Descubrir

Hoy he ido al naturalista. Tenía miedo de que saliera alguna verdad oculta. Pero lo que no me pensaba por nada del mundo es que saliera lo que ha salido. Desde que he marchado de su consulta que estoy todo removido, temblando como una hoja y con ganas de llorar. Ha destapado la caja de Pandora. La caja que puede hundir a dos familias enteras. Y que ahora está en mi conocimiento y que de mi depende el silenciarlo o el contarlo. Hace días pensaba que en mi familia han ido tan mal las cosas, porque hemos callado demasiado, hemos dejado que los problemas se nos pudrieran dentro y nos hicieran daño. Pero en este caso no sé si es conveniente que hable.
Os lo cuento. He ido al naturista, me ha tocado unos puntos del cuerpo para desbloquear el inconsciente y este ha empezado a salir a la luz. Y ha visto que mis miedos, mis tics, mis problemas de comunicación, que todo lo que arrastro es debido a un trauma que tuve entre los 2 y los 4 años. Luego ha visto que este trauma no tenía nada que ver con mis padres. Sino con mi tío. El tío, hermano de mi madre, que cada Nochebuena voy a cenar a su casa con él, su esposa y mis primos y que yo cada 24 de diciembre me pongo malo sólo en pensar que tengo de ir allí. Hay años que hasta tuve fantasías suicidas con tal de ahorrarme tener de asistir a casa de mis tíos. Me acuerdo una Nochebuena de hace unos cinco años cuando tras acabar de cenar, mientras hacían sobremesa toda la familia y había los amigos de mis primos –mis primos que mi padre siempre me comparaba con ellos, que siempre me decía que aprendiera de ellos, que tenía de ser como ellos, que eran tan espabilados, tan habladores, tan comunicativos, tan trabajadores, tan cariñosos en vez de yo tan callado, la oveja negra de la familia- charlando todos distendidamente y recuerdo como yo me encontraba tan mal –yo que no podía estar con ellos hablando tranquilamente, yo que no tenía amigos, yo que no tenía vida propia- que me fui a esconder al sofá donde me puse en forma fetal, de espaldas a ellos. Recuerdo también una verbena de San Joan, de mi santo, cuando con tal de no ir me inventé ante mis padres un amigo imaginario, y me escondí hasta que ellos se fueron y volví a casa, con tal de no pasar la verbena a casa de mis tíos.
Pero que trauma podía tener yo con mi tío? Que me habría hecho? Yo siempre lo he visto como un buen hombre, rudo en las formas, algo brusco, de los que ladra pero no muerde, gruñón y malhumorado y con buen fondo. El típico macho ibérico, de los antiguos, que no se cuida mucho de su aspecto, que le gusta la comida y la bebida y las mujeres. Entonces el naturista me ha visto que yo sentía hacía él repugnancia y resistencia. Y al decir esto no he podido evitar relacionar estas palabras con algo que no me cabía a la cabeza. Mientras el naturista me seguía tocando puntos del cuerpo, me ha dicho que a veces es mejor no saber la verdad, que hace más daño que otra cosa. Pero yo necesitaba saber, necesitaba que me dijera lo que veía porque de no hacerlo yo pensaría lo peor, pensaría una locura sin sentido y prefería saber antes que mi mente diera lugar a barbaridades. Yo estaba temblando. Entonces me lo ha dicho. Me ha dicho lo que yo deseaba que sólo fuera una locura fruto de mi imaginación, me ha dicho que en mi inconsciente ha visto que mi tío cuando yo tenía entre dos y cuatro años había abusado sexualmente de mí.
Y ahora que? Me he dicho. Contarlo a mis padres, no contarlo? Ellos están atormentados porque se sienten culpables de todas mis penas. Realmente se sacarían un peso de encima si supieran que no tienen la culpa de lo que me pasa. Pero ellos están muy solos, de familia casi sólo tienen a mis tíos, mi madre de familia directa aparte de mí, sólo tiene a su hermano y a sus hijos. Y mi padre está delicado del corazón. Y un día faltará. Y yo he de hacer mi vida. Este mismo fin de semana les he contado lo que me ha dicho la psicóloga: que sólo puedo ser feliz si me distancio de ellos. No cortar la relación ni mucho menos, pero si tomar distancias. Y yo no la puedo separar de su hermano. Además, y la familia de mi tío? Él está en apariencia al menos, felizmente casado. Tiene tres hijos. Si se lo digo a mis padres, a lo mejor se me va de las manos. Lo más seguro es que lo nieguen, pero y si se enfrentan a mi tío y destrozan su familia. No quiero ser el culpable de destrozar una familia. Pero, a la vez pienso, ahora mi primo tiene una novia, y quieren tener un hijo. Y si callo y se repite la historia? Y si hablo y lo hundo todo? Además mis padres son mayores, dentro de unos años, la única familia viva que me quedará serán mis primos. Culpar a sus padres es quedarme solo.
Contarlo? No contarlo? Quizás esto es lo que ahora menos me debería preocupar. Ahora no es momento de pensar en esto. Quizás sólo sea la forma que tengo para no pensar en mis sentimientos, pensando solamente en los de los demás. Como me siento yo? Pues no sé. Por un lado lo veo como algo ajeno. Que han abusado de mí? Ah vale por mi como si me dicen que tuve un cáncer, o que me intentaron asesinar. Lo veo como algo que no forma parte de mí, como si estuviéramos jugando y uno decidiera ahora tu harás este papel, tú este, y tú el otro. Y a mi me ha tocado el que me ha tocado. Pero por el otro no paro de temblar y siento una extraña fortaleza o lucidez, no sé muy bien. Tal vez con la secreta esperanza que esto sea el principio del fin de mi pesadilla. Aunque por otro lado aun no me he hecho mía la pesadilla familiar que acaba de empezar en mi mente. Esto me quema por dentro y necesito contarlo. Pero a la misma vez no quiero hacer daño a nadie. Y además, y si fuera mentira? Porque a mi se me hace muy extraño que mi tío...vaya es que me he quedado alucinado. Mi tío super macho casado que en abril celebramos su treinta aniversario de boda, con tres hijos perfectos, que tienen todo lo que yo no tengo, mi tío ¿gay? Y mi tío abusando de mi? Vamos esto parece una broma de mal gusto. Pero no obstante hace cosa de un mes cuando mi psiquiatra quiso ver a mis padres, les contó que los últimos estudios demuestran que la homosexualidad tiene una base genética. Y que así como un niño de padres blancos puede salir mulato porque se ha comprobado que los genes arrastran características de cómo mínimo cinco generaciones, y que si el abuelo o el bisabuelo o el tatarabuelo era negro, muy bien podría ser que les saliera el niño mulato. Y que en la homosexualidad pasa igual. Por lo tanto lo he de haber heredado de alguien de mi familia. Pero esto de los abusos, es que yo a mi tío lo veía un buen hombre. Hasta lo tenía algo mitificado porque así como mi madre y yo heredamos el carácter de mi abuelo materno que nunca conocí, mi tío parecía pastadito a mi abuela –rudo pero con un corazón enorme- que en mi familia de locos, a pesar de que ella enloqueciera, era la loca más cuerda.
Además yo no puedo culpar sin estar seguro. Y sí que hay indicios que parecen que pueda ser, pero son asuntos demasiado delicados como para hacer juicios a la ligera.
Pero bueno, si fuera verdad, ésto explicaría muchas cosas, de hecho creo que podría explicar todos mis problemas. Mi dificultad para disfrutar cuando estoy con otro, el miedo a volver a repetir con un tío, mi fantasma –que sea tan miedoso y todo me asuste-, y no sé, supongo que si lo pensará también podría explicar a través de esto mis problemas de dificultad de comunicación, que me cueste tanto entenderme con la gente, y hacer amigos, que no quiera novio y que cuando consigo el cariño o el afecto de alguien huya de él despavorido. Y no sé, Pascual debe tener la edad que tuvo mi tío cuando me lo hizo, también es peludo como él y tienen algunos parecidos. Quien sabe a lo mejor me podría ayudar si se lo contara. Y practicáramos con paciencia.
No sé, aunque parezca raro, no siento odio hacia mi tío. Y creo que hasta suponiendo que fuera verdad, lo podría perdonar. Pero hay algo que me ha dicho mi morfoanalista, a la que he llamado luego, que me da mucho miedo. Dice que tendré de trabajar el tema con el abusador. Hablarlo con él.
No sé, me viene todo grande. Como si no tuviera yo bastantes problemas como para encarar eso! Pero no sé, a pesar de sentirme de puta pena, y quizás porque aun no lo vivo como real, pero siento un punto de esperanza. Ayer lo veía todo negro y hoy sabiendo la verdad –ironías de la vida como se me ocurrió llamar el post de ayer “Verdades que matan” como si supiera el día que me esperaba acechando a la esquina- veo mucho dolor, mucha mierda, muchas vidas destrozadas pero una pizca de esperanza. Y es que ahora ya no lucho contra un fantasma invisible, y es sabido que lo desconocido asusta más. Ahora ya le he visto el rostro a mi fantasma. Es curioso, de pequeño, y aun a veces ahora mis padres, me decían “Mira que si te llevas mal te llevaremos a casa el tío Rafa”, como si fuera el coco. Porque yo le tenía miedo supongo, y también porque era muy gruñón y siempre gritaba. Poco se lo pensaban que realmente era mi coco.
Esta noche tengo miedo de dormir. Tengo miedo de soñar. Desde siempre, al menos desde que yo recuerde, he tenido pesadillas, pero sé que las de hoy me darán más miedo. Me da miedo recordar. Me da miedo revivir. Y ver. Ver como...Hoy dormiría abrazando a alguien. Y dormiría y dormiría intentando no pensar en el duro tiempo que me espera.
Verdades que matan

Pascual. Otra ilusión perdida. Fuimos al teatro. Estuvimos toda la obra cogidos de la mano. Saliendo, nos teníamos de enfrentar a tres horas de charla hasta ir a Salvation. Me pasó lo de siempre. No acabó de haber conexión, aunque tampoco fue del todo mal. Comprobé por enésima vez que mi intuición es pésima. Yo le echaba tres o cuatro años más que yo, y resultó que por lo que me dijo que llevaba a Barcelona desde el 85 y que vino cuando acabó la carrera, pues al menos debe tener 45 años. Pero bueno mientras sea guapo y a mi me guste esto no me importa. Cuando acabamos de cenar en un restaurante del barrio gótico, y mientras hacíamos tiempo para ir a la disco me dijo “me gustaría estar contigo ahora. Seguro que quieres ir al Salvation?”. Así que nos fuimos a su casa. En el taxi me dijo que era la primera vez que ligaba con alguien como lo había hecho conmigo. Yo no lo entendí. Quería decir conociendo antes el sabor de la boca que la voz del otro. Yo en cambio siempre lo hago así. Que remedio! Si probara de seducir a los tíos con una charla interesante a lo sumo sacaríamos un diálogo de besugos. Dichosa sordera psicológica!
Al llegar a su casa fuimos al grano y otra decepción. No pude. No por él sino por mi. No hay manera. No siento placer cuando follo. Me aburro. Primero, que nada me resultaba tan natural como cuando lo veo en los demás, es decir en la tele, porque normalmente cuando la gente folla no estoy delante para comprobarlo. No sé, nos íbamos refregando pero se me hacía artificial, raro, incómodo y no como algo que fluyera. Si hasta se nos hundió la cama. Y él físicamente estaba bien, se le notaba algo de gimnasio. Pero la ansiedad y la falta de relajación supongo que como siempre me anestesiaron el placer. Él se corrió dos veces. Yo ninguna. No pude. Él lo intentó y lo intentó. Yo se lo dije que a veces me costaba o no podía y él quiso complacerme y me dijo “Ya verás como te haré correr” Pero no, nada. Hasta le dije de hacérmelo yo mismo. Mirándolo. Haciendo de voyeur. Y tampoco nada. No pude. Y luego me estuve un rato a la cama con él y me fui. Él quería que me quedara a dormir. Pero yo no tengo sueño a las tres de la madrugada. Tuve la idea de irme para Salvation. Pero me dije ¿para qué? Si no sirves ni para follar! Que sacarás de ligar con un tío si luego no puedes? Nada. Joder! Vaya mierda! No me puedo comunicar! No puedo tener amigos. No puedo tener novio –porque no es que ahora quiera, pero es que en pequeñas cosas vi que yo iba demasiado a la mía y que tendría que cambiar tanto y tantísimo para poder tener pareja algún día que lo veo imposible- y ni tan siquiera puedo follar.
Me fui para casa. No quería disgustarme. No vale la pena hundirme –me decía. Estaba leyendo cuando el ricitos me abrió una ventana a las seis de la mañana. Yo estaba algo enfadado con él, porque las últimas veces que le había dicho algo había pasado directamente de mí, y el último día que finalmente hablamos me invitó al Carnaval de Sitges y me dijo que el día siguiente me lo confirmaría. Pues aun lo espero. No me contestó. Fue él quien me había abierto privado aquella noche. Yo ya pasaba de decirle nada, visto lo de las últimas veces. Pero si él me hacía una propuesta al menos ni que sea por educación decirme algo, y no que tuviera que estar pendiente, y fueran pasando los días, pasará el Carnaval y me hiciera coger ilusiones en balde. Pues como digo, mientras leía de nuevo me abrió una ventana y sin molestarse ni a disculparse por no decirme nada, lo vi extrañamente cariñoso. Y me propuso para quedar algún día. Que le pasa a este? Pensé. Ahora te interesas por mí. Pronto vi el motivo. Me lo dijo claramente. Que cuando ha de empezar la primavera le vienen taaantas ganas de follaaar. Porque no le basta su novio y sus dos o tres amantes fijos, ahora también le debía apetecer yo. Que ingenuo cuando le lloraba mis penas de mis fracasos amicales y él me decía que nunca me defraudaría, todo esto, claro, antes de acostarse conmigo. Así que me dije que simplemente haría como él. Me aprovecharía, lo utilizaría. Me dijo “Ahora tengo ganas de sexo”. Evidentemente esperaba mi respuesta ofreciéndome a que lo invitara a su casa. Lo habría hecho, de no ser que para que coño quiero sexo si luego lo paso mal. Me gustan los hombres, los deseo, deseo acostarme con ellos pero cuando lo hago todo se queda en tan poca cosa, que sólo consigo hacer perder el tiempo a el otro y a mi.
Ayer para mi sorpresa me llamó Pascual. Yo ya me pensaba que no sabría más de él. Me dijo si tenía alguna noche libre entre semana. Le dije mis horarios. Me contó que él también daba clases a mi universidad y que acababa a la misma hora que yo. Quiere que nos veamos. Yo con todos los hombres que he estado –siempre tan solo una vez- he huido por piernas si han querido repetir. Sé que huyendo no arreglo nada. Que me tendría de enfrentar a la vida. Quien sabe, quizás las segundas veces tienen algo que a las primeras les falta. Tengo la posibilidad de tener un amante si quiero. Pero seguramente haré como siempre, huir.
Mañana me voy a someter a la máquina de la verdad. En realidad es un naturista que te hace preguntas y valora la contesta en función de la respuesta muscular. Porque la mente engaña pero al cuerpo no se le puede engañar. A través del cuerpo habla el inconsciente. Y yo estoy muy triste y tengo mucho miedo. Y tengo un nudo en la garganta y un peso en el estómago y los ojos cristalinos que no acaban de explotar. Mi morfoanalista dice que el naturista una de las preguntas que me hará es si me quiero curar. Dice que es muy importante esta pregunta. Porque si es que no, no tiene sentido hacer tratamientos. Y dice que ella tiene dudas sobre la respuesta de esta pregunta respecto a mí. Y yo tengo miedo de lo que va a salir. Y una enorme tristeza. Porque en el fondo ya sé lo que saldrá. Y no me gusta.
Sí, si quiero cortar las relaciones justo cuando nacen, si huyo, si no encajo con nadie seguramente es porque en el fondo no me quiero curar. Y no soporto esta idea. La idea de ser siempre infeliz. Y diréis “si no lo soportas, quiérete curar”. Si fuera tan fácil! Curarse es decidir. Y decidir es escoger. Y escoger es renunciar. Y cuando no tienes casi nada, no puedes renunciar a lo único que tienes. Porque aunque un futuro mejor te sonría, siempre puede más el peso de lo vivido, de lo sentido, de lo amado, y renunciar a ello y encararme con las manos vacías a un futuro que sólo me trae pérdidas, que me presta y me arrebata seguidamente, es como encararse al abismo. Hoy mientras intuía esto me he dado cuenta que estoy condenado, acabaré loco, matándome o eternamente infeliz, siempre solo. Y eso me ahoga las entrañas. Y aunque momentáneamente vea salir el sol, tras él siempre estará la sábana del fantasma volviéndome a mi realidad. Mañana será un día duro. Y es que hay verdades que matan.
*
Besos a todos y un abrazo muy fuerte para canalla.
Un rayo de sol

Este amanecer me he asomado a la ventana y he pensado ¡que tonto fuiste de quererte tirar! Con lo bien que se está aquí arriba con una vista privilegiada de toda la ciudad y un rayo de sol del nuevo día, el primero, dándome el calor y la luz que me han faltado durante la noche. Durante una larga noche que ha durado meses. Ojalá el día sea largo y hermoso y tarde mucho en terminar.
Ayer con Pascual nos enviamos al menos 30 sms. No, no nos hemos vuelto locos. Simplemente primero era porque él quiso hacer un juego de que cada uno dijéramos cual era nuestro poeta preferido, nuestro intelectual predilecto y luego pues para quedar para este sábado para ir al teatro. No sé, digo yo que aun que me parece extraño porque yo sé que no puedo gustar a nadie, gustar para más de un polvo me refiero, curiosamente parece que a él si le gusto. Con sus palabras me lo dijo hace una semana “Me gustas mucho”, y aun que quiera negar la evidencia supongo que si sólo quisiera un polvo no le importaría un pimiento cual es mi poeta preferido, o no vendría al teatro conmigo. Que por cierto el pobre me quería ir a ver una comedia pícara y picante, y a mi se me ha ocurrido llevarle a ver una obra que me saldrá con el alma en los pies, nada oportuna para una primera cita, rara y deprimente. Habría de tener más tacto y tragarme mis intereses teatrales con tal de que fuera bien el encuentro. Pero yo soy como soy y como me gustan los dramas familiares, pues ala, a llorar. Y como que él me quiere llevar al huerto, pero yo no sé si dejarme llevar. Y es que, no sé, se me hace muy extraño esto de gustar a alguien más allá de un aquí te pillo aquí te mato. Claro está, como ya he dicho, que es porque no me conoce, y una vez pasado el sábado ya no sabré más de él. Y supongo que me he hecho demasiadas ilusiones, porque hasta ahora no sabía nada de él –ahora sólo sé cual es su poeta y intelectual preferido y que le gusta el cine- y besando todo el mundo es bueno, pero luego a la hora de comunicarse de manera no corporal ya se complica la cosa. Yo que no encajo ni encuentro conexión con casi nadie, por mucho que fuera tierno y cariñoso besando y magreando, quien me dice que tenemos intereses parecidos, que habrá feeling, qué sabré que decir?
Y por lo que hace a nuestra relación yo estoy ilusionado porque por fin alguien está por mi, y se preocupa, pero no sé que relación quiero tener con él. Supongo que quisiera que fuéramos amigos, aunque es tan dulce y tan tierno que tampoco quiero renunciar a sus mimitos. Pero supongo que todo no puede ser. Y como follamigo tampoco me convence. Ni para amante que es guapo pero no es ningún buenorro.
Me gustaría pensar que las cosas se empiezan a encauzar y que por fin encontraré en Pascual, a alguien –ya se verá si amigo, amante, novio- para salir por Barcelona y empezar a hacer de ella no sólo mi casa grande, oscura y desolada sino mi hogar cálido que me verá madurar y vivir una vida llena. Pero me temo que soy demasiado complicado y asustadizo y que lo acabaré perdiendo, que se me acabará escurriendo de entre las manos como este primer rayo de sol que tras mucho tiempo ha asomado por mi ventana y que he probado de retener entre mis dedos vanamente.
*
Gracias a todos por los comentarios. Canalla te has superado. Tu coment me ha llegado muy adentro.
Besos
La fuerza del destino
El sábado a la madrugada me fui a Salvation. Apenas haber entrado en la sala un tío se me lanza encima. Me abraza fuertemente y muestra su ilusión ante nuestro encuentro. Era el chico con el que ligué la semana pasada. Yo me pruebo de escabullir con la excusa de dar una vuelta para ver el ambiente. Pero inevitablemente minutos después nos encontramos de nuevo. Me mira con ternura, me sonríe y me pasa los dedos por los labios. Al cabo de unos segundos estamos en un margen con vistas al centro de la pista de baile, lo tengo detrás notando su paquete en el trasero de mis tejanos, mientras sus manos se pierden por el interior de mi camiseta de marinero jugando con mis pezones y sus labios me resiguen el cuello con besos. De vez en cuando nos giramos frente a frente y nos besamos largamente, o nos fundimos en abrazos. Mientras todo esto ocurre, mi mente está maravillada de lo tonto que llego a ser, viendo que no podré ir más a Salvation, que ahora como me saco de encima este pelma, cualquiera le dice que no quiero nada con él, cuando se me tiró encima con aquella pasión y aquella ternura. Mientras nos besamos miro de refilón a los chicos que me gustan y cambiamos de postura al son de donde se sitúen mis objetos del deseo. También estoy cavilando como sacármelo de encima. A ver ¿y si le digo que tengo vih a ver si se asusta? No, que aun lo iría diciendo y perdería ligues en potencia. Ya está! Le digo que soy una tía! Bueno un transexual, claro. Que en vez de manguera tengo un agujerito! Anda no, que la tengo pequeña pero no tanto y me dirá que qué coño ha estado tocando todo el rato por debajo de los pantalones, a la Santísima Trinidad? Van sonando canciones y mientras abrazados, morreándonos, o notando su presencia ardiente detrás de mi, yo me voy poniendo nervioso porque el tiempo va pasando y este pelmazo no me deja ir a ligar, y ya empieza a insistir para que me vaya a su casa, yo sigo maquinando como deshacerme de él. “Me ha dicho que vayamos a su casa, que ya está muy cansado, pues le digo que tengo ganas de bailar, y le hago mover el esqueleto para agotarle y que no pudiendo aguantar mi ritmo se vaya para casa con agujetas”. “Anda pero yo el tío más vago y con más poca resistencia del mundo como lo voy a cansar a él sin acabar yo exhausto”. Y así sin darme cuenta, mientras iba pasando el tiempo pensando en como huir de sus brazos y tirarme a los de otros, me empecé a encontrar a gusto con sus mimos, sus caricias y la calidez de sus abrazos.
Tal vez os preguntéis porque primero quería huir de él. Por qué? Sería porque no me gustaba? Pues sí y no. A ver, era guapo, era mono, era tierno, era cariñoso, no era ni demasiado gordo ni demasiado flaco. Entonces? Pues que yo en según que cosas soy muy delicado. Por ejemplo no me gusta chupar pollas. No me gusta porque me da asco ponerme a la boca que es donde se tiene el sentido del gusto -que no es como que te la metan por el agujero del culo donde no se tiene sensibilidad de sabores- una cosa húmeda y grande. Me entran ganas de vomitar como cuando el médico te hace abrir la garganta y te mete aquel palo que dan arcadas, y no me gusta tener en mi boca líquidos ajenos. Pues no soy sólo delicado con esto. No me gusta el bello corporal en el pecho. En los brazos y en las piernas tanto me da, pero el pecho que se acostumbra a relamer y a acariciar no me gusta que este lleno de pelos. No es algo que yo escoja. Simplemente hay cosas que nos ponen y cosas que no. Y a mi eso no me pone. Y él, llamémoslo, Pascual, es bastante peludo.
Así que todo y que primero era reacio a estar allí abrazado con él, a medida que iba pasando la noche me sentía arropado entre sus brazos protectores. Sentía alivio en sus abrazos. Sentía ternura en sus ojillos. Así que de vez en cuando mimosamente le acariciaba su linda carita. Comenzó a sonar una canción que me gustaba. “La fuerza del destino”. Me agarró más fuerte aun. Más juntos los cuerpos. Más juntas las almas. Entonces mi mirada se perdió más allá de los tíos buenos. Atravesó las paredes y como un pájaro mi ilusión empezó a subir y a subir. Me asusté. No quiero ilusionarme. No esperaba ni quería que fuéramos novios ni nada por el estilo. Pero sólo sabía que me empezaba a sentir contento. Ilusionado. Y esto no podía ser. No debía ser. No quiero ilusionarme- me dije. No quiero ilusionarme. No quiero ilusionarme. No quiero ilusionarme. No quiero ilusionarme. No quiero ilusionarme. Me repetía. Llevaba dos semanas tranquilo. Dos semanas sin que me llovieran como hasta entonces un golpe tras otro. Una a una había perdido todas las ilusiones. Y las dos últimas semanas había estado bien. No sé, no saltaba de alegría. Tenía, bien que lo sabía, un fondo triste y algo amargo, pero no sufría un golpe, y otro y otro hasta dejarme molido, sin dejarme levantar, oprimiéndome la existencia, haciéndome desesperar. Simplemente llevaba dos semanas sin desengaños porque ya había perdido todas las ilusiones. Sí, ya sé que es triste vivir sin ilusiones. Pero el sufrimiento agudo me había horrorizado tanto que no importaba pagar el precio de estar vacío, de llevar una existencia rutinaria y gris si a cambio podía conseguir cierta tranquilidad. Por eso cuando esta ilusión empezó a volar, quise por todos sus medios cortar su vuelo. Y así mientras sonaba “la fuerza del destino” me debatía entre la calidez que me abrazaba y la ilusión que yo quería dominar y acabar con ella pero que fuerte como un dios sorteaba todas mis manos y se escurría por entre ellas arriba y arriba. Y yo me desesperaba por no poderla coger. Por no poder impedir que volara libre y me consolaba de esta tristeza enganchándome al abrazo que daba alas a mi sueño. Y lo abrazaba fuerte fuerte y sus brazos me estrechaban con la fuerza y calidez que necesitaba. No quiero ilusionarme –me repetía. No quiero ilusionarme. No quiero ilusionarme. Porque todo lo que sube baja. Y sabía bien que tras la ilusión venía el desengaño, el golpe. Y yo no podía soportar más golpes. No quería. No quería sufrir. No quiero sufrir- decían mis ojos perdidos. No quiero sufrir. No quiero sufrir. Mientras, nos movíamos al son de la música, mientras, nos movíamos al son de “la fuerza del destino”. Y entonces lo comprendí. No podía luchar contra la fuerza del destino, no podía luchar contra la fuerza de la vida, no podía luchar contra mi naturaleza, no podía dejar de soñar, no podía quedarme para siempre sin ilusiones por miedo al desengaño posterior. No podía vivir sin ilusiones, porque para mí sería como vivir sin vida, por eso cuando la canción hizo sus últimos acordes yo sabía que la fuerza del destino hacia que no pudiera dejar de ilusionarme. No podía. Cerramos la canción con un profundo beso. Y sonaron más canciones, pero nosotros nos fuimos al hall. Pascual se sentó en la escalera y yo me estiré atravesado entre sus piernas. Me confesó que yo le gustaba mucho, y que siguiera el principio del agua, que me dejara fluir y que me fuera con él a su casa. Yo estaba bien con él y más allí estirado encima suyo mientras me comía a besos. Pero seguía teniendo dudas sobre si me atraería sexualmente por lo que he explicado antes –aunque todo el rato que estuvimos juntos estuve cachondo- así que preferí no ir. Le dije que ya nos veríamos. La próxima semana. Me dio su móvil. No sabía si escribirle un sms para que tuviera mi número de teléfono o pasar de él. Pero no sé. Él puede ser un posible amigo, o si finalmente nos satisfacemos en la cama un posible amante, y parece tan buen tío y además no sé de que manera, ni para qué, pero sé que le gusto. Y el hecho de tener a alguien en mi ciudad. Con quien salir. Con quien hablar. No sé. Así que le he escrito el sms. Un rato después me ha contestado. Me ha dicho para ir al cine. Y ha estado muy cariñoso. Y estoy ilusionado. Y es que pasarán más tíos por mi cama, por mi amistad y tal vez alguno por mi corazón. Pero creo que quien siempre estará allí será esta canalla con la que estoy unido por la fuerza del destino: la tan agridulce ILUSIÓN.
*
Gracias a todos por los ánimos y los comentarios. Y Chequebo jaja ya sé que existen estos chats para ver a través de la cam como se desnudan y se la menean, de hecho los he utilizado alguna vez. Pero sabes, es que yo prefiero en vivo y en directo :P
Adrenalina

Va, hoy un post más frívolo, para descansar un poco de todo el dramatismo de los últimos posts. Afortunadamente llevo la primera semana en mucho tiempo sin disgustos, y sin que un golpe u otro me hunda en las tinieblas. Que dure.
*
En el sexo aun no disfruto mucho. Mi última experiencia sexual fue hace un mes –el sábado pasado me lié durante largo rato con uno en la disco pero a la hora de ir a su casa me di cuenta que había perdido el ticket del guardarropa y me tuve que quedar allí una hora y media hasta que se vaciara la discoteca para intentar recuperarla. Y no la recuperé. Me la robaron. Y me quedé sin polvo y sin chaqueta. Y aunque si hubiera querido hubiera tenido polvo igualmente porque al volver para casa, en la misma calle de mi piso, yo muertecito de frío pues iba sólo con una camiseta ajustada, ya que me había quedado sin chaqueta, con mi distracción de mirar y alegrarme la vista con todo tío bueno viviente me crucé con un chico que me devolvió la mirada. Seguí mi camino, me giré y vi que él también estaba girando mirando. Y que se había parado. Pero yo ya estaba cabreado por la chaqueta y aun que me hiciera algún gesto para que me acercara no estaba yo para pelarme de frío ligando con tíos. Así que este fin de semana no mojé-. Pues, como digo hace un mes, acababa de llegar a la disco y estaba bailando en mi rinconcito habitual cuando un tío al que las luces me deslumbraban y no le podía ver el rostro, con todo el descaro se me puso adelante y me empezó a tocar. Yo me dejé, pues iba sin camiseta y el cuerpo que se le veía me gustaba. Antes de verle la cara ya lo estaba morreando, y mientras él me ponía la mano en la entrepierna yo comprobaba que era guapo. Me susurró algo al oído. No lo oí. Puta sordera psicológica! Le pedí que me lo volviera a decir. Nada! Seguí sin enterarme! Que vergüenza! Así que cuando me cogió la mano y avanzó hacía fuera de la sala, yo pensé “Ah, mejor, vamos al hall y así podemos hablar tranquilamente sin ruido”. Pero llegamos al hall y pasa de largo. Y sin darme cuenta ya estoy dentro de un lavabo con los pantalones bajados y el tío mamándomela. Yo insistía en que parara, que no era buen sitio, que mejor fuéramos a mi casa. Pero no debería sonar muy convincente, y mientras me la chupaba me decía cosas que yo apenas entendía. Lo único que entendí es que quería que me corriera en su cara o en la boca. Y yo pensé “Vas listo, no me corro en un dormitorio follando tranquilamente y lo haré en un lavabo donde teníamos a la puerta una cola de musculocas picando rabiosas y derrotado su glamour por sus necesidades defecatorias.” “Que nos van a hundir la puerta quillo!” le decía a mi ligue, pero nada, él venga a chupar. Y oye que lo hacía bien. Y que no sé si porque me estoy bajando la dosis de medicamento, porque mi cuerpo está despertando o por lo que fuera pero notaba más placer y hasta notaba que con un poco más de tiempo quizás podría correrme.
Yo, es curioso, pero cuando estoy con alguien me excito mucho más viéndole desde cierta distancia desnudo a través de la vista, que no con los cinco sentidos cuando lo tengo encima embutido. Será que soy voyeur. Bueno, en realidad es porque necesito mi espacio y una distancia para sentirme seguro. Sí, ya lo sé que en el sexo compartido, esto de “mi espacio” no tiene sentido porque los dos se unen en un mismo espacio. Pero no sé, será que no estoy preparado para tener a alguien tan cerca sin que mis sentidos no se cierren como una ostra. Pero me niego que esto me tenga que recluir a hacer sexo en solitario, así que últimamente estoy buscando sexo por el gaydar. Pero no es tan fácil. En primer lugar, porque soy muy exigente. Demasiado. Si es que ¡coño! Casi sólo me gustan los modelos. Me gustan depilados, con cuerpos esculturales y por supuesto guapos. Y entre los pocos que caen en la red después está el pactar lo que haremos. Y muchas veces si les digo que me hagan de voyeur, pues me envían a tomar por el culo.
He pensado en ir algún día a un gym gay de Barcelona. Al fin y al cabo es donde más disfruto en el gimnasio. Veo cuerpos y mantenemos la distancia. Siempre que se quiere, claro. Pero si quiero ir a un gimnasio gay es para romperla también esta distancia. No sé, pienso que tal vez me sea más fácil tener sexo si primero me voy excitando viéndolos desnudos en la distancia. Pero me digo que si en realidad quiero sexo, que no hace falta que me monte esta parafernalia, de ir a un gym por haber si por un casual ligo, que mejor vaya directamente a la sauna. Pero no me viene tan bien. Ya se que es absurdo que lo encuentre frío y que se va demasiado al grano cuando yo lo que en realidad quiero es ir al grano. Y que estoy siendo hipócrita conmigo mismo. Pero bueno, sé que me sentiré más cómodo en el gimnasio.
Pero bueno, volviendo a lo que quería contaros hoy, yo la verdad hasta ahora no disfruto mucho del sexo. Entonces diréis que placer encuentro para querer tenerlo. Pues aparte que ligar siempre hace subir el ego, lo que me gusta de cuando tengo sexo, no es el sexo en sí, es la aventura –no aventura amoroso o sexual-. Es decir el sentimiento de ver que eres capaz de gustar, el primer beso, la excitación al notar su cuerpo, cuando te pide si quieres ir a su casa, el perderte en la noche con un desconocido, la intriga de saber si lleva buenas o malas intenciones, de no saber lo que vas a vivir, de ignorar donde te metes, de descubrir una nueva casa, de no saber donde estás, que será de ti, la posibilidad de congeniar con esta persona y que pueda surgir una amistad o os podáis hacer amantes, el pensar que en vez de estar solo y aburrido en tu casa estás viviendo una experiencia emocionante, el sentirte vivo ante aquella mezcla de miedo, de incertidumbre, de curiosidad, de ilusión y de novedad. Las cosas que te pueda decir. El deseo que siente hacia ti. Mucho o poco sientes que tu vida está en juego. Que puedes haberte puesto en manos de un loco. Y el corazón lo sabe. Y tiembla aturdido y deseoso a cada latido.
Y es que como mi vida es tan gris siempre la ensalzo con un toque de adrenalina cotidiana. Siempre que tengo que coger un autobús o un tren – que acostumbra a ser el último que circula aquel día- voy con el tiempo tan justo, que tengo de correr, que no sé del cierto si podré llegar a cogerlo o no. O por ejemplo con los exámenes, en vez de ser previsor y preparármelos con tiempo, no estudio hasta el último momento para que haya algo de riesgo en mi vida. En el caso de los exámenes, la mayoría de veces se me acaba tirando el tiempo encima y como que veo que no me los podría preparar bien paso de hacerlos. Sí, una mala costumbre, pero que le vamos a hacer. Hace unos días fui a hacer uno a Girona. Y ¡Dios mío! Que cambio la gente de Girona y la de Barcelona. Los del examen no los conocía de nada y hablé un poco con ellos. A Barcelona aun es la hora de que hable con cualquier compañero de clase, y ya ha pasado un semestre entero. Y la ciudad. Porque una cosa es gustarme la aventura, el riesgo en cosas cuotidianas y la otra es la prisa constante en que estás en la gran ciudad. Encontré Girona tan tranquila y tan plácida, y la gente más humana que aix, no te das cuenta de lo que tienes hasta que lo pierdes!
Como ya os digo últimamente me conecto al chat del gaydar en busca de sexo. Y el otro día había un tío que pagaba 400 euros para que alguien se dejara hacer una mamada. Sólo pedía que fuera un chico de menos de 25 años. Y a mi con la ilusión que me haría que me pagaran por sexo y lo dejé perder. Al fin y al cabo no era nada desagradable de acostarme con él. Era un hombre de 37 años. No era tan viejo. Y para hacerme una mamada, pues como si tiene 80. Y oye que mi morfoanalista insiste en que trabaje y a mis padres les hace ilusión que gane mi primer sueldo, pues bien contentos que estarían, jajaja. Bueno ellos no mucho. Pero yo me podría dar un caprichito. La lástima es que si ni con los chicos que me gustan me puedo correr, menos aun podría con este energúmeno.
Últimamente me han invitado a dos orgías, pero es lo que digo, si no me aclaro con uno, como me quiero aclarar con 10! Así que mejor no liarse, que ya es bastante humillante hacer el ridículo con uno, imagínate por partida décima. En fin, todo llegará, espero, algún día. Mientras tanto, a dos piedras.
*
Gracias a todos por los comentarios.
Y bienvenido jl, a ver si te vemos más por aquí. Estás en tu casa.
Vivo

Desde hace unos días me ha dado cuenta de una gran verdad: Sí, últimamente estoy triste, deprimido, recibiendo golpes por todos los lados, teniendo desengaños, decepciones. Pero si tengo desengaños es porque he tenido ilusiones, si lloro por lo que he perdido es que en un momento lo tuve. Y hace cuatro días – año y medio para ser más exacto, cuando abrí mi primer blog- me quejaba de que estaba harto de llevar una existencia que era una muerte en vida, sin relacionarme con nadie, sin salir de casa, sin ir a la uni, todo el día durmiendo, sin amigos, ni ligues, ni sexo, sin sueños ni esperanzas. Y ahora, sin darme cuenta, vuelvo a derramar lágrimas de dolor, pero no por estar muerto, sino por estar vivo. Sí, porque la vida no es aquello tan maravilloso que nos muestran en las películas. Porque tal vez con el tiempo aprendes a hacer tu camino, firme y decidido, pero los primeros pasos siempre son temblorosos, siempre se cae y se vuelve a caer hasta que no aprendes a andar. Y te llevas un golpe y otro golpe y parece que nunca han de cesar. Pero todos a nuestra manera, acabamos descubriendo nuestros trucos para aguantar en pie. O eso me gustaría creer. Ha sido, o está siendo, mi primera tentativa de vivir. No sabía nada de la vida, nada que no fuera fruto de mi imaginación. Al dar mi primer paso todo parecía hermoso, pero pronto comprendí que las cosas no eran tan bonitas como parecían. Y es que primero –la vida- me mostró su sonrisa y cuando rendido por ella iba a perderme entre sus labios me sacó los dientes. Y me asustó. Y jactándose de mi miedo me las enseñó largo rato, haciéndome sufrir y estar aterrorizado ante ella. Pero supongo que ella, la vida, es como todos, que a veces sacamos el genio y nuestro lado huraño pero otras se deshace en cariñitos. Debe ser cuestión de conocerla, de aceptar su carácter y saberla tratar. Al fin y al cabo seguro que tampoco es tan mala.
Y hoy he empezado el nuevo semestre, he ido a clase, he visto –y disfrutado- la luz del sol, he ido a una librería, he paseado, he estado más activo. Y ya veis, estoy mejor. En una de las clases hay un chico muy guapo, que además creo que es gay porque lo tengo visto –no sé de qué, aunque tengo la corazonada que de una disco de ambiente- y además iba solo. Y a ver si me atrevo y le digo algo y nos hacemos amigos, aunque no creo que lo vaya a hacer aunque me muera de ganas porque tendré miedo de no saber que decir. Pero bueno, al menos es una ilusión. Y me he dicho que voy a hacer cosas: que, como entre una clase y otra tengo tres horas libres pues un día me iré al cine, el otro al gimnasio gay –que por algo la universidad está en el gayeixample-, el otro de tiendas. También me he propuesto algo que siempre he querido hacer pero que dejado llevar por la desidia y la vagancia nunca he hecho: alquilar pelis antiguas, clásicas. Y es que yo no he visto ni “Lo que el viento se llevo”, ni “Casablanca”, ni “Que bello es vivir”, ni casi ninguna de unas cuantas décadas atrás. Así que aunque tenga mucho trabajo, porque a los exámenes del primer semestre sólo me he presentado a uno, y tendré mogollón de materia para los exámenes finales, me he dado cuenta de una cosa: que cuando más tiempo tengo, menos lo aprovecho y más lo pierdo. Me quedo encantado con todo, adormecido, enganchado a cualquier programa que me interesa un pimiento. Hasta cuando estoy pensando mi novela, me quedo a ratos en blanco, sin más, perdido en una cantinela absurda o en un vacío profundo. Como si el tiempo no pasara, como si estuviera muerto, y me hospedara en la eternidad. Necesito estar más activo, más despierto, más vivo. Por esto si me lleno el tiempo de objetivos seguro que no necesitaré llenar el vacío adormeciéndome y haré más cosas, más productivas y me sentiré más bien y más a gusto conmigo mismo.
Últimamente con los golpes que me han caído me he planteado si era mejor volver a la muerte en vida anterior gris, triste, sin esperanza pero con un dolor más generalizado y menos intenso, o seguir apostando por esta jodía que no me hace más que hacerme tropezar y sentir dolores tan profundos y tan amargos que te rompen en dos. Me da mucho miedo sufrir, mucho. Haría cualquier cosa por no hacerlo. Y vivir sin duda es sufrir. Pero es que vivir también es esperanza. Y cuando no se tiene nada, sólo se tiene esperanza. Y no quiero renunciar a ella. Así que voy a vivir!
El sueño de Morfeo - Voy a vivir
Soy sólo una pieza de esta sociedad,
cumplo con normas que el instinto me hace cuestionar,
y luego miro a los demás y empiezo a ver la luz brillar.
Quiero cambiar, es hora ya de despertar.
Quiero vivir, quiero sentir.
Saborear cada segundo,
compartirlo y ser feliz.
Hay tantas cosas que aprender,
tanto nuevo por llegar.
La vida siempre suma y sigue,
lo que tienes es lo que das.
Créeme, voy a vivir, cada segundo,
mientras pueda estar aquí.
Ya comprendí que mi destino, es elegir,
no tengo miedo, he decidido ser feliz.
Voy a vivir,
mientras me quede un poco de aire,
no voy a abandonar.
Tengo tanto que ganar,
tengo ganas de crecer…
Voy a vivir, voy a vivir…
Asumí que renunciar, no es más que escoger,
equivocarme es una buena forma de aprender.
Que si sigo al corazón no tengo nada que perder,
y a cada paso, surge otra oportunidad.
Y ahora ya ves, no soy quien fui,
aquella triste y temerosa persona de ayer,
he renacido para todo, tengo ganas de vivir,
ahora guardo mi energía para aquel que crea en mí.
No perderé ni un día más en lamentarme,
o en sentarme a descansar,
y cada paso, me permitirá avanzar,
hacia el futuro, con confianza y libertad…
Voy a vivir…
Créeme, voy a vivir.
Saborear cada segundo,
compartirlo y ser feliz.
Hay tantas cosas que aprender,
tanto nuevo por llegar,
lo que recibes, es lo que das…
*
Gracias a todos por vuestros comentarios. Que haría sin vosotros!
Por cierto alguien me puede decir como puedo poner archivos sólo de audio que cada vez que quiero poner una canción lo tengo que poner con alguna cutrez casera del youtube.
Pasando la noche

Noches duras. Noches frías, desalmadas. Noches largas, eternas. Noches encogido en el suelo entre la mierda y el desorden de mi habitación mientras suenan canciones tristes. Noches de lágrimas en que ruego que igual como se secan éstas se me seque el corazón. Y es que se me habría de endurecer para poder tirar adelante. Y en cambio cada vez está más sensible, más afectado.
Hace poco más de un mes bajé los antidepresivos. Éste es el resultado. No levantar cabeza. Bajando la medicación cada vez se ve más como es realmente uno mismo. Y así soy yo: débil, destructivo y depresivo.
Y vuelvo a estar enfermo. Ya es la quinta vez en poco más de un mes. Me duelen los oídos. Algo debo tener que no me saben encontrar.
Guillermo me ha enviado un sms diciéndome para salir mañana. Pero no me apetece salir con él. Me decepcionó. Él y casi todos. De hecho ya me he acostumbrado a salir solo. Y es como mejor estoy. Teniendo de única compañera a la soledad, la única que no te deja, ni te abandona nunca.
A veces en las eternas noches oscuras por un momento la tristeza es vencida por la rabia y la impotencia y la desesperación y me digo que no puede ser, que no aguanto más así, y que se ha acabado. Que me visto, que salgo a la calle y me entrego a la noche y que no volveré a entrar a mi casa hasta que no sea feliz. Sí, que la buscaré si hace falta debajo de las piedras, pero que no volveré con las manos vacías, con el alma vacía. Para tenerme de enfrentar a la ventana desafiante. No, que andaré, que me meteré donde haga faltas, en saunas, en discos, haré auto-stop, me embarcaré a cualquier aventura, lo que sea, pero que al cruzar de nuevo la puerta de mi hogar pueda ir directo a la ventana, abrirla sin miedo, y gritar al mundo mi felicidad. Pero entonces me digo que la vida no es una película.
En la vida hay que apostar. Apostar por el futuro. Yo lo hice viniendo a Barcelona. Arriesgué. Y no me arrepiento. La vida es de los que arriesgan. Y tienen suerte. Yo arriesgue, pero me abandonó la fortuna. Jugué al juego del destino y perdí. Y no me arrepiento de haber jugado. Y es que de ganar seguro que hubiera valido la pena la apuesta. Y hubiera sido todo muy bonito. Y cuando juegas ya sabes que puedes ganar o perder. Siempre piensas que tu tendrás suerte y que la vida te sonreirá pero también está el fracaso en la ruleta. Y puede tocar. Y toca. Y entonces no queda más que brindar por lo que pudo ser y no ha sido, levantar la copa y beber tu desolación.
La noche no acaba de pasar nunca. Me conecto a un chat del gaydar. Y pongo que busco sexo. A ver si alguien se anima y me viene a hacer compañía a mi casa. La verdad es que con la tristeza se me baja la lívido. Y a veces hay compañía que aun te hace sentir más solo. Nadie me responde. Cierro los ojos y me dejo acariciar por la música, por mis lágrimas.
A veces me gusta imaginar que dentro de un tiempo todo habrá cambiado. Que habrá valido la pena sufrir, aguantar. Que un día se pondrá la luna de mi larga noche y vendrán buenos momentos. Me digo que sólo he de tener paciencia. Que un día me sentiré orgulloso de mi y de no haber tirado la toalla. Pero este día es sólo una ilusión. Y yo ya sé cual es el destino de todas mis ilusiones. Y ahora lo único que tengo es una realidad: la de no saber desenvolverme en la vida, la de sufrir, la de verlo todo negro. Negro como el color de esta noche que no acaba nunca de terminar. Pero terminará. Porque todo termina. Y cuando la mate el día yo la iré a rematar.
Que será?
Quería escribir otro post. Quería volver a empezar. Hoy quería ir a dar una vuelta, tomar el aire, ir al cine, empezar por estas pequeñas cosas que te roban una sonrisa. Hoy quería ponerme a estudiar. Hoy con una sonrisa en la cara me he dicho que era proponérmelo, que sólo había de salir a la calle y dejarme seducir por la vida y olvidarme de la tristeza. Ahora que empezaba un nuevo semestre, que pronto tendré de volver a clase y a llevar una vida una pizca más activa me había propuesto ir de vez en cuando al gimnasio, empezar mi novela. Ahora que mis compañeros de piso se han ido un mes fuera quería disfrutar de la tranquilidad, la libertad y el piso. Llevar a un chico, leer mientras veo salir el sol en el comedor. Quería salir, y conocer a alguien que me diera cariño. No quiero ni podría tener novios, ni parejas. Sólo algo de ternura. Quería, no sé, olvidarme de las penas y probar de intentarlo otra vez.
Pero con lo que me ha dicho mi morfoanalista me ha dejado por el suelo. No hay manera, no la hay, de huir de las penas. Estoy tan cansado de un golpe tras otro. Implacables. Sin tregua. Hoy mis tristezas se han vuelto más amargas. Hoy en mi piso sólo hay pastillas, cuchillos y ventanas. Hoy ni gimnasio, ni novela ni nada, sólo lágrimas para llorar de impotencia porque no puedo más. Necesito que tenga piedad de mí. O que me remate de una vez por todas. Pero mi corazón está roto de tanto caer. Porque levantarme de nuevo para no tardar ni 24 horas en caer? Porque levantarse si tu destino está en el suelo? Porque esforzarte con todas tus energías para intentar seguir adelante? Porque ilusionarte cada vez? Porque esperar? Necesito tener ilusión en cada intento porque sino no tengo fuerzas para lograrlo. Pero no quiero caer más! No quiero sufrir más. Estoy tan cansado! No soportaría más romperme por dentro en mil pedazos. Hoy que con una sonrisa me había de lanzar a la calle y dejarme seducir por la vida, sólo me he dejado amar por el deseo de morir y sólo me ha robado lágrimas y me ha vaciado por dentro. Quería volver a empezar y ahora sólo quiero acabar, no sufrir más, no perder otra ilusión. Porque cada vez que se pierde una ilusión algo se rompe en el alma. Y en mi alma sólo hay añicos por donde ando descalzo, clavándomelos y sangrando. Hoy quería escribir otro post, más alegre, más divertido.
No quiero caer más, no podría enterrarme en una muerte en vida como antes sin salir ni relacionarme y no tengo valor para lanzarme por la ventana. Entonces que hago? Que hago? No puedo hacer nada. Más que esperar que la muerte se me lleve. Y mientras tanto? Que será de mí? Que será?