A solas en la oscuridad

Han sido días grises a pesar del implacable Sol que me persigue éstos días.
He sufrido la muerte de un familiar por culpa no ya del cáncer sino de la quimioterapia.
Parece ser que en España se pregunta a la familia que hacer en éstos casos, si informar al paciente de toda la verdad o no. Tengo claro que si me ocurriese quiero saber para poder elegir. Que no me vendan falsas ilusiones y asi de paso probar nuevos tratamientos a costa mía.
Quiero escribir algo menos negro pero no puedo. Vuelvo a mis fetiches. Miro la foto de Sara y en sus ojos el desamparo por la pérdida. Sus labios apretados por la impotencia ante lo inevitable. La rebelión de una ceja que al levantarse le planta cara al vida, le advierte que aunque me has ganado no me has engañado. Luché durante meses por tener esperanza odiándome por no tenerla. Supe desde antes de la operación que no iba servir de nada. Y algo me dice que ella también lo sabía.
Vuelvo a Sara, a su belleza evocadora de miles de sueños. La belleza es lo único que me evade de éste paso a la treintena que más bien parece el paso a un mundo donde ya la belleza será sólo un recuerdo.
Bonjour, tristesse

Lo acepto, te has enamorado de otro. Tarde o temprano tenía que ocurrir; el contacto físico siempre gana al virtual. No puedo ni quiero luchar.
Quiero dejar de escapar de la realidad, no embarcarme en fantasias que nunca acaban bien. No hubiese estado mal que la otra parte tampoco alimentase esas fantasias pero de nada me sirve el reproche.
Diga lo que diga sigo quedándome a solas con el desdén.
Curioso que ahora que por fin tenía solucionado el tema laboral se complica el amoroso. Bueno peor sería no tener ninguno de los dos, ahi está claro que si me hundiría del todo. Me queda seguir adelante respirando por no morir, andando por no caer, comiendo por no enfermar, hablando para no pensar.
Y volver a enamorarme, si pero con que corazón? Con ésta nueva capa que le añade tu desamor ya casi no se escuchan sus latidos.
Alguien dijo:
"A ese sentimiento desconocido cuyo tedio, cuya dulzura me obsesionan, dudo en darle
el nombre, el hermoso y grave nombre
de tristeza. Es un sentimiento tan total,
tan egoísta, que casi me produce vergüenza, cuando la tristeza siempre me ha parecido honrosa. No la conocía, tan sólo el tedio,
el pesar, más raramente el remordimiento.
Hoy, algo me envuelve como una seda,
inquietante y dulce, separándome
de los demás."
(Párrafo primero de la novela
Bonjour, tristesse, de Françoise Sagan)