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Gente que se va, gente que se queda. Tarde de paseos y balances, de recuerdos y multitudes agolpadas en el centro. Necesidad de apiñarse, de no sentirse solos. Pienso en ti y en ti también y en otro, aunque no mucho. En donde estarás, pero poco tiempo, porque ya casi no me importas. Exactamente lo que un recuerdo, la capacidad de evocarlo y que un pensamiento te lleve a otro y cuando menos te lo esperas has volado lejos. Donde antes me apetecía huir, con esas ilusiones abstractas, que son las buenas porque no percibes como se van transformando hasta desaparecer. Hacen más daño las ilusiones de carne y hueso, que no son personas aunque respiren, son las alcanzables, las de mañana, las de dentro de cinco minutos. Y pienso en ti, no tú, el otro. Me pregunto que sentiría si te viera porque contigo yo fui el culpable. Pero no te echo de menos, ya no me echo de menos ni a mi mismo y mira que me llegué a gustar. A todos nos estimula despertar deseos y más cuando son tan poco madrugadores. Vuelvo a caer en mis trampas, que son mías y del mundo entero, así que amparándome en su humanidad las disculpo, no quiero hacerlas sentir mal. Sentirse bien es una droga que te coloca rápido. Son las drogas que genera nuestro propio organismo, con las que es más difícil controlar.
besos en la boca
Ayer salí con mis amigos a cenar y dar una vuelta. Es raro salir en martes, pero teniendo en cuenta lo apretado de sus agendas los findes por atender a sus novias, ya es un logro reunirlos a casi todos aunque sea entre semana.
El punto de encuentro era en las torres de Serranos. Al llegar me encontré con un gran despliegue policial, resulta que, a esa hora, empezaba allí una manifestación de extrema izquierda para protestar contra los grupos neonazis, en su gran día, el 20-N. Como había llegado pronto decidí curiosear un poco y me metí en medio de la manifestación. La primera reflexión que hice fue darme cuenta que en una manifestación de extrema derecha nunca hubiera hecho lo mismo, me hubiera dado mucho miedo. Me fijé en la gente que había, la mayoría chavales y chavalas muy jóvenes con pintas de punki, con crestas, pircings, aros y bien desaliñados en el vestir, pero con todo tenían su encanto y algunos era muy guapos. Lo primero que me chocó fue que dos de esos chicos punkis se besaran en la boca al encontarse, me alegré, pensé que bien que estén fuera del armario, pero es que después a medida que iban llegando más colegas de ellos seguían saludándose con un beso en la boca, daba igual que fueran chicos o chicas y entonces me di cuenta que no tenía nada que ver con ser gay sinó que era su manera de decirse hola, una manera bastante alternativa la verdad, pero supongo que adecuada a su ideales. Empezaron a repartirse papelitos con un número de teléfono, le pregunté al chico que me lo dio y me dijo que era por si acaso después había altercados y la policía nos detenía ese era el teléfono de un abogado de los suyos al que podíamos llamar. Me gustó que me incluyera. Tengo claro que estoy en contra de cualquier forma de violencia y muchos de los chicos alli presenten están cegados por la violencia antifascista, que pese a todo no deja de ser violencia y enjendrar más violencia, pero también no puedo dejar de ver en su lucha unos valores, más o menos acertados, pero infinitamente mejores a los de extrema derecha.
La manifestación empezó e hizo su marcha y entonces me quedé solo en medio de la plaza y vi que mis amigos me esperaban ya impacientes a unos metros de allí. Fuimos a cenar, el sitio bien pero sin pasarse y luego continuamos haciéndonos unas cervezas en un garito. Me lo pasé muy bien, me gustaba ser por una vez el centro de atención gracias a mi nuevo trabajo, la mayoría son también periodistas y nos pasamos la noche hablando de política primero en plan serio para luego poner de vuelta y media a todos los personajillos con los que nos toca convivir en este mundo, hay que ver lo que nos gusta criticar.
Antes de volver a casa hicimos planes para el puente de diciembre y decidimos que vamos al chalet de mis padres en el campo, además de mis amigos periodistas y sus novias han confirmado la asistencia otros dos amigos del grupo que son gays y pareja pero que solo yo sé que son gays y pareja. Ahora solo falta que convenzan a un amigo de ellos también gay que vive en Madrid y me gusta mucho para que se apunte y el lío que se puede armar allí me dará para varios post.
Nada más por hoy, besos a todos, en la boca si puede ser, que seguro que somos muy de izquierdas.
El punto de encuentro era en las torres de Serranos. Al llegar me encontré con un gran despliegue policial, resulta que, a esa hora, empezaba allí una manifestación de extrema izquierda para protestar contra los grupos neonazis, en su gran día, el 20-N. Como había llegado pronto decidí curiosear un poco y me metí en medio de la manifestación. La primera reflexión que hice fue darme cuenta que en una manifestación de extrema derecha nunca hubiera hecho lo mismo, me hubiera dado mucho miedo. Me fijé en la gente que había, la mayoría chavales y chavalas muy jóvenes con pintas de punki, con crestas, pircings, aros y bien desaliñados en el vestir, pero con todo tenían su encanto y algunos era muy guapos. Lo primero que me chocó fue que dos de esos chicos punkis se besaran en la boca al encontarse, me alegré, pensé que bien que estén fuera del armario, pero es que después a medida que iban llegando más colegas de ellos seguían saludándose con un beso en la boca, daba igual que fueran chicos o chicas y entonces me di cuenta que no tenía nada que ver con ser gay sinó que era su manera de decirse hola, una manera bastante alternativa la verdad, pero supongo que adecuada a su ideales. Empezaron a repartirse papelitos con un número de teléfono, le pregunté al chico que me lo dio y me dijo que era por si acaso después había altercados y la policía nos detenía ese era el teléfono de un abogado de los suyos al que podíamos llamar. Me gustó que me incluyera. Tengo claro que estoy en contra de cualquier forma de violencia y muchos de los chicos alli presenten están cegados por la violencia antifascista, que pese a todo no deja de ser violencia y enjendrar más violencia, pero también no puedo dejar de ver en su lucha unos valores, más o menos acertados, pero infinitamente mejores a los de extrema derecha.
La manifestación empezó e hizo su marcha y entonces me quedé solo en medio de la plaza y vi que mis amigos me esperaban ya impacientes a unos metros de allí. Fuimos a cenar, el sitio bien pero sin pasarse y luego continuamos haciéndonos unas cervezas en un garito. Me lo pasé muy bien, me gustaba ser por una vez el centro de atención gracias a mi nuevo trabajo, la mayoría son también periodistas y nos pasamos la noche hablando de política primero en plan serio para luego poner de vuelta y media a todos los personajillos con los que nos toca convivir en este mundo, hay que ver lo que nos gusta criticar.
Antes de volver a casa hicimos planes para el puente de diciembre y decidimos que vamos al chalet de mis padres en el campo, además de mis amigos periodistas y sus novias han confirmado la asistencia otros dos amigos del grupo que son gays y pareja pero que solo yo sé que son gays y pareja. Ahora solo falta que convenzan a un amigo de ellos también gay que vive en Madrid y me gusta mucho para que se apunte y el lío que se puede armar allí me dará para varios post.
Nada más por hoy, besos a todos, en la boca si puede ser, que seguro que somos muy de izquierdas.
motores
Existen unos motores en nuestro interior que nos hacen mover inconscientemente hacia un lado o hacia otro. En mi caso, por mucho que a base de fuerza de voluntad y otras técnicas más variopintas he intentado influir en la dirección que me hace avanzar alguno de esos motores, me resulta imposible controlarlos.
En mi nuevo trabajo se han puesto en marcha los motores por si solos, casi sin darme cuenta y de repente me encuentro con el mayor reconocimiento profesional que he tenido nunca. Estos últimos días han sido muy importantes en el curro y lo cierto es que he respondido bien. Me paro a pensar y veo que todo ha sido sin premeditarlo mucho, solo dejándome llevar, apasionándome casi sin ser consciente. En el mundo del periodismo el éxito o el fracaso es bastante relativo y sé que lo que hoy los demás consideran blanco otro día pueden pensar que es negro. Así que más que lo que me digan los otros, en mi fuero interno sé que puedo sentirme satisfecho y eso es lo que vale.
Después hay otros aspectos de mi vida, que por pudor no mencionaré, en los que por mucho que trato de activar los motores en la dirección correcta no lo consigo, más bien van en dirección contraria. Y lo analizo y no encuentro explicación, supongo que hay cosas que no la tienen o sí, y es tan sencilla que no la quiero ver. Hace tiempo que dejé la desesperación a un lado, de algo me sirvió el psicoanalisis, pero tampoco es agradable la sensación de ir todo el rato con el piloto automático en aspectos muy importantes de mi vida. Me gustaría que en todo fuera como me está ocurriendo en el trabajo donde de manera un tanto inconsciente todo sale bien, supongo que es porque en realidad tengo unos buenos parámetros periodísticos interiorizados. En lo que es el trabajo por mi mismo, en verdad lo más importante, las cosas no van tan bien, no debo tener muy buenos parámetros vitales. Son rachas, temporadas, pero cuando se alargan mucho cansa.
En mi nuevo trabajo se han puesto en marcha los motores por si solos, casi sin darme cuenta y de repente me encuentro con el mayor reconocimiento profesional que he tenido nunca. Estos últimos días han sido muy importantes en el curro y lo cierto es que he respondido bien. Me paro a pensar y veo que todo ha sido sin premeditarlo mucho, solo dejándome llevar, apasionándome casi sin ser consciente. En el mundo del periodismo el éxito o el fracaso es bastante relativo y sé que lo que hoy los demás consideran blanco otro día pueden pensar que es negro. Así que más que lo que me digan los otros, en mi fuero interno sé que puedo sentirme satisfecho y eso es lo que vale.
Después hay otros aspectos de mi vida, que por pudor no mencionaré, en los que por mucho que trato de activar los motores en la dirección correcta no lo consigo, más bien van en dirección contraria. Y lo analizo y no encuentro explicación, supongo que hay cosas que no la tienen o sí, y es tan sencilla que no la quiero ver. Hace tiempo que dejé la desesperación a un lado, de algo me sirvió el psicoanalisis, pero tampoco es agradable la sensación de ir todo el rato con el piloto automático en aspectos muy importantes de mi vida. Me gustaría que en todo fuera como me está ocurriendo en el trabajo donde de manera un tanto inconsciente todo sale bien, supongo que es porque en realidad tengo unos buenos parámetros periodísticos interiorizados. En lo que es el trabajo por mi mismo, en verdad lo más importante, las cosas no van tan bien, no debo tener muy buenos parámetros vitales. Son rachas, temporadas, pero cuando se alargan mucho cansa.
ambiente
Anoche volví a salir, después de algunos meses, por el ambiente. Primero fuimos a cenar al conocido como chino-gay, que es un restaurante chino que está en el carrer de la Pau, que por alguna extraña razón todos los viernes y sábado el 90% de la clientela son gays. Hay un pub de ambiente relativamente cerca pero tampoco lo veo una razón como para que se haya monopolizado así el restaurante porque está en una zona muy céntrica y turística y la clientela debería ser por lógica más variada. Es uno de esos misterios que se debaten en las mesas de allí dentro y pese a múltiples teorías nadie sabe explicar. El grupito estaba formado por dos amigos que veo poquísimo que hace nada me confirmaron que eran gays y que ayer me enteré que son pareja desde hace años. Yo, inocente de mi, pese a la confirmación de que eran gays, que vivían juntos, no había pensado que fueran pareja. Además había dos amigos más de ellos uno que venía de Madrid y el otro de Barcelona. La comida del chino bastante floja, como era de esperar.
Después fuimos de pubs. El pobre chico de Madrid se llevó un chasco al comprobar como un tío que conoció el viernes y le dio esperanzas ayer pasaba totalmente de él. Por lo demás bien, ambiente relajado y muy buen rollo en el grupito.
Luego a Deseo 54, una de las dos dicotecas de ambiente de Valencia. Al principio bien porque no había mucha gente, estaban haciendo la fiesta aniversario del Col•lectiu Lambda con actuaciones en el escenario, fue divertido. Pero después lo que pasa siempre en Deseo y por lo que suelo evitar ir, se llena tantísimo de gente que es imposible bailar-relacionarse-ligar. Es agobiante. Añadir eso al bajón que me dio cruzarme con cierta persona con la que compartí algunos meses de mi vida y que al pasar por mi lado hiciera como que no me conocía. Al salir, el de Madrid y Barcelona confirmaron mis sospechas de que lo de Deseo no es normal, se quejaron amargamente que en las discos de ambiente de sus ciudades esa superpoblación masiva no pasa, que las discotecas se llenan, pero no esa barbaridad que no te deja vivir. Pero es eso, que aquí solo hay dos discotecas de ambiente y Deseo es la que está de moda y si le sumamos la cantidad altísima de parejas heteros y mariliendres que acuden la cosa se desvirtúa, pero tampoco vamos a ir nosotros de excluyentes.
Y nada mi vida sexual sigue dependiendo de internet con todo lo que ello implica. El saltarse todos esos bonitos y necesarios pasos de conocer a una persona por ahí y que vician de raíz las relaciones. Pero tampoco me quejo, pese a todo ayer me lo pasé muy bien, eran todos unos chicos muy majos.
Después fuimos de pubs. El pobre chico de Madrid se llevó un chasco al comprobar como un tío que conoció el viernes y le dio esperanzas ayer pasaba totalmente de él. Por lo demás bien, ambiente relajado y muy buen rollo en el grupito.
Luego a Deseo 54, una de las dos dicotecas de ambiente de Valencia. Al principio bien porque no había mucha gente, estaban haciendo la fiesta aniversario del Col•lectiu Lambda con actuaciones en el escenario, fue divertido. Pero después lo que pasa siempre en Deseo y por lo que suelo evitar ir, se llena tantísimo de gente que es imposible bailar-relacionarse-ligar. Es agobiante. Añadir eso al bajón que me dio cruzarme con cierta persona con la que compartí algunos meses de mi vida y que al pasar por mi lado hiciera como que no me conocía. Al salir, el de Madrid y Barcelona confirmaron mis sospechas de que lo de Deseo no es normal, se quejaron amargamente que en las discos de ambiente de sus ciudades esa superpoblación masiva no pasa, que las discotecas se llenan, pero no esa barbaridad que no te deja vivir. Pero es eso, que aquí solo hay dos discotecas de ambiente y Deseo es la que está de moda y si le sumamos la cantidad altísima de parejas heteros y mariliendres que acuden la cosa se desvirtúa, pero tampoco vamos a ir nosotros de excluyentes.
Y nada mi vida sexual sigue dependiendo de internet con todo lo que ello implica. El saltarse todos esos bonitos y necesarios pasos de conocer a una persona por ahí y que vician de raíz las relaciones. Pero tampoco me quejo, pese a todo ayer me lo pasé muy bien, eran todos unos chicos muy majos.
madrid
Siempre que voy me pregunto como sería mi vida allí y esta vez más aún ya que estuve apunto hace nada de marcharme a buscar fortuna a la capi. Siempre me lo paso muy bien en Madrid, aunque no se puede comparar la vida de un turista con la de alguien que vive allí, supongo que si fuera mi residencia habitual no desayunaría todos los días en Starbuks, ni daría una vuelta luego por el Retiro, ni pasaría un rato por El Prado hasta llegar después a la Gran Vía, ni me iría a buscar algún restaurante hindú por Lavapiés, ni me tomaría el café en alguna terraza de La Latina, ni me metería en todas las tiendas de Fuencarral, ni cenaría por Malasaña para dar una vuelta luego por Chueca.
La vida en Madrid depende del trabajo que tengas y del dinero que ganes. Tengo amigas en la cumbre con una existencia, en aparencia alucinante y otras que lo están pasando mal para llegar a fin de més, que trabajan como burras y se lo están replanetando porque no les va muy bien. Madrid es eso que te encuentras de todo.
Desde mi perpetua soltería no llevaba muy bien lo de ver tantas parejitas de chicos cogidas de la mano, abrazándose y dándose besitos. Me daba ganas de acercarme y exigirles que no fueran tan egoistas, que compartieran un poco de felicidad con los demás y que me dieran a mi también algún abrazo o que me dejaran ir con ellos, los tres cogidos de la mano, un ratito calle abajo. Pero en fin, la felicidad es algo muy privado y a mi no me gustaría estar con mi novio exhibiendo públicamente mi dicha y que viniera un pesado a molestarme, así que nada, respiré hondo y me dije a mi mismo que si, que hay mucho gay, pero en Valencia los chicos son más guapos, muchísimo más.
La vida en Madrid depende del trabajo que tengas y del dinero que ganes. Tengo amigas en la cumbre con una existencia, en aparencia alucinante y otras que lo están pasando mal para llegar a fin de més, que trabajan como burras y se lo están replanetando porque no les va muy bien. Madrid es eso que te encuentras de todo.
Desde mi perpetua soltería no llevaba muy bien lo de ver tantas parejitas de chicos cogidas de la mano, abrazándose y dándose besitos. Me daba ganas de acercarme y exigirles que no fueran tan egoistas, que compartieran un poco de felicidad con los demás y que me dieran a mi también algún abrazo o que me dejaran ir con ellos, los tres cogidos de la mano, un ratito calle abajo. Pero en fin, la felicidad es algo muy privado y a mi no me gustaría estar con mi novio exhibiendo públicamente mi dicha y que viniera un pesado a molestarme, así que nada, respiré hondo y me dije a mi mismo que si, que hay mucho gay, pero en Valencia los chicos son más guapos, muchísimo más.