Luchando con un fantasma
Vida nueva, blog nuevo. Cuando un fantasma te domina la vida, has de luchar y vencerlo
Sindicación
 
Sé que algo cambiará
Lágrimas en una habitación. La noche entierra el día en la oscuridad. La luz está apagada y sin respirar. Afuera, más allá de aquella pared, la vida un nuevo año empieza a renacer. Recuerdo el fin de semana cuando regresé a pasar un día donde me crié. Pasee por las calles que hace sólo un mes sombrías y apagadas morían sin tregua. Cada noche y cada madrugada y cada mediodía y cada atardecer la desolación se paseaba con su mirada asfixiando cada rincón en el que suspiraba las penas que otro día fueron ilusiones compartidas por la gente que con el otoño partió a otro lugar. Y ahora de nuevo estaba a rebosar, de rostros de efebos en bañador, con torsos desnudos y gallos en la voz, con la luz de la vida invadiéndolo todo. Olía a primavera, sabía a claridad y un leve calorcillo te armaba de vitalidad. Pero súbitamente se nubló, el cielo azul oscuro me amenazó, el aire en viento fuerte se reconvirtió y la gente pronto desapareció. Un frío intenso forcejó mi piel, una lluvia de sangre me cubrió de hiel, el huracán todo lo empezó a arrancar y un rayo de fuego sentenció el final.
Primavera y vuelta a empezar o el fin de mis tiempos, la muerte sin más. No sé lo que me espera, pocas cosas sé, sólo sé que algo cambiará. Porque sé, sólo sé que el hombre sin fuerza de voluntad, sólo lo mueve la necesidad. Y yo sé, sólo sé, que no puedo seguir así. Que no lo puedo soportar, que la situación me supera, que cada vez estoy más mal así, que ya he tocado fondo y no puedo aguantar más, sólo sé que algo ha de pasar. Sé, sólo sé que aunque en mi vida no he hecho más que querer controlar, ahora desbocado, sé, sólo sé, que voy a explotar. No sé como, no sé que pasará, y no tengo miedo, y sólo quiero, que pase lo que pase, pase Ya! Y es que así ni un día más puedo aguantar. Si la muerte me reclama, la mano le voy a dar. Si la primavera conmigo quiere bailar, danzaremos al son de los pájaros que han vuelto a despertar. Sé, sólo sé, que la desesperación me lanzará al abismo, no hay vuelta atrás, es mi destino.
Mientras espero mi destino, que espero que se decida en la casa de reposo –necesito creer que de una vez por todas allí se terminará todo, necesito creer que pronto terminará la pesadilla. Y estar una semana sin tele, sin ordenador, en la naturaleza, con horarios marcados y rodeado de gente con la que a la fuerza tendré que establecer relaciones por mucho que me cueste porque no es cosa de una hora o dos, o un día o dos, sino una semana día y noche espero que allí se pueda determinar lo que haya de ser. Y si son una secta y me captan, no os creáis que no se me haya pasado por la cabeza que ya que yo nunca podré ser independiente y ahora sólo quiero huir de mi familia, pues quien sabe, sería una nueva familia que me haría el regalo de quitarme la autoconciencia que sólo me ha conllevado sufrimiento- he estado pensando en la posibilidad de consultar a una asociación de víctimas de abusos. He ido o consultado muchas asociaciones -de gays, de fóbicos sociales, con trastorno de la tourette (tics)- y nunca me he sentido a gusto en ninguna. Siempre me sentía extraño en todas. Pero no sé, en una serie que miro, hay una chica que sufrió abusos en la infancia y me siento identificado con ella, tenemos muchas cosas en común: introspección, problemas de comunicación, aislamiento, trastornos de sueño, de ansiedad, de alimentación, problemas a la hora de tener relaciones sexuales, quererlo controlar todo mucho, vivir en nuestro mundo, ser cuadriculados, autolesionarnos. No sé, tal vez podría encontrar gente con la que tuviera cosas en común, con quien pudiera tener comunicación, y hacer amistades. Ricitos me contó que su novio también había padecido esta experiencia en la infancia. Pero no sé si es muy buena idea probarme de acercar al novio de mi amante. Porque supongo que no me he podido sacar a ricitos de la cabeza y todo y que después de la última vez que salimos estaba cabreado con él y pensaba que como había estado tan callado él no querría saber más de mí. Resulta que sí quiso saber, y le conté algunos de mis problemas y estuvo muy tierno y comprensivo, me dijo que contara con él por lo que fuera, que le llamara siempre que me encontrara mal y que él me animaría y me ayudaría. Pero es que yo ya sé que son sólo palabras. Que no puedo confiar en él. Y no obstante supongo que como me adivinó la bruja hay alguien que me gusta actualmente, y este alguien es ricitos. Y me putea una vez y otra pero luego me viene con buenas palabras y yo pues caigo. Además me lo pasé bien a la cama con él, y después de contarle mis problemas y ascos sexuales y decirle que necesitaba alguien de confianza con quien intentar perder mis miedos en este ámbito, él se medio ofreció. Y en otra clase de ayudas no me fio nada de él, pero si es tener que follar, ya le veo yo más cumplidor. No sé, el sábado ligué con un par de tíos en Salvation pero me da apuro tener sexo. Sí, ya hace un mes que sé lo del abuso, pero aun me influye, no me siento capaz, con fuerzas, de tener sexo. Y por un lado quiero porque estoy muy solo y tengo la necesidad de abrazar a alguien y sentir calidez humana y relacionarme sexualmente que es de la única forma que sé –bueno en realidad tampoco sé- o que podría ya que en clase aun es momento que no he hablado con nadie mientras que ya todo el mundo se conoce y ha entablado cierta amistad y en cambio este martes mismo con un par de miraditas ya ligué con un chico que quería que lo siguiese a los lavabos. Joder no es normal que a la universidad haga antes polvos que compañeros! Y no es precisamente porque ligue mucho. Sino porque no hablo ni que me maten. Y por mucho que Salva se empeñe en decir que no tengo problemas de comunicación –y es que con él no tengo- es un hecho que en clase no digo nada, que quisiera pero no puedo.
Pronto acabará la pesadilla. Quizás de la peor manera. Quizás no. Pero acabará. Y es que la desesperación te lleva a las más grandes locuras. Que cierran etapas con la intensidad con la que baten. A veces tras una etapa hay otra. A veces ya no hay nada. Pero me tranquiliza saber que se acabará este invierno lleno de muerte y dolor. Si tras él habrá una primavera no es lo que más me preocupe. Lo que más anhelo es salir de este espantoso invierno. Como sea.
 
Carta astral
Me fui a hacer la carta astral. Y salió lo siguiente:
- Complazco a los demás en detrimento de mi mismo. En el fondo tengo una personalidad muy fuerte, lo que pasa es que la reprimo porque antepongo complacer a los demás. Y que los conflictos que tengo son fruto de esta fuerte personalidad que lucha por expresarse. Y que cuando encuentre mi manera de expresarme y realizarme desaparecerán los tics.
- Que en el fondo no soy muy complicado, no tengo muchas aspiraciones, no soy ambicioso ni codicioso. Que a lo único que aspiro es a una vida sin problemas y a tener lo que necesito para vivir. Poder vivir tranquilo y en paz.
- La gente que me rodea me hace sentir mal, débil y vulnerable. Que yo conmigo no tengo ningún problema. Sé lo que me gusta, lo que quiero hacer. Mis problemas vienen de las relaciones que establezco. En las de los orígenes de la vida, mis padres, lo cuales me han quitado muchas energías y me han impedido ser más libre. Y con los cuales he tenido enfrentamientos y no me siento comprendido por ellos, ni siento su apoyo. Y que es muy difícil que me lleguen a comprender que es a lo que aspiro, ya que necesito su aprobación y mi estado de ánimo varia en función de si la tengo o no. Y que hasta que no aprenda a no necesitarla no seré libre. Y que tengo pesadillas y traumas provocados por la familia, con la cual cree que se podría hacer el titular de “Secretos de familia”. Que he tenido una mala experiencia con un amigo de infancia y me ha hecho cerrarme en el ámbito de la amistad.
- Que aun no he encontrado hacia donde enfocar mi futuro, ni aquello que me pueda motivar a poner toda la energía a luchar por algo.
- Que para mi es muy importante compartir, llegar a compartir algún día la vida con alguien, tener pareja estable. Y que ahora estoy más abierto a relaciones esporádicas pero que a largo plazo encontraré a alguien mayor que yo, que será mi maestro y mi compañero.
- Que a nivel de estudios este año habrá un cambio de chip, un avance, la posibilidad de hacer algún tipo de trabajo relacionado con lo que estudio.
- Soy enamoradizo, romántico, soñador, inteligente, creativo, intuitivo, empático.
- Soy muy duro conmigo mismo, me automaltrato, soy el peor juez que podría tener.
- Que aunque no sea correspondido en la actualidad hay alguien que me gusta.
- Que los tauro tenemos una parte muy instintiva que nos da mucha vida. La naturaleza y el ejercicio me sería muy curativo y que al menos una vez a la semana habría de ir a pasear por la montaña. También nos es importante el tacto, la parte material, física, sexual. Que el defecto de los tauro juntamente con la tozudez es la pereza.
- Que en mi interior profundo soy buena persona y no tengo intención de hacer daño a nadie. Y que el resentimiento que tengo del que yo hago culpable a la gente, que sólo me hacen putadas, en realidad es contra mi mismo porque no tengo cojones de imponerme.



Acertó en todo en lo que hasta el presente se refiere. Por lo que hace a las predicciones espero que no se equivoque. Yo no sé si en realidad se lo chivó todo la morfoanalista –en teoría la astróloga no sabía ninguna información sobre mi, excepto mi nombre y apellido y que había nacido el 24 de abril de 1982 a las 12:10 del mediodía- o realmente mi carta astral decía esto. Mi morfoanalista me aseguró que ella no le había dicho nada. En mi última visita le expuse mis miedos sobre la posibilidad que ella y toda la trouppe a la que ella me había hecho ir fueran sectarios. Ella evidentemente lo negó. Y me preparó unas gotas para que no me dejara influenciar por la gente. No sé, yo supongo que en el fondo confío en ella. Quiero confiar. Necesito hacerlo. Y si ella, si ellos, como todo el mundo también me falla y se aprovecha de mí, pues ya no merece la pena vivir, sin confiar en nadie. Así que me expongo a ir a la casa de reposo, a que sea lo que dios quiera, si me han engañado ya no me importa nada, que me capten, que me lo quiten todo –aunque ya no tendrán nada para quitarme, porque ya me lo habrán quitado todo en esta vida- y que me maten si es lo que quieren. Y si son honestos, si son buena gente que aunque a cambio de dinero, pero deciden intentar ayudarme, pues aun quedara una pequeña esperanza. Lo que no puedo hacer es desconfiar de todos porque me volvería loco. Dejar mi medicación en manos de un psiquiatra que me quisiera destruir o anular, y estar siempre con la incertidumbre de si me hará bien o me hará mal, no lo podría soportar. Necesito ir a la casa de reposo para saber si puedo o no puedo confiar en ellos y estar tranquilo.
Cada día voy a peor. Mi morfoanalista dice que esto es bueno porque quiere decir que cada vez estoy más incómodo con mi situación y que está más cerca el cambio, pero ¡joder! Últimamente no puedo dominar el odio y el resentimiento contra los demás. Siempre había tendido a coger cierta manía a la gente pero es que ahora es un odio tan desbocado e incontrolable que puedo perder el control en cualquier momento. Los más cercanos son evidentemente contra quienes más lo dirijo: mis compis de piso. No les soporto, les tengo tirria, cada vez que los oigo hablar a través de las paredes tengo deseos asesinos hacía ellos, cada vez que suena el teléfono de la casa los machacaría sin parar, cada vez que ríen me repugnan y dan ganas de vomitar. En realidad este odio no es contra ellos, es contra mi mismo. Como bien dijo la astróloga aunque me disguste que me roben no es contra ellos el cabreo sino contra mi mismo por permitírselo, por no imponerme, por no tener cojones de enfrentarme a la gente y a la vida. Y sí estoy furibundo. Los mataría. En realidad me mataría. Me pegaría. Me daría golpes hasta perder el conocimiento. Y necesito hacerlo. Necesito desahogarme. Sacar toda la furia. Porque me quema por dentro y si no la saco me va a hacer cenizas el fuego de la ira.
Hoy tras muchos días he vuelto ir a clase. Ya no volveré ir más. Ver a los demás hablando y relacionándose me hace ser consciente de mi situación, de mi soledad y me hace entristecer, deprimir. Sinceramente, ya no puedo más. Tengo ganas que se acabe todo de una vez por todas.
*
LuisM, no estoy para ayudar a nadie. Había pensado alguna vez ponerme en el teléfono de la esperanza pero en vez de animarlos los convencería para que hiciéramos un suicidio colectivo.
Melengrand, tío, que ilusión verte por aquí! Gracias por comentarme, me ha hecho mucha ilusión! Yo también espero que hablemos algún día. Me quedé con ganas en Madrid, la verdad. Me hubiera gustado pero no estaba yo muy fino. Espero que todo te vaya bien.
Sioux he ido ya a muchos terapeutas en los últimos años. Y esta morfoanalista es la única que pone realmente interés. Que es cariñosa, que se mueve y me hace ir a sitios si ve que no avanzamos. Sé que es un poco alternativa. Pero la anterior psicoanalista que tenía llevaba tres o cuatro años con ella: iba, dejaba ir el rollo y pagaba. Y ella fría y distante parando la mano y así hubiéramos estado in eternum. A esta se le ve interés. Por fin alguien pone auténtico interés.
Salva, no sé si me va a cambiar ir, quizás sea sólo una ilusión. Sólo sé que no soporto más seguir como hasta ahora y que necesito como sea cambiar de vida. Quizás no sea posible. Pero necesito creerlo.
Hairblue, estoy contento de verte por aquí. Me temo que yo no tengo vocación de madre teresa. Además si estoy como estoy en parte ha sido para probar siempre de complacer a los demás. Y ahora sólo daría a todo el mundo por el culo.
Canalla tienes razón, a veces no tengo esperanza y voluntad no sé, pero fuerza de voluntad tampoco tengo. Supongo que tengo deseos de cambiar pero llega un momento que ya está todo tan podrido que ya me da igual todo.
Enis te digo lo mismo que hairblue y a LuisM.
Tatojimi, gracias por tu apoyo guapo. Mira dices que crees que lo que debo hacer es comer, salir a la calle, ir a clase, dormir cuando debo, escribir la novela pero es que es eso lo que quiero hacer, pero no puedo. Soy incapaz de hacerlo. Me he dejado llevar por la desidía y ahora no la puedo vencer. Por mucho que me lo proponga, no puedo, yo sólo, no puedo. Me he dejado arrastrar y ahora se me lleva la corriente. Necesito ayuda. Ah y mis padres si saben que voy a ir a la casa de reposo, y les parece bien y me lo pagan.

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Paranoias
Hablé con la morfoanalista de lo de ingresar a un psiquiátrico y me dijo que mientras lo pudiera evitar, que no lo hiciera porque era un lugar muy duro. En vez del psiquiátrico me propuso que fuera durante un breve periodo de tiempo –un par de semanas- a una casa de reposo. Me explicó lo que era. Es como una casa rodeada de naturaleza llevada por médicos y psicólogos, donde se hace una alimentación vegetariana y actividades grupales de relajación, yoga, respiración y donde no hay tele, ni ordenador, ni se puede utilizar el móvil etc.
No es que me pareciera la panacea, ya que yo creía que necesitaba una cosa de más larga duración, pero bueno, al menos es un sitio donde agarrarme. El único. Y no lo pienso desaprovechar.
No obstante... aix, cada vez estoy más confuso. Y me digo ¿y si me estoy metiendo en una secta? Seguidamente me digo que no puede ser, que mi morfoanalista no me mandaría nunca a un sitio raro, pero es que joder, después de lo de mi tío y a continuación lo de mi madre, yo ya me fió de nadie. Y hay cosas, pequeñas cosas, tal vez sin importancia pero que no me acaban de encajar. No sé, este viernes mismo tengo hora con el astrólogo por recomendación de la morfoanalista para que me lea la carta astral. No sé, como que digamos que no lo encuentro muy científico esto. Y además la mofoanalista me ha prohibido que se lo cuente a mis padres –según ella porque he de ser independiente y no contárselo todo-. Ya sé! Muchos me diréis que abra los ojos, que me de cuenta de una vez que me están tomando el pelo, que es un sacadinero, que mi morfoanalista –que qué profesión es esta, que vete tu a saber si existe o si es seria- me está engañando como un chino. Pero, no sé. En primer lugar morfoanalista es que trabaja a través del cuerpo los sentimientos, pero no lo hace sólo a través del cuerpo, sino también a través de la mente. Yo le llamo morfoanalista, pero es y ante todo, una psicoanalista. Que trabaja con métodos pocos racionales? Tal vez, pero yo no creo que sea a través de la razón como se pueden solucionar los problemas. La razón no es más que sentimiento enmascarado así que más vale ir a la base y trabajar con la intuición. Y ella es un poco bruja en el sentido de intuitiva. Además es cariñosa y dulce y cercana. Y ya sé que esto no quiere decir que necesariamente tenga que llevar buenas intenciones, pero al menos sí que ha hecho que en parte me gane su confianza. Siempre he probado de ser muy racional y así me ha ido. Por esto hasta ahora he tolerado dar una cierta confianza a la intuición, a métodos poco ortodoxos. Pero es que esto de la carta astral me parece tan extraño. Y si fuera sólo esto... Pero, por ejemplo, al naturista que fui que me dijo lo del abuso de mi tío –cosa que no pongo en duda porque por dentro siento que es verdad- cuando me acabó de decir lo que veía en mi inconsciente me puso una especie de artefacto con luz a la espalda y me dijo que esto me haría superar el trauma, que dentro de tres semanas o un mes mis problemas empezarían a desaparecer, o al menos a disminuir: los tics, los problemas de comunicación etc. No sé, entonces no le di mucha importancia, pero ahora me parece algo esperpéntico, de curandero. Que te digan te pongo una luz y desaparecerán tus problemas. Y no sé, una amiga mía que es psicóloga también me hizo ver, que parecía que tanto la morfoanalista como el psiquiatra me querían distanciar de mis padres y ponerse ellos de modelos a seguir. Bueno no es que me lo hiciera ver. Es que simplemente me reflejó las palabras que me había dicho mi psiquiatra y que yo le reproducí a ella. Y mi morfoanalista me prepara unas gotas ella misma, para que me tome cada dos horas que me dice que son flores de bach, pero que puestos a sospechar podrían ser cualquier cosa. Y no sé, me da miedo irme a esta casa de reposo y estar una semana o dos incomunicado, porque ahora estoy vulnerable, estoy pasando por mi momento de máxima vulnerabilidad. Haría lo que fuera para cambiar, para salir de esta situación que me ahoga pero ¿y si me meto en la boca del lobo? Dos semanas comiéndome el tarro yo que ya no sé en que creer, que tan siquiera creo conmigo mismo, que ya no sé si existo, me podrían acabando hacer creer la locura más grande. Aix que me van a rematar! Lo veo venir, pero no puedo dejar de ir. No puedo renunciar a mi única esperanza aunque tal vez esta se acabe convirtiendo en mi condena. Tengo que confiar, tengo que tener fe en mi última jugada de esa partida de cartas que es la vida.
No sé si soy débil o no, sólo sé que soy demasiado sensible y que lo del abuso de mi tío me sobrepasó. No tanto por lo pasado sino por lo que está por vivir y enfrentar. Por eso necesito irme, marchar, huir, alejarme. No sé si la casa de reposo será un buen sitio. Sabéis, tengo miedo. Miedo de que abusen de mí. De que lo vuelvan a hacer, ahora que estoy vulnerable y débil como un niño. En el fondo confío que todo irá bien, pero por una creencia absurda y poco de fiar. “A mi no me puede pasar” me he dicho siempre. Las desgracias son cosas que ocurren a los demás. Yo no seré marica, yo tendré una vida normal. Porque a mi no me puede pasar. Y así sonriéndole al destino como un niño inocente, le decía con mi vocecita infantil “A mi no me puede pasar” y él me contestaba con una ostia, y me dolía y casi se me saltaban las lágrimas del dolor pero yo volvía a sonreír y le volvía a decir “A mi no me puede pasar”. Y me volvía a girar la cara del ostión. Pero yo me negaba a crecer y aunque me cayeran las lágrimas a borbotones y me sangrara la nariz, intentaba recomponer la voz rota y decía de nuevo con ilusión y inocencia “A mi no me puedo pasar”. Pero paso. Me pegaron. Abusaron de mí. Fui gay. Mi abuela enloqueció.
Siempre quise creer en la bondad de la gente. Y sí, tal vez me equivoque. Tal vez ahora, ya sin ver, con la cara llena de moratones y cicatrices, sin dientes y sin aliento, aun puedo remugar por última vez “A mi no me puede pasar”. Al fin y al cabo sólo pueden pasar dos cosas. Que me acabe de echar la vida a la mierda definitivamente y acabe en cualquier secta, o que el destino en vez de darme el puñetazo, venga con un botiquín dispuesto a curarme y con una mano dispuesta a acariciar a esta cara llagada por los golpes y por el tiempo.
Por semana santa iré a la casa de reposo. No sé si adelante tengo mi tumba o la cuna de un nuevo renacer. Sólo sé que a delante tengo mi destino. Y que no le puedo dar la espalda. Ahora ya no. Así que avanzaré adelante, siempre adelante hacia lo que haya que venir.
Al fin y al cabo quizás sólo son paranoias...
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Carta a un amigo
Salva, niño, sólo era para decirte que siento mucho que te disgustaras ayer cuando hablamos por teléfono. Siento que te entristecieras por mi culpa. Tu sólo me das alegrías y yo sólo te doy disgustos. Por eso te quería decir algo. Primero de todo que me emocionaste, de verdad. Por un lado me dolió verte mal por mi culpa –ya sé que no es culpa mía que esté mal hasta el punto de decidir ir a un psiquiátrico, pero ya me entiendes-, pero por el otro me sentí conmovido de ver hasta que punto te importaba y comprobar como eres un amigo de verdad que realmente me quieres. Nadie había llorado por mí. Y ya sabes que yo soy muy incrédulo y con las malas experiencias en el terreno de la amistad que había tenido desde niño, a veces no te acabas de creer que importas a alguien por mucho que te lo diga. Ayer tú, no sólo me lo dijiste sino que me lo demostraste. Y me sentí muy cerca de ti. Pero a la vez tuve miedo de perderte. Porque hablabas como si ya no hubieras de saber nada más de mí una vez me internaran al psiquiátrico. Como si nuestra amistad ya se hubiera acabado ayer y no hubiéramos de hablar más. Y esto me partió el corazón. Porque no soporté que pensaras esto. Porque yo no te quiero perder. Es más, no te puedo perder. Porque te quiero y porque te necesito. Y porque no me imagino la vida sin ti. Y no soporto la idea de imaginármela. Yo estoy hecho un lío. Y quizás dude en muchas cosas, pero no dudo en que no te dejaré escapar.
Mira, ayer cuando tomé la decisión de internarme en un psiquiátrico, sí que tal vez me dije “yo había de acabar de esta manera” corriendo el riesgo de autocompadecerme y condenarme de por vida. Pero luego y mientras hablaba contigo lo vi de otro modo. No entraré en un psiquiátrico porque me rinda, porque decida tirar la toalla, y dejar de luchar. No, no ha acabado mi lucha. Al contrario. Si he tomado esta decisión es porque hacía un tiempo que sí que parecía que había tirado la toalla. Aquí en Barcelona, en mi piso durmiendo todo el día, siendo incapaz de ir a clase, dejado llevar por la desidia, incapaz de estudiar, de escribir mi novela, incapaz hasta de tomar la medicación, de salir, incapaz de vivir y también de morir estaba atrapado en una nada destructiva peor que cualquier muerte. Y todo cada vez me daba más ansia. Y por lo que hace a las relaciones, sí, ya sé que contigo me llevo bien y me comunico, pero con todos los que quedo, desengaño tras desengaño y no me puedo comunicar y me siento atrapado, en una cárcel interior peor que cualquier manicomio. No avanzo. Y la situación me supera. He tomado conciencia que no puedo vencerla yo sólo y sobretodo he tomado conciencia que esto no puede seguir así. Sí, lo más fácil es decir, aguantaré, tiraré adelante, no puedo dejar la uni, no puedo dejar mi rutina que es lo único que tengo y cambiar de vida radicalmente. Y es que siempre nos decimos que queremos cambiar de vida pero nunca lo acabamos haciendo hasta que una fuerza mayor nos lo hace hacer a la fuerza. Yo me podría dejar llevar por la inercia y intentar seguir como hasta ahora, en mi piso, encerrado probando de hacer progresos poquito a poco. Pero sé que esto sería mi condena. Algo en mí me dice que necesito un cambio urgente, y que tal vez es mi última oportunidad, que aun hay esperanza, pero que no la habrá si no cambio nada. Yo tengo desde hace años mi rutina montada, ordenador, tele, cama. Y por comodidad no la cambiaría nunca. Pero sé que no puedo seguir así. Y sé que es demasiado para enfrentarlo sólo. Y sé que me toca ser fuerte y enfrentarme a lo desconocido. Aún no he hablado con mi psiqui y no sé si el cambio este será ir un tiempo a un psiquiátrico, o tal vez no. Quizás me sugiera otro cambio. No sé, el que sea, pero sé que necesito romper con todo. Sí en el último post decía que estaba roto, ahora sé que soy yo el que necesito romper. Y me da mucho miedo. Mucho. Muchísimo. Pero sé que me va la vida en ello. Y que vida sólo hay una. Y que no me la puedo jugar. Y si hasta ahora he estado lamentándome y diciéndome que me quería morir, que sólo quería dormir y que quería acabar, ahora te digo que quiero vivir, que quiero luchar y que quiero ser feliz. Y que esto sólo lo puedo hacer rompiendo con todo lo que me ahoga. Sé que tengo que tirar adelante. Adelante por los sueños que aun nos quedan. Te acuerdas? El primer post que te dediqué. Pues esto voy a hacer, tirar adelante, siempre adelante. Aunque a adelante haya un manicomio, aunque adelante esté lleno de locos que tema que por la noche me claven un chuchillo como antaño tenía miedo que me lo hiciera mi abuela querida, aunque adelante haya un abismo. Ahora sé que no hay más camino. Siempre adelante. Por esto no quiero que estés triste. Porque todo irá bien. Porque como tu bien dices todo se ha de mirar por el lado positivo, pues bien, esto también lo tiene: me he dado cuenta de que no puedo seguir así, hundido y he empezado a moverme, a hacer algo, no sé si acertado o equivocado, pero he comenzado a hacer algo, lo que sea, para mejorar. Y eso está bien no?
Ya verás como tiraremos adelante, ya verás como quedaremos cuando vengas en verano a Barcelona y ya verás como un día nos reiremos de esta pesadilla.
Te quiero
Joan
 
Desasosiego y desesperación
Se rompieron los sueños. Se rompieron las esperanzas. Se rompió el alma. Se rompió el mundo. Mi mundo. Cada día estoy peor. Y así no puedo seguir. No puedo. Porque me voy a volver loco.
Ayer como que me di cuenta que desde que mis compañeros de piso habían vuelto volvía a estar mal, y que mi único paréntesis de relativa calma fue el mes que estuvieron fuera, y también porque ahora que mi vida no tiene ningún sentido y que estoy todo el día ante mi muerte necesitaba despistarla ni que fuera por un rato, así que decidí propiciarme una nueva ilusión por la que luchar: cambiarme de piso. Ya sé que no servirá de nada, que el problema soy yo y no ellos, y que cuando si encuentro uno, de nuevo me instalo, volveré a estar mal, pero necesitaba hacer tiempo para esquivar la muerte. Buscar estímulos aunque sean absurdos para ir sobreviviendo y alargando la agonía. Así que puse un anuncio. Pero hoy volvía a estar hundido. Tampoco he ido a clase. Ayer me propuse que aun que me costara me pondría a partir de ahora a estudiar. Pero no, estoy demasiado hundido, desasosegado, desesperado. No puedo estudiar, no puedo leer, no puedo pensar, no puedo hacer nada. Lo veo todo negro y veo que no me podré salir de esta, al menos no, si continuo así. Lo he visto claramente. Hasta aquí he aguantado. Pero no más. Ya no dirijo mi vida. Yo sólo sé que no me voy a salir adelante. Sí, ya sé, tengo la morfoanalista, y el psiquiatra y además tomo flores de bach de las que si sigo vivo ya os hablaré otro día, y ahora me quiere hacer ir al astrólogo a que me haga la carta astral, pero yo ya no puedo más. Esta noche que ahora ha acabado sólo he estado maquinando como matarme. He abierto la ventana varias veces, me he clavado las tijeras pero no he tenido valor para hundirlas hasta el fondo, me he dado golpes, he estado borracho de sueño durmiendo día y noche para olvidarme que sigo aquí, pero estás y no tienes alma ni para respirar. No podré, me he dicho. No puedo seguir así. Como si nada con mi vida en Barcelona. Tampoco puedo ir a Lloret. No sé, tal vez un psiquiátrico. No sé, no sé nada. Sólo sé que no puedo seguir como si no me ocurriera nada. Malviviendo. Que algo he de cambiar. Sólo quiero morir o vivir, pero no estar atrapado en ese vacío en que no puedo ni estudiar, ni leer, ni ir a clase ni vivir ni matarme. Sé que no lo podré superar. Al menos si no es con un cambio radical. Que me internen si hace falta en un loquero. Tal vez sólo así pueda salir adelante. O tal vez ya me quede allí de por vida.
Mientras la noche lloraba sus lágrimas de rocío he llamado al teléfono de la esperanza. Era la primera vez que lo hacía. No sé si habrá servido de algo. Me han dicho que no sea tan exigente conmigo mismo, que en mi he de ver un amigo y no maltratarme, y escribir lo que quiero hacer en presente, para a copia de escribirlo creerme que puedo hacerlo, y cada mañana cuando me despierta decirme buenos días y sonreírme al espejo. Y buscar una foto de cuando era un niño en donde me reconozca y vea mi esencia y enmarcarla y otra de adolescente y probar de reconciliarme con el niño que tengo dentro.
No sé que haré. No sé si sobreviviré. Sólo sé que no puedo seguir así. Me resisto a un cambio. No sé, por un lado me digo que resista, que sólo he de ser fuerte y aguantar y que ya se irá arreglando. Pero en el fondo sé que no es así. Que sólo me voy hundiendo en la miseria y que si no hago algo acabará todo muy mal. Que nada se arregla por si sólo y que ahora ya está fuera de mi abasto. Que sea lo que haya de ser. Pero que sea.
 
Perra vida

Deposité mis últimas esperanzas en ricitos y como era de esperar naufragaron. Me había de llamar para quedar el viernes por la tarde y luego habíamos de quedar otra vez a la noche para salir de marcha. No lo hizo ni en una ni en otra ocasión. Decidí llamarlo yo, ya que había dejado de ir al curso de novela para salir de marcha con él, y le pregunté eludiendo los plantones, que a qué hora quedábamos. Me dijo que había cambiado de planes, que al final se iba a cenar con su novio a fuera de Barcelona. Le dije que si más tarde iban a la disco me dijera algo. No lo hizo, obviamente. Me pasé toda la noche llorando. No salí por mi cuenta ni el viernes ni el sábado. No quiero forzar la máquina. A pesar de que me gusta ir de marcha, aunque siempre vaya solo que no es precisamente nada excitante, y que me gusta gustar y ligar, no sé, desde el disgusto de hace dos semanas de lo que descubrí que se me ha bajado la lívido hasta el punto que no estoy para sexo.
Con el ricitos anteriormente también habíamos quedado para el domingo ir al teatro con su novio y Pascual, y todo y que no me hacia ninguna gracia después de lo indignado que estaba con él y de como jugaba conmigo despiadadamente –porque no era yo, sino él quien me proponía de hacer cosas. Y cuando yo finalmente accedía ilusionado me jodía- ya había sacado las entradas y a pesar de que me hubiera podido poner a su nivel y no presentarme y que se jodiera y perdiera el dinero, me supo mal y fuimos. Quedé antes con Pascual y no supe muy bien que decirle. Después nos encontramos con la pareja y tras ver la función –“Cantando desnudos” que como su título indica es un musical donde siete u ocho tíos bastante monos hacen diferentes números con la peculiaridad de que van en bolas- fuimos a tomar algo. Mierda! Porque no sirvo para nada! Ni para hablar. Ya no sabré más de ellos. Ni de ricitos y su novio –que estaba bastante bueno- ni seguramente de Pascual. Aunque mejor. No me quiere joder la vida? Pues que no se quede a medias. Que me joda bien jodido! Lo pasé mal. No sirvo para estar con gente. No sé relacionarme. Quiero hablar pero no puedo. Y me frustró. Y me consumo. Así no puedo seguir. Remátame ya de una vez, coño! No quiero más agonía! Si soy incapaz de salir adelante en algo tan fácil como simplemente estar a un bar media hora charlando distendidamente, como quiero salir adelante en esta vida? Y yo no los quiero ver más. Me avergüenzo de mí. Y no quiero que nadie me vea. Ni se ría. Mientras escribo eso pasan las 11 de la mañana y aun no he ido a dormir. Ya no voy a clase. Sólo quiero dormir y ni esto puedo hacer! Soy incapaz de levantarme cada día o cada noche y cumplir con mis obligaciones. Estoy perdido y no sé por donde empezar. Sí, ya sé, habría de empezar por levantarme, ir a clase etc. Pero es que en la clase me siento marginado porque todo el mundo habla y durante la clase todos –no somos muchos- participan y yo soy incapaz de decir nada. Y me siento mal, marginado, y por esto ya no voy. Tendría que estudiar las asignaturas de las que estoy matriculado a Girona pero nunca encuentro el momento. Sí hasta soy incapaz de empezar a escribir mi novela, cuando en realidad es lo que más ganas tengo de hacer. Pero soy incapaz de hacer ninguna actividad. Ninguna cosa útil. No hay manera, por mucho que quiera ponerme siempre encuentro una excusa.
Si tengo clara una cosa es que algo he de hacer con mi vida. No sé. La de cosas que he llegado a pensar. Por ejemplo:
-Hacerme ermitaño y vivir apartado de todo el mundo, pero bueno ya es lo que estoy haciendo ahora y no es la solución.
- Irme al fin del mundo, no sé, un tiempo, bien lejos. Que sé yo a África, a la India, a la China. Primero pienso que allí me habría de espabilar a la fuerza. Pero luego pienso que no aguantaría. Además no es realista esto. Es algo de lo cual sería incapaz.
- Algo más a mi alcance, como buscar un trabajo. Pero pienso que quedar tres meses para acabar el curso y que me he de esmerar en sacarme los estudios. Pero sí, bonita excusa. Igualmente aunque tenga todo el tiempo del mundo sé que no voy a estudiar.

No se, a veces pienso que debería vivir mi vida como si sólo me quedara un año por delante. Dejar de lamentarme y hacer lo que me gustaría. Lo que no quisiera dejar de hacer antes de irme de este mundo. No sé, tampoco grandes cosas. Pero la verdad es que ni sé que es lo que me gustaría.

Sólo sé que es necesario de que endurezca de una vez. No debo dejar que me hagan más daño. No quisiera renunciar a ser afectuoso y mimoso, que es una de las pocas virtudes que tengo. Pero en esta vida perra, y si además alguien es tan frágil, no queda más remedio que volverse duro como una piedra para no romperte cada vez en mil pedazos.

Desde pequeño hasta mayor mis padres pensaron y escogieron por mí. Con lo cual no cultivé el criterio propio y se perdió. Y esto es un buen problema, porque todo el mundo te dice cosas diferentes, todas aparentemente sensatas pero contradictorias y necesitas confiar en alguien, y todos por una cosa u otra te merecen cierta confianza y al final acabas hecho un lío y sin ya saber nada. Supongo que he de aprender a escucharme a mi mismo, pero a veces me pregunto: yo existo realmente? O soy sólo un fantasma. Quien soy yo? Que hago? Que pienso? Con cada uno soy como lo que él espera de mí. Digo lo que quieren oír. Siempre lo he hecho. Y al final ya no sé lo que realmente soy. No sé como soy yo realmente. Sumiso para los tiranos, escuchador para los habladores, pícaro para los viciosos. Diciendo siempre lo que quieren escuchar. Y callando y aguantando las putadas sin rechistar. Que el ricitos me jode, le sonrió; que mi tío abusa de mi, no me enfado con él; que mi madre me las dice de todos los colores, asiento; que mi padre me dice que soy un desgraciado o me pega, me escabullo disimuladamente; que se ríen de mí, que me pegan, que me engañan, que pasan de mí, que me estafan, que me dicen cosas que me hacen daño, que mis compañeros de piso me roban, que me toman por el pito del sereno, que toda mi clase se burlara y me insultara, que mi amigo me martirizara cada día pegándome y chinchándome: a todo amén y bajar la cabeza. Pero se queda a dentro, y te hace daño y se pudre y te amarga y se va acumulando día tras día, año tras año. Y yo sé que un día explotaré. Que aquel día sacaré toda mi ira, y seré muy peligroso, que sacaré tanto odio como para desencadenar una tragedia de las gordas. Y Game over. O cárcel o psiquiátrico o cementerio in eternum.

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El universo sobre mi



Se lo conté a mi madre. Lo necesitaba. Necesitaba que me comprendiera, que me abrazara. Necesitaba apoyo y sólo la tenía a ella. Hace dos o tres post decía esto: “en el fondo no me quiero curar. Y no soporto esta idea. La idea de ser siempre infeliz. Y diréis “si no lo soportas, quiérete curar”. Si fuera tan fácil! Curarse es decidir. Y decidir es escoger. Y escoger es renunciar. Y cuando no tienes casi nada, no puedes renunciar a lo único que tienes. Porque aunque un futuro mejor te sonría, siempre puede más el peso de lo vivido, de lo sentido, de lo amado, y renunciar a ello y encararme con las manos vacías a un futuro que sólo me trae pérdidas, que me presta y me arrebata seguidamente, es como encararse al abismo.”. Y el peso de lo vivido, de lo sentido, de lo amado era mi madre. Porque todo desfallece a mi alrededor. Todo son desengaños. Y creía que ella era la única en que podía confiar. No la quería dañar. Por lo tanto silencié la parte que quien había abusado de mi era su hermano, pero ahorrándome el quien le conté lo demás. Lo intenté hacer con delicadeza. Porque pensaba que se hundiría, y tendría el disgusto de su vida ya que desde que nací se ha pasado la vida volcada en mí, sobreprotegiéndome absurdamente contra mil y un peligros que sólo estaban en su cabeza. Pues se lo digo y no se le ocurre otra cosa que decirme “Tanto rollo por eso?”. Y otras frases por el estilo como que “a las niñas si que era un drama que abusaran de ellas” como queriendo decir que a los niños nos daba igual. No sé, estuvo fría, distante. No era la madre que yo conocía y que yo quería. No sé hasta que punto mi padre era maltratador. Sólo sé que se enfurecía como un loco y que me daba buenas ostias a menudo. Y un día que le hablaba a mi madre de un amigo mío que no se llevaba bien con su padre porque lo maltrataba también me dijo “algo haría para que le pegara”.

Somos extraños entre nosotros. Me cuidan. Me dan dinero. Los voy a ver. Pero no sé. Mi casa es un barco que se va a la deriva. Y tengo que saltar. Pero en el mar hay tiburones. Y prefiero agonizar. Con la mirada perdida en ese mundo acabado que se inunda poco a poco, sin parar. Sentado en la silla en la que siempre he estado encima, pero que no es mi sitio ni nunca lo será. Viendo esas fotos que el agua va cubriendo. Y notando como lentamente ya no puedo respirar. Y tengo el agua hasta el cuello. Y es mi última oportunidad. O salto o cuando me de cuenta ya no habrá marcha atrás. Y en este momento, con el soplo del viento llega una pequeña embarcación. Débil y medio rota, y en ella un marinero de rizos en el pelo me dice de subir. No aguantará más peso, se romperá sin piedad. Y los tiburones esperan deseosos de vernos naufragar. Y el ricitos dice sube y mi madre desde dentro de mi barco del tiempo me dice que me quede allí. “Hijo moriremos juntos, conmigo que te quiero, en la casa que te vio crecer, este es tu hogar y aquí has de perecer”. No queda ya más tiempo. Ha llegado el momento. Y hay que decidir. Ricitos me sonríe, de boca mucho promete, pero yo sé que no es verdad.

Ayer hablé con ricitos. En los últimos meses no se ha llevado muy bien conmigo. Ha pasado bastante. Pero la verdad es que el chico me quiso invitar por fin de año a la fiesta que hacían, y me dijo para ir al Carnaval de Sitges o el viernes pasado a su fiesta de cumpleaños. Y yo siempre le digo que no. Porque yo sólo me puedo relacionar mínimamente con una persona. Con grupos grandes no hay manera. Pero me sabía mal darle siempre negativas y ayer me dijo para ir con él y su novio el domingo al teatro a ver “Cantando desnudos” y me dijo que llevara a alguien si me decidía a ir. Y no sé, sólo seríamos cuatro, incluyendo Pascual si yo lo llevo así que no me pareció tan mala idea. No sabía si contarle a Pascual lo del abuso para que comprendiera mis problemas sexuales y poderle proponer haber si él quiere que practiquemos hasta que lo supere y empiece a sentir placer. Al final se lo he contado. Tenía miedo de que me rechazara. Pero parece que no. Es buen tío. Lo que ya no le he dicho es lo de practicar. Nunca he estado con un chico más de una vez. Siempre he huido por piernas, lleno de miedos y vergüenzas y no me han vuelto a ver. Pero pienso que ya es momento de dejar de huir de mí. Y enfrentarme a mis miedos, sacar lo que quema por dentro y poder volver a sonreír. Llevo dos semanas que con el disgusto estoy muy apático y asexual, tengo la lívido baja, por eso no sabía si era el mejor momento para intentar de nuevo empezar. Hubiera necesitado más calma y también más lágrimas para sentirme fuerte como para comenzar. Pero la vida es así, te da cuando no quieres, y hay que decir que sí. Ricitos que últimamente esta imparable entre su novio, su par de amantes fijos y sus rollos ocasionales, lo noté muy interesado en saber cosas de Pascual. Para mí que se lo quiere cepillar. Pero no sé como. Si a solas. Si haciendo intercambio de parejas. O directamente una orgía. Y sinceramente yo no estoy en un momento muy óptimo como para incrementar mi tensión sexual.
Y bueno, con ricitos estuvimos hablando casi hasta que salió el sol y estuvo muy bien. Me hizo coger ilusiones. Me decía que habíamos de quedar un día por la mañana e ir en bicicleta a la playa y darnos un baño, y otro día ir a otro sitio, y que también me llevaría en avión, y que me podría apuntar a su gimnasio. Y no sé, me ilusionó la posibilidad de tener un amigo con el que hacer cosas a Barcelona. La lástima es que sé que es todo humo. Que dentro de cuatro días volverá a pasar a de mí.
Nos pusimos muy amorosos y seguramente nos volveremos a enrollar. Yo le dije que lo veía como un tierno payasito y él dijo que su entorno en cambio lo veía frívolo, calculador y con poca sensibilidad. Y no sé, tengo miedo de que sea así. Y juegue conmigo. Y me acabe de romper. Y yo que soy tonto. Y nunca me acabo de endurecer. No quiero que me haga daño. Y si le dije que sí, de quedar primero para ir domingo al teatro con su novio y Pascual y luego también para ir este viernes con él y su novio a Salvation, fue porque me lo propuso al principio de la conversación cuando sentía poco más que frialdad hacia él. Pero el jodío sabe como llegar adentro. Y ahora ya me figuro que no me lo pasaré excesivamente bien viendo como él y su novio se están dando el lote toda la noche. Y además que por muy abierta que sea la pareja no sé yo si le caeré bien a su novio sabiendo que me he ido a la cama con su ricitos.
Y además ricitos quiere que beba. La otra vez que salimos ya insistió mucho y yo me puse duro con que no. Pero que se yo, ahora ya no tengo nada que perder. Y aunque no pueda mezclar alcohol con mi medicación, vete tu a saber si bebo y me emborracho por primera vez en la vida. Porque yo por no beber, no he bebido nunca ni una cerveza. Es que soy muy delicado. Y no bebo ni coca-cola, ni café, ni alcohol. Básicamente de líquidos sólo tomo agua y aquarius. Aunque puestos a tomar prefiero alguna droga –que tampoco he tomado nunca- antes que alcohol, que al menos no te deja mal sabor de boca –al menos en sentido literal-. Claro que tampoco es cuestión de andarme con bromas, porque busque por internet las secuelas que dejaban los abusos sexuales y yo las tengo todas menos el consumo de drogas, exceptuando claro mi medicación que teóricamente me la habría de tomar bajo supervisión médica pero que ya hace años que cuando me la querían quitar me la empecé a tomar por mi cuenta. Os pongo las secuelas de los abusos para los escépticos que no os lo acabáis de creer: ansiedad, cefalea –muy a menudo tengo dolor de cabeza y lo tengo desde pequeño, que hasta fui al médico debido a esto, y el jodío nos dijo a mi y a mi madre “Hay quien hereda millones y hay quien hereda dolores de cabeza”-, trastornos del sueño –aparte de que me cuesta dormir y me paso el día durmiendo, ya desde niño que cada noche ininterrumpidamente tengo pesadillas gore-, trastornos de la alimentación –a menudo hablo de ellos en el blog y antes de no comer o comer mal, comía compulsivamente-, depresión, culpa, vergüenza, aislamiento, baja autoestima, problemas de relaciones interpersonales, tendencia a la revictimización, abuso de drogas, comportamiento sexual inadecuado, tendencias suicidas.
De todas formas aunque yo estoy seguro de ello, y además si me escucho siento que es cierto, pienso hacer una sesión de hipnosis, para recordarlo todo.
Y bueno ya que mi casa era mi último refugio en la que ya no me puedo esconder, no tengo más remedio que lanzarme en brazos de las personas que la vida me brinda en estos momentos, aun creyendo de antemano que voy a perder. Pero ya he perdido tanto que no tengo más salida que lanzarme e intentarlo para que la vida me remate con un toque de gracia y directamente me pueda ir al infierno, o para hacer un milagro y salvarme y ver, que como dijo el canalla, cuando intentas ser feliz el universo conspira para que lo consigas. Ojalá sea verdad. Ojalá encuentre mi sitio. Ojalá el misterio del universo conspire, para que cuando escriba el próximo post, después de que haya pasado este fin de semana tan activo que me espera, algo haya cambiado, algo haya conseguido. Que no sienta todo el peso del universo sobre mí enterrándome ya en la oscuridad sin ninguna esperanza, sino que sienta toda su magia sobre y dentro de mí. Para que mi corazón deje de latir condena para latir la alegría de vivir.

 
Comprender

El martes a la madrugada coincidí con sioux y le conté lo que me había dicho el naturista aquel mismo día. Sioux me dijo que no hiciera caso, que era charlatán y me hizo cuestionar por primera vez lo que había tomado como una certeza. Me sorprendí a mi mismo de a veces ser tan ingenuo de creerme cosas aparentemente estrambóticas sin tan solo dudar de ellas o el método. Así que tras hablar con ella decidí tomármelo con cierto escepticismo. No obstante por la noche había hablado con mi morfoanalista por teléfono y me había dicho que lo único que tenía que hacer era dejarme sentir, libremente. Y a pesar de que racionalmente parecía absurdo algo por dentro me decía que era cierto, que sentía que era cierto. No lo podía evitar. Lo sabía. De una forma intuitiva y poco sólido pero lo sabía.
Empecé a llorar en la noche oscura. Temblando. Y recordé. Bueno, no eran del todo recuerdos, pero era ver como iba encajando todo, írmelo explicando todo con una sutil certeza en el alma que me decía que aquello era así. Me vinieron a la mente como cuchillazos: “Lo sabía- se iluminó algo en mi interior-, ella lo sabe, mi madre lo sabe. Mi madre vio como mi tío abusaba de mí. O al menos vio algo extraño. Y ató cabos. Pero se lo negó a si misma. Decidió ignorarlo. No creerse lo que sus ojos parecían haber visto, o sospechado. Y por esto desde entonces también hace tics con los ojos, parpadea cerrando los ojos a la realidad, y como yo sé hace la sorda, y por esto tiene tanta manía a los gays, una manía irracional, exagerada, porque es una forma indirecta de odiar a su hermano que abusó de mí; por eso tiene una visión tan pecaminosa del sexo, por eso para ella es algo sucio, negativo. Y por eso, no soporta ella tampoco hacer sexo, por eso con mi padre tienen más una relación de amistad, que amorosa”.
Otra luz esclareció mi alma tortuosa: “ Fue de día. Durante el día. Por eso yo siempre he tenido el biorritmo alterado, por eso soy ave nocturna y no precisamente para salir cada día de marcha. Por eso duermo mientras hace sol. Por eso cuando me tengo que despertar por la mañana no puedo evitar pasar todo el día adormilado, e ir a dormir a la mínima que pueda hasta que se ponga el sol.
Iluminadas ya dos salas me adentro de nuevo por los laberintos oscuros de mi alma en busca de otra habitación oscura, para abrir las persianas y dejar que la luz y la vida y la verdad se filtre por todas mis zonas internas. Entro en otras tinieblas. Subo la persiana con ímpetu. Un penetrante rayo de sol me entra por mi boca abierta. Sí. Me la entraba en la boca y se masturbaba en su interior hasta correrse. Por eso no soporto hacer felaciones. Por esto me da asco el semen. Hasta el mío propio.
Me estremecí. Lloraba y temblaba, pero curiosamente no eran las lágrimas más amargas de mi vida. Porque la amargura nace de la desesperanza. Y en mi, ahora había la esperanza que una vez encontrada la verdad, una vez sabidos los motivos, realmente pudiera luchar contra ellos y vencerlos. ¡Tantos años yendo en loqueros y de bien poca cosa me habían servido! Tantos años tomando pastillas, antidepresivos y nada que hacer. Quien sabe a lo mejor ahora no estaba todo perdido. A lo mejor algún día no muy lejano podría dejar de depender de las pastillas, podría comunicarme sin miedo, podría dejar de ser tan temeroso y ver peligros en todas partes, quizás podría disfrutar en el sexo, tal vez podría ser feliz y levantar cabeza de una vez por todas. A lo mejor ya no me hará falta huir de las relaciones, ya no me dará miedo tener pareja, ya dejaré de autolesionarme, de pasar de una adición a la otra, de llevarme tan mal con mis padres porque los culpaba de todo. Quizás deje de tener cada noche pesadillas espantosas soñando que me hacen daño y en serpientes. Tal vez si los laberintos de mi alma dejen de estar oscuros, podré ver mejor el camino, mi camino. Y podré andar con paso firme y seguro sin temer a cada paso las sombras que enturbien mi andar. Y la verdad iluminará a mi fantasma y estará allá sí, pero en un sitio concreto y exacto. Al menos dejaré de verlo en todas partes. Y no sé, no le tengo odio, al menos de momento. No lo justifico pero entiendo que en un tiempo donde la homosexualidad era casi un crimen, y tenía de vivir escondido, infeliz y reprimido, tanta represión no es buena y por algún sitio acaba saliendo. Aun que sea desahogándose con un niño de dos o tres años que no se puede defender, que no lo puede culpar, que sólo puede llorar y temer. Y así más de 20 años después he seguido como aquel niño de ayer, llorando y temiendo, sin poderme defender del que se me convirtió en un miedo tan amplio y generalizado. Ahora sé. Tal vez, y ahora sí, de verdad, podré dejar de ser un niño. Superar aquella etapa. Crecer y vivir una vida sin fantasmas.