Luchando con un fantasma
Vida nueva, blog nuevo. Cuando un fantasma te domina la vida, has de luchar y vencerlo
Sindicación
 
Una noche mágica

Y llegó el sábado y quedé con ricitos. Tenía miedo. Tenía pocas ilusiones. Porque cuando habíamos hablado anteriormente por teléfono apenas no había sabido que decirle, y no sólo no hubo feeling sino que su gruesa voz me asustó y hizo que convirtiera el dulce payasito que yo tenía en mi mente de sus charlas con él por el msn, en un ogro cuya vozarra podía anular y asustar al más valiente, o al menos al más cobarde que soy yo. Además, tantas decepciones últimamente con todos los que quedaba, que no iba él a ser menos. Estaba seguro que toda la espontaneidad y la caradura que tenía yo con él por el msn se verían fulminados en un tembleque y una débil mirada bajada de corderito en cuanto nos viéramos. Pero a veces cuando has dejado de tener esperanza, cuando has marchado ya de la estación sabiendo que ya no llegará tu tren, y caminas cabizbajo, y errabundo sin saber ni a donde vas, y sin tampoco importarte, un tren irrumpe en tu camino, a tu lado: y es tu tren y te dice “sube” y tu has dejado de creer en trenes, pero allí está desafiando el camino, el tren de una nueva esperanza, el tren de media noche, que te invita a pasar una velada en su interior. Y tu, esperas que el señor del tren te dé la mano para invitarte a subir, pero viendo en sus ojos tu bienvenida, vas y sin pensártelo dos veces, haces lo que quieres, lo que sientes: le abrazas muy fuerte, le das un sentido beso en la mejilla y le susurras algo en el oído. Y mientras lo haces, sonríes no sólo porque te alegras de que haya llegado lo que ya no esperabas, sino porque te acabas de sorprender a ti mismo, con tu nueva soltura y desparpajo, tomando la iniciativa en el espontáneo recibimiento del dueño del tren: un hombre hermoso, de buena planta, aspecto juvenil, ojos azules, cabello claro con rizos largamente deliciosos y presencia dulce y tierna. Le coges vacilante por la cintura, sólo un instante, pero suficiente para sentirlo entre tus brazos. Te dejas llevar. Y te lleva. Te lleva a un bar.
Empezáis a hablar, algo cortados, pero no tarda en aparecer un amigo suyo, que se suma a la noche y os cambia los planes. No obstante parece buen chico, y en una ocasión el ricitos te había dado su teléfono y lo habías llamado para que te ayudara a buscar piso. Y te fue de gran ayuda. Así que le das una oportunidad. Os vais los tres, perdiéndoos en las entrañas de la ciudad y de la noche. Primero a un bar y después a una disco ¡hetero! que os ha impuesto el amigo. Le dices al apuesto rizitos que como que no habrá gays para escoger, te habrás de quedar con él. Crees que le gusta la idea. Y crees que te gusta. Aunque tienes miedo. Siempre este miedo! Porque aun que esté bueno y lo desees no quieres enrollarte con él, hay demasiado confianza ya, y el sexo es sólo para los extraños, los que no te importa que te puedan juzgar. Quieres y no quieres, y mientras el querer y no querer bailan un tango en tu mente, dejas que con el sonar de la música el ricitos te acaricie, buscándote con sus manos, buscándote tu cuerpo, tu deseo, tus besos. La música cesa aunque el tango sigue. Sigue fuera de la discoteca, divertidos viendo como su amigo, prueba de ligar con cuatro o cinco, que estaban dentro y que también han resultado “entender”. Reís presenciando la batalla de los machos para conseguir la presa –al amigo- mientras sus manos se escurren entre tu ropa y se meten en los agujeros más recónditos. Finalmente ante el fracaso del amigo con los pretendientes os vais de vuelta los tres por las caminos de una noche inconclusa, en busca de un taxi que os lleve hasta el último destino. Pero aun es oscura, y la carretera está desolada y la calle casi desierta. Más habitada está tu entrepierna por donde se escabullen bajo los calzoncillos unos dedos ardientes que acompasan el miembro al ritmo de vuestras dos lenguas hambrientas. La poca gente que pasa os mira con desaprobación. Que más da! Puede más el sabor de los besos y la avidez de las manos! Dos borrachos se suman a la trouppe. Más los perdéis como la noche tardía pierde por momentos la oscuridad. Finalmente un taxi. Dejáis a su casa al amigo. ¿De verdad quieres que venga a tu casa? Te pregunta el ricitos ante tu dubitación. “Sí” dices cerrando el tango y lo abrazas en la noche marchita mientras el taxi se dirige hacia tu morada. Te lo pregunta de nuevo, antes de cruzar la puerta de entrada. Le contestas con un beso. Abres una barrita de chocolate. Le das un mordisco y se la ofreces a su boca. Se ríe y muerde. Le das un suave empujón estirándolo en la cama. Te estiras encima suyo y le das otro mordisco de chocolate. Coméis mientras os miráis y reís y os acariciáis los ojos, con los dedos y con la mirada. Y también con la mirada y con los dedos os vais quitando la camisa el uno al otro. Contemplas admirado su dorso desnudo y mientras se sienta encima de ti y ves aquellos ojos azules de deseo y aquella rizada melena de payasito que no paras de acariciar notas como tus ojos brillan. Y deseoso que chispeen te propicias un cómplice. Pones el cd de “Queer as folk” que empieza con unas músicas del primer capítulo que en su momento te hicieron emocionar y vibrar y entonces soñaste que aquella banda sonora acompañara momentos especiales también para ti. Irá bien? No irá bien? Te preguntas mientras os vais desprendiendo de la ropa. “Nunca noto placer” te dices “Ni me puedo correr” pero la voz de tu morfoanalista soplando prueba de apagar estas voces de fuego, diciéndote “Ahora trabajamos el cuerpo. Cuando el cuerpo está mejor, el sexo funciona mejor”. Y consumiéndote de inquietud y placer a la vez, acariciando sus nalgas y chupando su pezón, mientras te percatas que su cuerpo depilado y hermoso no te causa a diferencia de los otros, ninguna nausea a la hora de lamerlo, ves por la ventana como empieza a clarear. Te giras y con la lengua que antes ha probado tu boca, ahora prueba tu culo. Notas un extraño placer. Después te hace una felación. También notas algo particular. Un placer extraño que te hace retorcer de gozo y dolor a la vez. Y así también cuando te clava su gran espada en tu oscuro escondrijo. Ahí crece el dolor. Aunque no por esto dejas de sentir algo de placer. Pero no el placer que te imaginabas, ni el placer que ves mientras te masturbas viendo fotos de tíos buenos. No, un placer diferente, fundido con el dolor, como tu cuerpo está fundido con el suyo, un placer más cruel, más sentido, más vivo, más real. Le dices que vaya con cuidado, que es solo la segunda vez que te penetran. “Si quieres paro” se ofrece. “No pares, pero hazlo suave”. Así lo hace. Y así sientes su polla en tu interior, su dulzura en tus adentros y su cabeza contra la tuya con su lengua lamiéndote la oreja. Mientras un rayo de semen se corre en tu culo, un chorro de luz traviesa la ventana. Ya es de día! Se ha acabado la noche! Decidís dormir y soñar. Él se duerme y sueña. Tu simplemente sueñas. Dentro de unas horas se viste y se va. Te da un beso. Le dices que seguís en contacto. Te dice que la semana que viene no vendrá. Pero que dentro de dos semanas ya te dirá algo. Se va. Te vas a la cama de nuevo y te pones a dormir y a soñar. Y allí te has quedado durmiendo y soñando. Soñando cosas bonitas, soñando este sueño que he visto que soñabas y que me he decidido a explicar lo que en él te ocurría. Porque tú, querido rober, te has quedado en el sueño y no has querido despertar. Pero yo, el que ya despertó de este bonito sueño, sé que la realidad es otra. Sé que como pasa con todas mis citas, no hay segundas veces. Sé que no les gusto. Que les decepciono. Y que ya no sabré nada más del ricitos. Que no habría de haberle dejado venir a mi casa. Que no me habría de haber acostado con él. Porque ahora ya habrá perdido el interés en mí. Ya no tendré más noticias suyas. Porque ya no soy aquel. Aquel que él soñaba. Porque tras el sueño hay el despertar. Y ahora ya no soy aquel, ahora soy yo. El que lo añora. Porque sabe que no lo volverá a ver. No, ya no soy rober. Soy un fantasma. Y ya no el de los besos, ni el que anhelaba. Eso sí, siempre me quedará esa noche mágica. Y ese recuerdo de su llama en su mirada.
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pues a ver q pasa...
 
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Espero que te equivoques.
 
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chaval, vas para escritor de la sonrisa vertical.
 
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Las personas que valoran más la novedad que al concepto de persona aún tienen que evolucionar bastante. Si no te llama ¡Que se joda!
 
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me alegra ver que al final te decidiste y a quedar con el y te dejaste llevar... que al fin y al cabo es de lo que se trataba... pero si a de volver o no es algo que va a depender tamb de ti... de cómo afrntes lo que te ha pasado... y naturalmente has de tener en cuenta también que este chico alía con alguien... a lo mejor después de estar contigo rizitos tamb anda hecho un lio porque le hagustado estar contigo... a lo mejor tu tambíen por fin has sentido algo y es el momento de luchar por ello... pero de todo esto yo me quedo con esa manera tan libre que has experimentado de gozar y dejarte llevar... por algo se empieza...
un beso..
 
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jajajaj si q te e leido canallita. No seas tan pesimista q seguro q vuelve asta dentro de unos dias no lo sabras asi q mejor esperar. SI no le ubieras dejado entrar a casa kiza la cosa ubiera sido incompleta, nunca se sabe. Tienes razon en q siempre nos imaginamos cosas distintas de las personas q ablamos en el msn a la realidad, suele pasar, xo en esencia ricitos sigue siendo el mismo. Besos y suerte
 
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as q bonito, jop me alegro tanto

el tema de los culos siempre me da cosa, jajjaja, q puritana soy, si me leeyese rubencia

jajajjaja


volvera, seguro, no te pierdas en oscuros pensamientos...


molaaaaaaaaaa
 
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Joe.. que historia más bonita y además muy bien detallada, jeje. Reconozco rober que al final no me he enterado si todo fue un sueño o pasó en realidad. Creo haber entendido que fue realidad que te lo tiraste y que fue un sueño lo demás. Pues nada chico, que manía tienes con ver las cosas tan negativas. Lo mismo el ricitos está deseoso de verte y ha disfrutado contigo que te cagas de gusto, no? Sé positivo hombre y arriba esa autoestima!!! Un abrazo.
PD. Supongo que la musica a la que te refieres de QAF es la del primer capitulo cuando Justin se la come a Brian en su apartamento, si es esa ME ENCANTA!
No