su sexualidad en público por como ha sido educado. Yo me he quedado bastante alucinado ( y cachondo, para que negarlo) con esta historia. En esas estábamos cuando han llamado al timbre, era un amigo suyo que yo no conocía y me ha pedido que cambiaramos de tema porque su amigo no sabía nada. Luego el amigo ese también tiene tela, estábamos hablando de Almodóvar y él al principio retraido, pero cuando ha visto que nosotros éramos fans él se ha revelado como un auténtico experto que se había visto hasta el Tráiler para amantes de lo prohibido.
Y nada, el sábado volveré a ver a mi amigo, ahora supongo que quedaremos más a menudo. Pero se me hace extraño que a estas alturas del mundo un chico tan inteligente, buena persona y guapo no esté tratando de disfrutar de la vida con todas sus posibilidades por culpa de tantos prejuicios.
escribir
Creo que escribo para que me quieran. Supongo que la razón primaria por la que la mayoría de gente escribe es encontrar algún tipo de respuesta en el otro y parece que esto de los blogs va básicamente en ese camino. Está claro que hay que exigirse ser original, pero hace tiempo que no me obsesiono con ello. Intento agradarme a mi mismo en las cosas que hago, que es una manera de empezar a agradar a los demás. Intuyo que un blog, en la medida en que literaturizas tu vida, te ayuda a verte de una manera diferente, y si eso sucede, ya es un gran logro. A ver que pasa.