Luchando con un fantasma
Vida nueva, blog nuevo. Cuando un fantasma te domina la vida, has de luchar y vencerlo
Sindicación
 
Una noche mágica

Y llegó el sábado y quedé con ricitos. Tenía miedo. Tenía pocas ilusiones. Porque cuando habíamos hablado anteriormente por teléfono apenas no había sabido que decirle, y no sólo no hubo feeling sino que su gruesa voz me asustó y hizo que convirtiera el dulce payasito que yo tenía en mi mente de sus charlas con él por el msn, en un ogro cuya vozarra podía anular y asustar al más valiente, o al menos al más cobarde que soy yo. Además, tantas decepciones últimamente con todos los que quedaba, que no iba él a ser menos. Estaba seguro que toda la espontaneidad y la caradura que tenía yo con él por el msn se verían fulminados en un tembleque y una débil mirada bajada de corderito en cuanto nos viéramos. Pero a veces cuando has dejado de tener esperanza, cuando has marchado ya de la estación sabiendo que ya no llegará tu tren, y caminas cabizbajo, y errabundo sin saber ni a donde vas, y sin tampoco importarte, un tren irrumpe en tu camino, a tu lado: y es tu tren y te dice “sube” y tu has dejado de creer en trenes, pero allí está desafiando el camino, el tren de una nueva esperanza, el tren de media noche, que te invita a pasar una velada en su interior. Y tu, esperas que el señor del tren te dé la mano para invitarte a subir, pero viendo en sus ojos tu bienvenida, vas y sin pensártelo dos veces, haces lo que quieres, lo que sientes: le abrazas muy fuerte, le das un sentido beso en la mejilla y le susurras algo en el oído. Y mientras lo haces, sonríes no sólo porque te alegras de que haya llegado lo que ya no esperabas, sino porque te acabas de sorprender a ti mismo, con tu nueva soltura y desparpajo, tomando la iniciativa en el espontáneo recibimiento del dueño del tren: un hombre hermoso, de buena planta, aspecto juvenil, ojos azules, cabello claro con rizos largamente deliciosos y presencia dulce y tierna. Le coges vacilante por la cintura, sólo un instante, pero suficiente para sentirlo entre tus brazos. Te dejas llevar. Y te lleva. Te lleva a un bar.
Empezáis a hablar, algo cortados, pero no tarda en aparecer un amigo suyo, que se suma a la noche y os cambia los planes. No obstante parece buen chico, y en una ocasión el ricitos te había dado su teléfono y lo habías llamado para que te ayudara a buscar piso. Y te fue de gran ayuda. Así que le das una oportunidad. Os vais los tres, perdiéndoos en las entrañas de la ciudad y de la noche. Primero a un bar y después a una disco ¡hetero! que os ha impuesto el amigo. Le dices al apuesto rizitos que como que no habrá gays para escoger, te habrás de quedar con él. Crees que le gusta la idea. Y crees que te gusta. Aunque tienes miedo. Siempre este miedo! Porque aun que esté bueno y lo desees no quieres enrollarte con él, hay demasiado confianza ya, y el sexo es sólo para los extraños, los que no te importa que te puedan juzgar. Quieres y no quieres, y mientras el querer y no querer bailan un tango en tu mente, dejas que con el sonar de la música el ricitos te acaricie, buscándote con sus manos, buscándote tu cuerpo, tu deseo, tus besos. La música cesa aunque el tango sigue. Sigue fuera de la discoteca, divertidos viendo como su amigo, prueba de ligar con cuatro o cinco, que estaban dentro y que también han resultado “entender”. Reís presenciando la batalla de los machos para conseguir la presa –al amigo- mientras sus manos se escurren entre tu ropa y se meten en los agujeros más recónditos. Finalmente ante el fracaso del amigo con los pretendientes os vais de vuelta los tres por las caminos de una noche inconclusa, en busca de un taxi que os lleve hasta el último destino. Pero aun es oscura, y la carretera está desolada y la calle casi desierta. Más habitada está tu entrepierna por donde se escabullen bajo los calzoncillos unos dedos ardientes que acompasan el miembro al ritmo de vuestras dos lenguas hambrientas. La poca gente que pasa os mira con desaprobación. Que más da! Puede más el sabor de los besos y la avidez de las manos! Dos borrachos se suman a la trouppe. Más los perdéis como la noche tardía pierde por momentos la oscuridad. Finalmente un taxi. Dejáis a su casa al amigo. ¿De verdad quieres que venga a tu casa? Te pregunta el ricitos ante tu dubitación. “Sí” dices cerrando el tango y lo abrazas en la noche marchita mientras el taxi se dirige hacia tu morada. Te lo pregunta de nuevo, antes de cruzar la puerta de entrada. Le contestas con un beso. Abres una barrita de chocolate. Le das un mordisco y se la ofreces a su boca. Se ríe y muerde. Le das un suave empujón estirándolo en la cama. Te estiras encima suyo y le das otro mordisco de chocolate. Coméis mientras os miráis y reís y os acariciáis los ojos, con los dedos y con la mirada. Y también con la mirada y con los dedos os vais quitando la camisa el uno al otro. Contemplas admirado su dorso desnudo y mientras se sienta encima de ti y ves aquellos ojos azules de deseo y aquella rizada melena de payasito que no paras de acariciar notas como tus ojos brillan. Y deseoso que chispeen te propicias un cómplice. Pones el cd de “Queer as folk” que empieza con unas músicas del primer capítulo que en su momento te hicieron emocionar y vibrar y entonces soñaste que aquella banda sonora acompañara momentos especiales también para ti. Irá bien? No irá bien? Te preguntas mientras os vais desprendiendo de la ropa. “Nunca noto placer” te dices “Ni me puedo correr” pero la voz de tu morfoanalista soplando prueba de apagar estas voces de fuego, diciéndote “Ahora trabajamos el cuerpo. Cuando el cuerpo está mejor, el sexo funciona mejor”. Y consumiéndote de inquietud y placer a la vez, acariciando sus nalgas y chupando su pezón, mientras te percatas que su cuerpo depilado y hermoso no te causa a diferencia de los otros, ninguna nausea a la hora de lamerlo, ves por la ventana como empieza a clarear. Te giras y con la lengua que antes ha probado tu boca, ahora prueba tu culo. Notas un extraño placer. Después te hace una felación. También notas algo particular. Un placer extraño que te hace retorcer de gozo y dolor a la vez. Y así también cuando te clava su gran espada en tu oscuro escondrijo. Ahí crece el dolor. Aunque no por esto dejas de sentir algo de placer. Pero no el placer que te imaginabas, ni el placer que ves mientras te masturbas viendo fotos de tíos buenos. No, un placer diferente, fundido con el dolor, como tu cuerpo está fundido con el suyo, un placer más cruel, más sentido, más vivo, más real. Le dices que vaya con cuidado, que es solo la segunda vez que te penetran. “Si quieres paro” se ofrece. “No pares, pero hazlo suave”. Así lo hace. Y así sientes su polla en tu interior, su dulzura en tus adentros y su cabeza contra la tuya con su lengua lamiéndote la oreja. Mientras un rayo de semen se corre en tu culo, un chorro de luz traviesa la ventana. Ya es de día! Se ha acabado la noche! Decidís dormir y soñar. Él se duerme y sueña. Tu simplemente sueñas. Dentro de unas horas se viste y se va. Te da un beso. Le dices que seguís en contacto. Te dice que la semana que viene no vendrá. Pero que dentro de dos semanas ya te dirá algo. Se va. Te vas a la cama de nuevo y te pones a dormir y a soñar. Y allí te has quedado durmiendo y soñando. Soñando cosas bonitas, soñando este sueño que he visto que soñabas y que me he decidido a explicar lo que en él te ocurría. Porque tú, querido rober, te has quedado en el sueño y no has querido despertar. Pero yo, el que ya despertó de este bonito sueño, sé que la realidad es otra. Sé que como pasa con todas mis citas, no hay segundas veces. Sé que no les gusto. Que les decepciono. Y que ya no sabré nada más del ricitos. Que no habría de haberle dejado venir a mi casa. Que no me habría de haber acostado con él. Porque ahora ya habrá perdido el interés en mí. Ya no tendré más noticias suyas. Porque ya no soy aquel. Aquel que él soñaba. Porque tras el sueño hay el despertar. Y ahora ya no soy aquel, ahora soy yo. El que lo añora. Porque sabe que no lo volverá a ver. No, ya no soy rober. Soy un fantasma. Y ya no el de los besos, ni el que anhelaba. Eso sí, siempre me quedará esa noche mágica. Y ese recuerdo de su llama en su mirada.
Etiquetas:   
 
Corazón muy frágil


Ahora viendo un video de Brokebach Montain del blog de Enis me he emocionado. Y no puedo dejar de llorar. Porque me he dado cuenta que yo nunca viviría una historia de amor. No sé si realmente estoy seco por dentro y no sé lo que es querer. O si es que realmente este es el mayor de mis miedos. En este mundo y en estos tiempos no me podría arriesgar a amar. Mi corazón es demasiado frágil. En el fondo soy un niño asustado, muerto de miedo, que sólo sabe correr y huir. Y que correrá y correrá no dejando que nadie le atrape, ni siga su paso, hasta que llegará alguien que inevitablemente le alcanzará y le tenderá la mano. Y yo se la habré de dar, a este ser que me habrá venido a anunciar que ya se ha acabado mi huida, basta ya de correr aterrado. –Tranquilo- me dirá y me acariciará mis ojos asustados- Yo te cuidaré a partir de ahora. Para siempre. Tarde o temprano, a todos nos llega nuestro príncipe azul. Y cogeré la mano a la muerte y se habrá acabado todo. Porque aunque ahora me esté comiendo mis entrañas en cada amanecer porque es lo que hace de más bien mojar con las decepciones y soledades, supongo que en el fondo no soy tan malo. Egoísta sí, y egocéntrico. Pero en un lugar fugaz echar raíces, y sembrar el corazón, sólo es para los que no les importa que se lo arranquen una y otra vez allí donde lo plante o para los que la fe los ciega. Porque es de locos creer que algo pervivirá para siempre en esta tierra. Ya lo sé. Siempre es demasiado. Y ahora estamos hechos de una substancia en que nos acostumbramos en vivir relaciones y rupturas y reemprender de nuevas con la misma facilidad. Y así me gustaría estar hecho a mí. Porque tampoco me gustaría que nada durara toda la vida. Antes los matrimonios permanecían pero los sentimientos estaban muertos. Ahora somos libres, pueden morir a la vez parejas y sentimientos. Pero sí quisiera saber o atreverme a amar porque aunque el amor no sea más que una ilusión, es una ilusión que nos puede hacer felices. No me excusaré diciendo que las personas más importantes de mi vida, directa o indirectamente sólo me han hecho daño. Mi padre, mi madre, mi abuela. Los miedos han dominado mi vida. En este año y medio que llevo escribiendo he superado muchos, pero me queda suficiente lucidez como para saber que nunca escribiré un post titulado “El hombre sin miedo”. Las personas de cristal nos hemos de proteger para que no nos rompan. Nos hemos de crear un escudo infranqueable, que nos protege y nos amarga. Que le vamos a hacer, así es la vida. Y yo sé muy bien que no me dejaré engañar. Tal vez algún día me enamore, al fin y al cabo todos necesitamos ilusionarnos con algo. Pero será sólo eso: algo con lo que ilusionarse y probar de distraer la monotonía de la vida. Pero nunca entregarse de verdad a las manos del destino. De un destino que te va a romper en mil pedazos, que yo y sólo yo tendría que reconstruir añico a añico.
Me gustaría disfrutar de la vida en vez de temerla. Me gustaría algún día que alguien me abrazará bien fuerte hasta que sus brazos me hicieran olvidar el dolor. Me gustaría tener alguien a quien añorar, a quien esperar, a quien conocer su cuerpo y alegrarme con su sonrisa. Pero sé que no me lo permitiré. Que seguiré como hasta ahora no acostándome más de una vez con una misma persona, no sé realmente si por miedo a que le pudiera coger cariño y me pudiera despertar algún tipo de afecto o simplemente porque una vez ya he tenido un cuerpo deja de interesarme; que seguiré asustado y tembloroso ante una presencia ajena y que el miedo no me dejará ver su luz, que tal vez me dejaré abrazar por él pero mientras lo haga no me abrazará a mi sino a un aparato bloqueado que sólo podrá volver a funcionar cuando se aleje de mi.
Así que haré como si nunca hubiera dicho todo esto: Que soy humano y necesito a los demás, su cariño y su afecto y también darlo. Que me gustaría que ni que fuera durante una noche brillara en mis ojos y en mi vida este sentimiento que ha extasiado durantes instantes, horas o años a hombres y mujeres. Que me gustaría compartir, sentir a otro, tan cercano que la vida se me hiciera menos pesada, más dulce de saborear. Que me gustaría no estar tan solo, ni morir solo. Tantas cosas nos gustarían en esta vida! Y la noche da tanto que soñar! Pero llega el día y hay que despertar y afrontarte a tu vida, olvidarte a veces de tus deseos y contentarte con endurecerte, y someterte a la naturaleza salvaje. Poner tu mejor sonrisa y penetrar en la selva de la noche, a buscar comida de líbido, bebida de orgasmo y calor de carencia. Y mientras lenguas se retuercen en la profundidad de dos abismos, una voz muda baja de la gargantas hasta el corazón y le pregunta: ¿A que saben los besos? Y los ojos cerrados miran lo que no pasó ni pasará.
*
Hoy he quedado con ricitos. Sé que aun que por el msn nos entendamos al natural no lo haremos. Pero ya hace demasiado que le doy largas. Así que a afrontarse a un nuevo desengaño
Etiquetas:     
 
Mi nueva terapeuta y charla con ricitos
Este sábado salí de marcha con dos chicos que se pusieron en contacto conmigo a través de un anuncio. Con uno ya había salido hace algo más de un mes sin que hubiera demasiada conexión. Con el otro no habíamos quedado antes. Pasó lo que tenía de pasar. Ellos que entre sí no se conocían de nada se hicieron tan amigos y hasta se enrollaron y yo en cambio no sentí feeling con ninguno de los dos y parecía que hacía de vela. No obstante para mi sorpresa esta semana es la segunda consecutiva que tengo bastante éxito en la discoteca. No me enrollé con ninguno pero coqueteé con algunos y entre miradas, sonrisas, abrazos y palabras se me probaron de ligar más de media docena. Y yo me pregunto cual debe ser el motivo de este éxito súbito. Y yo creo que es –o al menos ha coincidido- desde que voy a mi nueva terapeuta, que ésta, en vez de psicoanalista es morfoanalista. Me resulta un poco extraña esta nueva terapia. Llego a la consulta, me hace desnudar, me quedo en calzoncillos, y me empieza a tocar por todo el cuerpo incluido el culo, y me hace poner en una postura como si me hubiera de ir volando, y me hace buscar mi equilibrio corporal etc. A mi cuando Jas me habló de esta terapia me parecía extraña, algo sectaria y la verdad no me entraba en la cabeza que tocándome puntos del cuerpo se solucionaran mis problemas psicológicos. Me parecía absurdo y irracional. Y más cuando me dijo que esta morfoanalista era un poco bruja, y que también trabajaba en parte a través de la astrología y que me haría ir al astrólogo a que me mirara las chacras etc. Pero luego comprendí, que mi problema es mi mente que me bloquea, que va demasiado deprisa, que pienso demasiado, y sólo escucho mis pensamientos y eso hace que no me sepa escuchar a mi mismo, lo que siento. Y que esta terapia consistía en parar o reducir el pensamiento haciendo así que adormeciendo la mente despertarán los sentimientos. Y no sé, todavía es pronto para decirlo, pero al menos esta mujer es mucho más agradable, más cariñosa y más dulce que mi psicoanalista que siempre estaba distante, seria y seca. Y ya se sabe que con dos semanas que llevo no se pueden hacer milagros, pero salgo de allí distinto. No sé si será por los masajes que me hace a los pies que según ella me sacan toda la tensión y me hacen sentir agotado y relajado, o será por el trato que me da, o porque todos necesitemos que nos toquen y sentir el calor humano. Pero me siento algo distinto. Y digo yo que este algo se debe notar a la hora de ligar. No sé si será que me he dado algo de paz interior, que ha hecho que me mirara brille como el sol, o simplemente que me hace bien tener a alguien que me escuche. Aunque la mayoría del rato no hablamos, sólo me toca.
Y por lo que hace al ricitos ayer me pasó una foto de su novio que yo creía que era el chico que me gustaba que estudiaba conmigo en Girona pero no lo era. Pero es que eran tantas casualidades! Se llamaba y apellidaba igual, tenía los ojos azules y el cabello rubio, antes corto y desde hace un tiempo largo, hablaba mallorquín y tenía familia en Mallorca, había estudiado en Girona y en varios sitios como mi Marcos. Joder! Pero bueno, el novio del ricitos no está nada mal tampoco, así que no me importaría lo más mínimo montármelo con él. De hecho ya se lo he dicho al ricitos con toda la caradura. Que escribiría a su novio, y que si él quería quedaríamos y que si podía nos enrollaríamos. Malo que es uno. Y el ricitos me dijo que mientras no le quitara la pareja ya le estaba bien. Yo ya le aclaré que no me interesaba tener pareja que sólo se lo cogería prestado. Pero como siempre ha de haber algún problema ahora creo que el ricitos se ha enamorado de mi. O al menos es lo que intuyo de sus palabras. Os pongo un fragmento y me decís si os parece que si o que no:
Ricitos: Va bien, pues quedamos para cenar. A que hora?
Yo: Y me puedes llevar a un lugar divertido.
Ricitos: Como por ejemplo?
Yo: jeje, no sé a la bata
Ricitos: la bata seguro pero, que más?
Yo: Me horrorizó pero al mismo tiempo me hizo gracia. Que más? Bueno yo de disco acostumbro a ir a Salvation
Ricitos: A mi mucha es muy friky, del todo. Jijiji. Sábado a Salvation? No creo que esté abierto.
Yo: Como que no! Si voy yo cada semana!
Ricitos: Va bien, pues a Salvation y te presento a los organizadores de la movida del matinee group.
Yo: Ok. De que los conoces?
Ricitos: De la misma quinta tu!
Yo: ah!
Ricitos: Todos al pati dels tarongers el día de les condecoraciones gays de bcngay.
Yo: jeje, tu también?
Ricitos: mmmmmmem por lo que hace a mi negocio... un poco, jijiji.
Yo: A si? Que haces vuelos gays?
Ricitos: Seré el primero, seguro, aunque no se trata de eso.
Yo: jeje espero que me guardes una plaza.
Ricitos: Seguro, cuando quieras.
Yo: Ni que sea a la cabina haciéndote perder el control :P
Ricitos: Me caes muy bien, tengo ganas de conocerte, de verdad, muchas, creo que eres una persona muy interesante, inteligente.......mmmmm son tantos los adjetivos. Jijiji
Yo: Gracias guapo, pero también tengo mis defectos
Ricitos: Y yo también, quien no. Sólo espero que seas una cuarta parte de lo que conozco a través de internet, y serías lo más interesante que he conocido jamás.
Yo: Ya te estiraré los rizos, ya!
Ricitos: No creo, el sábado que viene voy a cortármelos
Yo: Ohhh, malo!
Ricitos: Si, toca cuando toca.
Yo: Así te habré de estirar otra cosa.
Ricitos: Sí, mejor la otra cosa. Jeje. Te da vergüenza quedar? A mi mucha.
Yo: A mi también. Y tengo miedo que no vaya bien.
Ricitos: Es igual, si no va bien, amigos de verdad, creo que irá bien, seguro que irá bien.
Yo: Es que la primera vez que te oí con esta voz tan gruesa... Me asustaste :D
Ricitos: Es la que tengo, cosas del gospel jijiji. Pero seguro que nunca habrás conocido nadie tan sensible y cariñoso como yo.
Yo: Cariñoso lo eres mucho.
Ricitos: Bueno al principio puede que no, pero nos daremos unas cuantas oportunidades, al menos yo lo haré.
Yo: Mira que si no me mimas, prepárate!
Ricitos: Mira joan......... Sólo te conozco de aquí. Pero te siento tanto que me asusto. No sé que pensar. Sé que eres especial, diferente. Joan, que sientes hacia mí, porque llevamos mucho tiempo hablando y nada ha salido claro.
Yo: Me gusta hablar contigo.
Ricitos: (Cara congelada)
Yo: Eres muy majo, y cariñoso y tierno.
Ricitos: Dime sólo que sientes cuando hablamos, que sientes, que experimentas?
Yo: pues bienestar, ternura, ilusión, ganas de hacerte cositas.
Ricitos: Que sientes hacia mi?
Yo: Afecto, cariño, ternura.
Ricitos: Sentimientos, no emociones ni impulsos.
Yo:
Ricitos: Te cortas por aquí? Aun tengo más ganas de conocerte.

Además en las últimas fotos que me pasó, después de la charla, ya no lo vi tan guapo. Y ya no sé si me apetece acostarme con él. Supongo que hasta que no lo vea al natural no lo sabré. De todas formas es un trozo de pan. Le comenté lo que me hacían mis compañeros y ya me dijo que me buscaría piso nuevo con gente con la que pudiera estar a gusto y me pondría a mi disposición una furgoneta para hacer el traslado. Aunque me jodería tener que trasladarme. Me gasté bastante dinero en mi habitación poniéndome internet y teléfono como para irme ahora. Pero a la larga supongo que será lo mejor. En fin, seguiremos informando.

 
El ritmo de la noche
Lo que me faltaba! Ahora ni en mi casa podré estar tranquilo. Si en Girona Said me cogía el ordenador, aquí mis compañeros de piso se me beben mi leche –no seáis mal pensados- me gastan en una semana un jabón que yo tardo meses en acabarme, me lo usan y comen todo y para colmo ayer noté un cable de mi habitación que casi podría jurar que siempre tenía desconectado, lo encontré conectado. Y no un cable cualquiera, yo diría que es uno para conseguir que cargue a mi cuenta con la factura de su teléfono, que yo no uso para nada. Pero yo como que en el último que confío es en mi mismo, soy capaz de pensar que tengo alucinaciones antes de estar seguro que entran en mi cuarto, que tocan y activan lo que quieran, que me estafan y que me roban.
Y cambiando de tema, fracasé totalmente en la Arena donde fui hace dos semanas y donde no ligué a no ser que tuvieran una técnica muy particular de ligar, uno diciéndome que era un desaborido tras contestarle que no tenía tabaco, otras dos locas que se me pusieron a gritar “Harry potter, Harry potter!”, y un tercero que me señalaba los ojos –seguramente porque era ya avanzada la noche y hacía algunos tics- y se medio reía. Y los que a mi me gustaban eran heteros, los jodíos. Así que a la semana siguiente fui a lo seguro, a donde todos son maricas, con la esperanza de que alguno cayera. Me envió un sms el ricitos para salir con él, pero es que soy tonto! La cuestión que no me apetecía la posibilidad de caerle gordo a Marcos, el novio de ricitos que es el mozo que me gustaba en Girona y que no sabía que era gay. Pero es que si le digo que rien de rien al ricitos, que no me quiero liar con él, ya no lo veo más y me quedo sin conocerlo a él y sin reencontrarme con su novio. Y así que ya veré que me ingenio. Así que le dije de quedar otro día para ganar tiempo y me fui solito a Salvation.
Una vez allí, detecté un rubito que parecía hermoso –aix mi debilidad por los rubitos me traerá a la perdición!- así que me lo marqué como objetivo. Al cabo de un rato cayó. Pero fue empezar a hablar y verlo cara a cara separados por pocos centímetros cuando me percaté que no me gustaba tanto como me había parecido en un principio. Que no estaba tan bueno como aparentaba a cierta distancia. No obstante estuvimos bailando, dejé que me besara y se arrimara pero noté que no me excitaba. No sé si porque el chico no me acababa de convencer o por algún problema mío! Y como que soy un culo inquieto, mientras él no me paraba de hacer mimos y darme abrazos yo estaba más para buscar tíos buenos a mi alrededor. Y no paraba de ver! Todos me parecía que me excitaban más que él. No sé si porque el hecho de poseerlo hacía que ya hubiera perdido el interés por él, o porque estaba demasiado delgaducho y poco macizo. Total que me sabía mal y no me gustaba comportarme así, pero mientras no paraba de besuquearme yo sólo pensaba como me lo podía quitar de encima. Finalmente le dije que tenía de buscar a un amigo y que encantado de haberlo conocido. Aunque hoy me lo he encontrado por la calle y ya me ha dicho que a ver si nos encontramos el sábado y bailamos un rato.
Mientras me iba moviendo al ritmo de la noche, de entre la masa maricona se me apareció un rostro conocido. Un amigo de antaño. Bueno amigo es decir demasiado, no obstante fue un tío que se llevó muy bien conmigo, que durante el tiempo que yo estuve sin poder estudiar, y completamente drogado por la medicación, cuando bajaba a Barcelona a la psicóloga me acompañaba a dar una vuelta. Fue el único que quiso seguir sabiendo de mi tras la primera cita. Los otros como yo al natural soy muy callado y me bloqueo y parecía que no teníamos nada que decir ya no sabía más de ellos. Pero éste a pesar de que la comunicación también era escasa, no se cansaba de acompañarme de vez en cuando a dar un paseo. Además, una vez que yo en un mail le dije que me quería matar, como que yo tenía el móvil desconectado, fue hasta donde tenía la consulta mi psiquiatra –que lo sabía porque un día me había acompañado hasta allí- y pudieron llamar al teléfono fijo y asegurarse que estaba bien. Eso es algo, que poca gente se hubiera tomado la molestia de hacer, por eso le estoy agradecido. Y hablamos medio minuto y me dijo de quedar un día. Pero no se si quedar, porque me pareció que se quería enrollar conmigo –al menos mientras estuvimos hablando no me paró de tocar el culo- y sinceramente él no me gusta y yo me sentiría un poco violento si me pusiera en una situación comprometida y tuviera que rechazarlo.
Bailé y bailé –si se puede decir bailar a mis movimientos descompasados y patosos- pensando que quien me hubiera dicho al principio de verano que sólo dentro de unos meses me movería por Salvation como pez en el agua, cuando antes me daba pánico sólo de imaginarme que tenía de ir. Pero poco a poco, uno se va acostumbrando a todo. Así que con esa misma filosofía a partir de ahora intentaré meterme al cuarto oscuro. No he estado nunca en ninguno y la verdad es que no me hace ninguna gracia de conocerlo, pero quiero solucionar mi problema de no sentir placer físico ni poder correrme de una vez por todas. Así que mejor me dejo de pudores y me meto allí a que me chupen la polla cada semana a ver si así consigo relajarme y poder sentir placer. Me da mucho apuro pero he de espabilar que la vida son dos días y siempre me digo que si hoy viene un skin y me corta la polla –que no sería tan extraño y menos con la de miraditas que voy echando yo por la calle a todo tío bueno gay o hetero- que me habré quedado sin saber que es un buen polvo y que esto no puede ser, que tengo de aprovechar el tiempo. Y mira, a mi antes me iba el sexo con mucha ternura pero cada vez más, separo los sentimientos de la sexualidad. Yo sería incapaz de acostarme con alguien por el que sintiera afecto. Y cuando aun no lo había hecho nunca me hacía ilusión esto de pasar la noche durmiendo abrazado a un hombre pero ahora que ya lo he hecho en tres ocasiones, cada vez me vuelvo más práctico y yo con mis horarios si me llevo un tío a casa, tras los polvos de rigor tocaría dormir y yo hasta las 9 o las 10 de dormir nada. Y para perder el tiempo estirado en la cama oyendo roncar a un desconocido, mejor traer no más que los imprescindibles. No me gusta demasiado como me estoy volviendo, supongo que sería más bonito ser como quería antes mimoso y romanticón, pero se baila al ritmo de la vida que te toca. Cuando te han pasado cosas no puedes cerrar los ojos y hacer como si nada hubiera ocurrido y conservar la ilusión de antes. Ahora sé que todos utilizamos y somos utilizados de forma más o menos encubierta. Ya sea para obtener placer, compañía o para huir de la soledad. Así que mejor prescindir de la ilusión que es el amor, que las ilusiones sólo traen disgustos. Y intentar ya sin culpa usar a la gente para lo que te convenga y dejarte usar siempre que te aporte algo. No obstante intentarlo hacer con honestidad, dejando claras las cosas, y pactando las normas del juego. Al fin y al cabo nunca había creído en el amor, siempre había sabido que nadie me podía amar, y que yo quizás tampoco sabría querer. Y así, incluido dentro de una cadena de miradas casi nunca correspondidas – alguno probaba de ligar conmigo, yo probaba de ligar con uno que tiene cara de Dios y él seguramente probaría de ligar con algún famosillo que había del programa de Jordi González ( aunque me echó alguna que otra mirada y no descarto que algún día a éste sí me lo lleve a mi cama)- bailaba solo al ritmo de la noche, oscura, vacía pero real lubricando con su orgasmo de rocío sus últimas horas de poder.

*

LuisM la página para reducir el tamaño de las fotos que me has dado está en inglés –que no domino- y probando de reducir el tamaño de las fotos lo he acabado ampliando. Sabes que opción tengo que poner exactamente? Y sabéis si puedo cambiar las fotos de los posts ya hechos por otras de tamaño reducido sin que al cambiarlo me borre los mensajes que me habéis dejado?
Gracias a todos por los comentarios. Y bien devueltos –ui no suena muy bien- Juanse, y tatojimi. Y gracias por los ánimos de hacer lo de la peli pero he de ser realista y acabar este año la carrera de Girona y en este momento no me es posible ponerme a hacer películas, si quiero que no sean demasiado truño, porque me olvidé de decirlo en el post pasado pero cuando queríamos hacer pelis de terror daban risa y cuando las queríamos hacer de risa daban pena. Lo que si sé es que no renunciaré a este sueño. Sólo lo aplazaré. La paciencia no es una de mis virtudes. Pero se ha de saber esperar al momento adecuado. Y a Madrid sinceramente dos días y medio que estaremos juntos, con las noches de marcha, durmiendo la mona, viendo un poco la ciudad y conociéndonos y charlando un poco – y follando si de da el caso- realmente creéis que tendremos tiempo para pelis?
 
Sueño de una noche de otoño
Ayer visioné del blog de Quijote los dos primeros capítulos de la serie gay amateur “Lo que surja” que hacen unos jóvenes que se apañan como pueden. Y tras verlo mi mente se disparó y pensé que podríamos hacer alguna. Recordé todas las pelis caseras que había hecho años atrás y como verdaderamente los ratos que los hacía fueron los únicos instantes bonitos de mi adolescencia. Era tan feliz rodando, actuando y maquinando mis películas! Será porque hasta hace poco me buscaba en los demás, en lo ajeno, y inventar historias y ponerme en la piel de otros personajes era una forma de dejar de ser yo mismo, y de poder expresarme. Las primeras pelis, las rodé en los últimos años en que tuve amigos, y en que la adolescencia ya me había batido la vida, y donde ya estaba todo el día callado, triste, absente y me empezaba a sentir mal con ellos porque ya no me seguían en mi mundo de fantasías, de tonterías y gamberradas porque su mundo empezaba a ser el de un adolescente: chicas, borracheras, discotecas. Así que a nuestra amistad condenada a muerte le pude alargar un poco la agonía filmando películas, ya que a ellos ésto parecía no desagradarles. Yo por aquel entonces y supongo que asustado por el descubrimiento de mi homosexualidad me asusté tanto que me encerré en mi caparazón y para disimular lo que era, me comportaba de la forma contraria a la que sentía, a la manera contraria de lo que creía que era un gay: es decir siendo un macho duro y sin sentimientos ni escrúpulos. Aun que resulté bastante caricaturesco. Fingía que nada me importaba, que todo me era indiferente, que no me conmovía ni ante lo más emotivo, que era insensible, duro, bestia etc. En cambio y solamente y a través de las películas, refugiándome en los personajes, era capaz de mostrarme sensible, de llorar, de reír, de preocuparme, de ser humano.
Ni con estos amigos ni con algún infeliz que pillaría más tarde para actuar en mis películas podíamos hacer algo bonito puesto que todos eran chicos y heteros y no estaban por mariconeos. Así que las pelis siempre eran de terror. Bueno, menos una vez que hicimos una parodia de culebrón sudamericano y yo me tranvestí en varios personajes femeninos.
No necesitaba demasiado tiempo para pensarlo. Desde que decidíamos hacer una peli que mi mente se ponía en movimiento y en cosa de cinco minutos ya tenía trazada una idea ingeniosa para una peli con pies y cabeza. Y entonces me perdía en mi pensamiento y era feliz imaginando. Y luego rodábamos. Yo a veces filmaba, preparaba la música para que empezara a sonar en el segundo adecuado, y actuaba haciendo dos papeles, y todo ésto lo hacía a la vez. Tal vez era la primera vez a la vida en que tenía cierta gracia para hacer algo. Ahora no os creáis, que mis actuaciones eran buenas. Eran bastante deplorables, sobretodo cuando rodaba con otras personas. Está claro que lo mío no es ser actor. Pero el resultado del montaje y todo para la edad que tenía y los pocos recursos, no dejaba de estar pasable. A veces cuando no tenía a nadie para rodar hacía las pelis yo solo. Yo filmaba, yo hacía todos los personajes etc.
Tengo muy buenos recuerdos de aquellos días de cine y de las anécdotas sucedidas. Una vez nos metimos a un hotel con nuestra pistola, con el puñal y con todas las armas cuando estaba todo vigilado porque hacía pocos días que ETA acababa de poner una bomba en un hotel de mi pueblo. Y con nuestra pistola –que parecía de verdad- nos metimos a los sitios más insospechados, lo cual prueba que si alguien quiere cometer un atentado lo hace tranquilamente. Hasta nos metimos en una comisaría con nuestra pistolita a rodar. Luego el policía como llevábamos greñas se pensó que seríamos terroristas que veníamos a tantear el terreno para algún atentado y nos medio interrogó y por supuesto nos hizo borrar las imágenes rodadas allí y comprobarlo. Pero yo como que mi peli no me la hunde nadie le tomé el pelo y como que el pobre hombre no entendería demasiado de tecnología, pues nos fuimos con las imágenes. También nos metimos a un hospital, por las habitaciones, por donde estaban los bebés recién nacidos y para una escena yo quería poner a mi actor al depósito de cadáveres pero aunque probamos de forzar la puerta esta vez no me salí con la mía. Aunque de haberlo conseguido me parece que ya lo hubiera dejado encerrado allí, porque este chico, que no tenía el menor sentido de la interpretación, además quería hacer otra peli diferente de la que yo había diseñado y que a mi me parecía una cosa sin pies ni cabeza. Así que cuando lo filmaba, él hacía lo que le pasaba por los cojones –o sea su peli paralela- y yo me había de apañar con su presencia y con la manipulación y el recorte o cambio de algunas de sus palabras para conseguir que mi peli por la cual yo lo necesitaba y por la que lo filmaba, siguiera la línea trazada.
Por si pasábamos desapercibidos con nuestras pistolas y puñales, como en la peli había muchas caídas, tiros, puñaladas, troncazos y puñetazos, allí donde fuéramos cuando tocaba herirnos nos llenábamos la cara y el cuerpo de una sangre artificial que vendían y que no marchaba. Con lo cual en nuestra vuelta a casa con la pistola y la cara toda ensangrentando en plan zombye la gente se nos asustaba y no paraba de mirarnos. Y también cuando rodábamos si era en lugares concurridos nos miraban. Teníamos nuestro público. Una vez tuve que bajar al fondo de un acantilado y allí untarme todo el cuerpo y la cara con sangre, Ketchup y una botella de grosella y estirarme allí y hacerme el muerto. Y arriba donde estaba el cámara se habían amontonado más de veinte guiris y cada vez paraban más, y sea porque algunos se asustarían al verme allí tendido y ensangrentado o sea porque me hice bien el muerto, total que mi final de interpretación fue acompañada de un clamoroso aplauso.
También jugábamos con fuego. En una peli que se llamaba “el resucitado” y en la que después de despeñarme por un precipicio y fallecer me hacían un ritual de misa negra para volverme a la vida, me tuve que poner con un hábito de monje capuchino, con una máscara blanca y me estiraron al suelo y me rodearon el cuerpo entero con fuego. A pocos milímetros de mis manos, de mis piernas, de mi cabeza con alcohol o gasolina –no recuerdo bien- me fueron resiguiendo el cuerpo con la substancia inflamante y cogieron el mechero y no sé como no me quemé vivo, porque si el fuego llega a salir con una pizca más de ímpetu y ya no lo cuento.
Otra vez habíamos de simular que me quemaban vivo, así que habíamos de hacer una hoguera y no se nos ocurrió nada mejor que hacerla en un parque en pleno mes de agosto. Hacía mucho viento. Teníamos una bolsa llena de diarios y como nos faltaba un mechero lo fuimos a comprar. Yo ya tenía 16 años pero parecía más chico, así que al pedirlo me enviaron a la mierda diciendo que era demasiado joven para fumar, y la beata aquella nos echó una charla queriéndonos encauzar por el buen camino. Y yo con toda mi buena fe le repliqué “No señora si no es para fumar es para hacer un pequeño incendio al parque de detrás de su local”. Así que no sólo nos quedamos sin mechero sino que nos arrebató toda la bolsa de diarios y nos amenazó con llamar a la policía. De todas formas una hora más tarde en el parque ardía la hoguera.
Nos metimos en un castillo privado de mi pueblo medio acojonados porque había un cartel advirtiendo que había perros peligrosos. Pero nos decíamos: “¡Que no, hombre! Eso lo ponen por poner! Para que se tenga miedo y no se entre. Pero aquí no hay perros ni hay nada!”. Así que nos metimos y al poco rato de rodar vemos un perro que se nos acerca. Por suerte al momento salió el vigilante y no dejó que el perro nos mordiera.
Por rodar, rodé hasta estirado en la vía del tren cuando este venía a la lejanía. Y luego, como la peli acababa que el protagonista se iba a otro país, pues para hacerlo verosímil me tuve que embarcar al tren y que filmaran como se iba conmigo dentro. Y luego el problema fue para volver.
Hay tantas anécdotas! Me lo pasaba tan bien! Por eso cuando vi los videos de “Lo que surja” me ilusioné, ya que ahora se puede colgar a la red, con rodar algo que molara. Primero me tentó la idea de hacer algo gay, es decir copia de la copia, pero puesto que no dispongo de “actores”, pues luego estuve maquinando, y como en los viejos tiempos, en cosa de una hora me ingenié una peli, que podía rodar yo solo aprovechando el material que tengo. Así que durante la extrañamente calurosa noche de otoño de ayer estuve soñando con poder hacer una peli. Hasta que el día me despertó de este bonito sueño de una noche otoñal. No tengo tiempo. Tengo que estudiar. Seria demasiado trabajo. No me lo puedo permitir. Ahora no. La luz del nuevo día me volvió las luces al cerebro. Fue agradable mientras duró. Otra vez será.
*


Gracias a todos por los mensajes, los consejos y los ánimos. Realmente me habéis animado. Sois unos soles.
Por cierto, sólo me deja colgar fotos de mi móvil. Ni de la cámara de fotos ni imágenes de internet. Sabéis como lo puedo hacer para colgarlas? Y para que no ocupen tanto? Porque he puesto cinco fotos y se me ha comido 3,5Mb. Con esto ritmo en 10 post más me quedo sin blog. Y una última cosa: Si borro las fotos del administrador de ficheros se me borraran también en el blog? Gracias.
 
Mi prisión
¿Por qué duran tan poco las alegrías y tanto las tristezas? ¿Por qué buscar sentidos cuando la vida es absurda? ¿Por qué soñar cosas que están fuera de tus límites, como fuera de tus límites está la felicidad? ¿Por qué luchar cuando la partida está perdida de antemano? ¿Por qué soy tan iluso? ¿Por qué soy tan débil?
Todo se desmorona. Había encontrado una nueva ilusión por la que despertar todas las mañanas: el encuentro de bloggers en Madrid. Ingenuo de mí por un momento había querido olvidarme de mi cárcel, de mis límites. ¡Me hacía tanta ilusión poder compartir con otros blogers unos días de mi vida! Pero no, me he de joder! Que le vamos a hacer, así es mi vida y por mucho que le escupa, le bofeteé y le repudie no cambiará nada.
Quise creer que esta vez sí, que sería diferente, que lo conseguiría, pero no, nunca es diferente, siempre es lo mismo y no lo conseguiré cambiar. Ya cuando me conectaba al chat de gianis y había bastante gente me quedaba paralizado, incapaz de decir nada, queriendo decir pero bloqueado, frustrado, impotente, ridículo, y sintiéndome fatal, tomando horrible conciencia de mis limitaciones y sintiéndome terriblemente solo, incomunicado y sabiendo que me estaba creando una mala imagen ante los otros. Y hoy me ha pasado igual cuando me he conectado con el grupo del encuentro de Madrid. No será porque ellos no me lo hayan puesto fácil, pero no, no he podido. Y ahora pues van a pensar que o soy un antipático y un cretino o que pasaba de ellos. Y me he sentido tan impotente y frustrado que he tenido que dejar de leerlos y hacer otras cosas, para no estarme comiendo el tarro y martirizándome. Y si con media hora, a distancia y por escrito que yo escribiendo es de la única forma que me defiendo bien, ya me he sentido así, no quiero pensar como me sentiría estando con el grupo los tres días a Madrid. No lo podría soportar. Y me jode mucho, porque nunca haré nada de bueno en esta vida pero es lo que hay. No puedo estar en grupo. Ni con mi familia, ni en la uni, ni en ningún sitio. Estoy encerrado en mi cárcel. Y en ella me he de pudrir. Solo. Triste. Muerto.
Fui tan impetuoso y me hacía tanta ilusión que ya compré los billetes de avión –me salía más económico ir en avión que en tren- así que iré a Madrid estos días. Y os saludaré a todos y os conoceré ni que sea cinco minutos, y si no hay problema dormiré al hotel con vosotros, pero no me veo capaz de compartir estos tres días con vosotros. No hay nada que me gustaría más. Compartir unos días rodeado de maricas como yo, dispuestos a considerarme compañero suyo y reír y divertirnos juntos. ¿Que puede haber de más maravilloso que estar en tu ambiente, y en un viaje que siempre se está más distendido y alegre, sin tenerte que esconder de nada y haciendo juergas y burradas? Pero me ha tocado una vida solitaria, y supongo que cuanto antes lo acepte y me resigne más feliz –si es que se puede ser feliz así- seré.
Un último refugio que me podría quedar sería mi curso de novela, que me daría muchas herramientas para trabajar en la mía. Pero ahora resulta que hemos de leer nuestra novela en voz alta delante de todos a medida que la vayamos creando, para ir trabajándola en equipo. Mi novela quería ser transgresora, provocativa etc. La cuestión es que constantemente hay alusiones fálicas, sexuales y tamañísticas. Y la verdad no me veo capaz de ponerme a leer ante la clase –viejecitas incluidas- semejantes cosas. Creía que sería capaz. Antes de empezar el curso cuando los alumnos sólo eran entes abstractos en mi mente quise fantasear que sí podría, pero ahora después de ver la clase y el ambiente, me veo totalmente incapaz. De hecho, a la última sesión ya me puse altamente ansioso y estuve cuatro o cinco días sin sacarme la ansia de encima, sin poder hacer nada. Y fue sólo de imaginarme lo que habría de leer en las próximas clases. Y también porque estamos en una mesa muy juntos cara a cara y dos horas seguidas, y yo no estoy tan bien como me pensaba y todo ésto me angustia. Y ya he pagado medio curso con lo caro que era! Y me hacía mucha ilusión poderlo hacer por todo lo que aprendería y para poder trabajar mi novela. Pero vistas las circunstancias, otra ilusión perdida. Y todo por este puto miedo al rechazo, por ser incapaz de ser yo mismo, por no poder imponerme. Nunca seré yo, siempre me dominarán, me pisotearan, como han hecho siempre. Siempre seré un pringado.

Y por último para dar un poco de color en esto post tan amargo, comentaros una sorpresa espectacular que he tenido. Como he contado otras ocasiones, a veces tonteo por el msn con el rizitos. Con aquel hombre que conocí y que estuvimos flirteando por msn y que yo estaba encantado con sus cariños y en sus fotos con su cabello rizado, su sonrisa y sus ojitos azules y su cara de buen niño parecía un payasito y me daba mucha ternura. Y nos decíamos cosas muy mimosas. Hasta que hablamos por teléfono y descubrí que mi payasito tenía voz y tono de ogro. Si fuera sólo la voz, pues todo el mundo tiene la voz que le ha tocado. Pero se lo notaba tan dominante que hasta me asusté, yo que esperaba una voz de muñeco. Desde entonces dejamos de chatear pero más tarde volvimos a las andadas. Al menos por escrito y sin oírle la voz y viéndole sólo su foto y sus rizitos pues me lo pasaba bien tonteando –siempre me ha gustado tontear-. Desde que reemprendimos nuestras esporádicas charlas hace dos meses, que ya tiene novio. Pero son una pareja abierta. Así que como está bueno y yo no mojo nada, y también porque me quería poner a prueba intentando ser capaz de imponerme ante él, y no que se me comiera vivo con su voz y que yo acobardado le acabara diciendo a todo que sí, pues decidí aceptar si me proponía de acostarnos. Y ayer me dijo “quedamos el próximo sábado?”. Le dije que sí. Pero cual fue mi sorpresa cuando después de recibir un mail suyo de estos que se envía a mucha gente con una chorrada dentro, al abrirlo y curiosear los nombres de a quienes se lo había enviado veo que uno que se llamaba Marcos, que era el nombre que me había dicho que se nombraba su chico, se apellidaba igual que un chico con el que estudiaba conmigo a la universidad de Girona del que yo estaba medio enamorado. No es que estuviera enamorado pero lo encontraba tan guapo, tan rubio, con unos ojos tan azules, tan cariñoso, tan y tan tierno, con un dulce acento mallorquín que me volvía loco, que había deseado a menudo que fuera gay y que yo le gustase.
Así que llamé al rizitos y le hice varias preguntas para saber si Marcos era el Marcos que yo conocía. Y síiiii, por lo que dijo lo era. Entonces no sé si hice bien o no, pero moví mi ficha diciéndole que a mi su novio me gustaba mucho. Y siendo descarado por una vez, cuando quiso confirmar si quedaríamos el próximo sábado por follar yo le pedí que se viniera con su chico. El rizitos me dijo que yo lo que quería era quedarme con Marcos y hacerle fuera a él. Jaja- pensé- lo has acertado.
Luego al cabo de un rato el rizitos me volvió llamar. Y media hora más tarde –y eso que era de madrugada- me llama otra vez. Y antes de irse a dormir me mandó un sms diciéndome “me gustas”. No sé si es que él también ha movido pieza o que ahora se ha pillado por mí. Total que eso ya parece una novela: una pareja abierta formada por rizitos y Marcos. Al rizitos le gusto yo, y a mi me gusta Marcos, y ¿A Marcos le gustaré? Así que valorando las opciones: o desecho el último sueño, la última ilusión que me queda hoy por hoy que es tener algo con Marcos. O le digo al rizitos de hacer un trío –si yo ya no me aclaro con uno, imagínate con dos!- o pruebo de hacerme amante de los dos por separado, o pruebo de enrollarme con Marcos, o me follo sólo al rizitos como estaba previsto. Lo que pasa es que también ahora sabiendo que son novios, aun que sean una pareja abierta, el rizitos me ha dicho que sólo le fue infiel su novio y dos veces con el ex. Así que no sabiendo yo si es demasiada abierta, por nada del mundo quisiera caerle mal o provocar rencor en Marcos por haberme enrollado con su novio. Así que no sé que hacer. Se admiten consejos. De todas formas como todos mis sueños, como el del curso de novela, como el del encuentro a Madrid, éste también caerá. Sea porque no sé ni follar y después de hacerlo no querrán saber más de mí, sea porque no sabré que decir, sea porque no podré actuar. Y es que en el fondo desde mi cárcel veo los sueños, como trenes pasar, y yo sólo puedo soñar que me subo en ellos. Pero en realidad los trenes pasan de largo y yo no me puedo subir a ellos porque un hierro invisible me lo impide.

 
Volver a sonreír
El día de todos los Santos fue triste para mí. Las fiestas siempre lo son. Es cuando lo paso peor. Cuando pienso que todos se lo están pasando bien con los amigos como la noche de halloween, y yo más solo que la una. Ayer mi madre quería que fuera a comer a Lloret. Había comida familiar con mi tía. Y mi madre los días de fiesta me añora especialmente. Pero al día siguiente tenía clase y no era cuestión de bajar por unas horas. Quería ir con alguien a ver una obra de teatro, pero claro, estaba ocupado, era un día de estar en familia. Así que nada, a dormir todo el día deseando que pasará rápido.
Ya de noche, la noche del día de los muertos, me levanté de mi tumba un rato y me conecté a internet. Encontré un mail de canalla insistiendo que fuera a la quedada de Madrid. Pero yo no pensaba ir. No me quería ilusionar porque sabía que no lo aguantaría. Yo cuando quedo con una persona aun, pero en grupo, y en el tipo de charlas que se hablan en grupo me quedo anulado, callado, mudo y además con sordera psicosomática. Y pensando disgustado más aun que por mí, porque los otros me tendrán por un antipático, por un imbécil o directamente por tonto. Y sufro por mi y por lo que pensarán de mi. Y me ansío. Y no me puedo comunicar y me frustro y me deprimo y lo paso mal. Así ocurre cada Nochebuena cuando voy a comer a casa de mi familia. Y no es sólo porque sean familia porque en otras ocasiones con diferentes grupos me pasa lo mismo.
No obstante entré al msn por si encontraba a canalla para darle una explicación. Y mira me convenció. Aunque tropiece otra vez con la misma piedra, sentí que prefería si hacía falta arrepentirme de haber ido, antes de arrepentirme de no haberlo hecho. Que la vida está para vivirla para sentirla contra tu piel, sea con caricias y besitos o sea a bastonazos y caídas. La cuestión sentirla entre tus brazos. Me he enamorado de ella. Y sé que es una amante loca, que me hará sufrir y hasta perder la cordura. Pero la quiero. Aunque a mis besos responda con desdenes y bofetones.
Todo lo que he hecho de bueno en los últimos tiempos, ha sido perdiendo el control, dejándome ir, lanzándome a hacer cosas que no creía que pudiera realizar. Creo que la ansiedad podrá conmigo si vengo a Madrid. Mesurando y racionalizando las posibilidades lo veo negro. Pero mi problema es ser demasiado cuerdo, demasiado consciente. Así que me he dicho: renuncio a controlarlo, renuncio a calcular si tantas horas rodeado de personas las aguanto, renuncio a planificar mi salud. Renuncio a todo lo que tengo de renunciar menos a lo más importante, a la quedada. Aunque me tenga que dejar ir, aunque soy tan inseguro que si no lo tengo todo controlado me siento perdido, quiero creer que es perdiéndome como me encontraré.
Subirme al tren, dejar al andén diciéndome adiós a todos mis compañeros que me han servido para ir por la vida – la racionalización, el control, el cálculo, la planificación, el exceso de conciencia- decirles adiós con la mano, e ir a encontrarme con unos nuevos compañeros para tres días. No asustarme, no tener miedo de nada y vivir lo que acontezca.
Estas últimas semanas muchas cosas han muerto dentro de mí. Buscando la ilusión ahí fuera sólo encontraba desengaño. He probado de vivir sin ilusiones. Pero me resultaba tan triste! He probado de ilusionarme en retos exclusivamente personales cuyo éxito o no, dependiera en parte de mi voluntad, pero estar todo el día solo y planear una vida al margen del mundo es como enterrarse en vida. Mi vida no tenía sentido. Andaba como una alma en pena por las noches abismales de la urbe desolada. Necesitamos una ilusión. Una ilusión fuerte, algo por lo que luchar, por lo que poder levantarse cada día, y tener fuerza para no irte arrastrándote toda la jornada como quien arrastra una carga pesada. Y que mejor ilusión que un viaje, un conocer a gente que aprecias, un convivir y divertirse durante tres días, un salir de marcha juntos, ligar, reír, compartir experiencias, hacer amigos.
Así que gracias canalla, gracias tatojimi y a todos, por en la noche de los muertos, me habéis resucitado, me habéis vuelto a la vida, me habéis vuelto hacer ilusionar, me habéis por primera vez en mucho tiempo hecho reír. Me habéis un nuevo sentido para tirar adelante. GRACIAS


Vosotros me habéis sacado mi primera sonrisa en mucho tiempo. Aquí la comparto con vosotros.

gracias a todos por los comentarios. Betulo, bonita historia. Por cierto me olvidé de darte la bienvenida. Por lo que leí parece que hace tiempo que me sigues o al menos que te leíste mi blog anterior. Gracias por manifestarte.
Ah por cierto Drown no sé si aun lees mi blog, si es así da señales de vida hombre. No estés en la sombra.