Entregarse al destino

El martes fui a un psiquiatra nuevo, uno que me recomendó mi morfoanalista. Me quería cambiar el mismo martes la medicación. Una medicación que llevo 6 años tomando y me la quería cambiar toda de un día para otro –bueno en realidad en tres días-. Sin apenas conocerme y con cuatro cosas que le dije ya se hizo su propio diagnóstico. Y yo lo veo todo muy precipitado. Lo vi todo muy súbito y algo ingenuo. Pero en realidad lo que pasa es que estoy muerto de miedo. Estos días lo he visto claro. Mi mayor miedo, el más grande de todo, es el miedo a perder el control, y por esto necesito controlarlo todo. Necesito controlar el tiempo –por eso me era tan desesperante que éste esté fuera de mi alcance-, necesito controlar la situación –por eso me cuesta tanto conocer gente porque en una charla siempre hay algo de espontaneidad, nunca sabes con que te saldrá el otro y eso a mi me asusta-, necesito estar siempre bajo control –por eso me aterroriza que se enfaden conmigo, por eso yo no me enfado nunca con nadie o lo disimulo, por eso no puedo llegar al orgasmo ni a correrme porque el orgasmo es perder el control-. Pero ironías del destino, la vida me quiso dar una lección y yo que necesitaba controlarlo todo a los 18 años con los tics hizo que no pudiera controlar ni mi propio cuerpo. Y esto era algo que me desesperaba, que me anulaba y me ansiaba mucho. No sé exactamente a que es debido esa necesidad de no perder el control, tal vez porque mis experiencias pasadas de falta de control fueron nefastas tanto las vividas en mí como en mi entorno. La única vez que perdí el control con el amigo que me humillaba, pegaba e insultaba desde los tres años hasta los quince, después de años y años chinchándome resignadamente, dejándome maltratar, poniendo buena cara y no defendiéndome fue una ira tan inmensa que sólo sentía que lo quería matar, destruir, y cogí lo primero que encontré que fueron unas tijeras –pero igual podía haber sido de estar a mi alcance un cuchillo o una pistola- y se las quise clavar una y otra vez hasta descargar toda mi rabia. Afortunadamente me esquivo y no sucedió nada. Sólo que me asuste de mi mismo. También temblaba de miedo cada vez que mi padre perdía el control y empezaba a enfurecerse, a excitarse, a pegarme o a gritarme como un loco. Y de hecho, aun hoy enseguida pierde los papeles. Y también el enloquecer furioso de mi abuela me dejó muy tocado. Y el odio hacia mi padre. Supongo que tengo miedo de matarlo si me dejo ir, y llevar por mis impulsos y si me permito perder el control. Sea como sea, mi miedo a no poder controlar la situación me paraliza, y hoy por hoy tengo tanto miedo a que con el cambio súbito de la medicación vuelva a perder el control de mi cuerpo y que vuelva al infierno que pasé y que no podría volver a pasar, que me veo incapaz de enfrontarlo.
Llevo años huyendo de mi destino. Transgrediendo los mandatos de mis psiquiatras que me querían sacar o cambiar la medicación. Huyendo, asustado como siempre, ante la tormenta que se me venía encima. Y así seguiría huyendo toda la vida, tomándome contra lo que me han dicho, pastillas por mi cuenta, con tal de no volver al infierno de mis 18 años. Siempre huyendo, pero supongo que esto no puede seguir así. Y es que no puedo estar cambiando de psiquiatra cada dos meses no? Así que se ha acabado todo. Le pedí de esperar a hacer el cambio a la vuelta de Madrid para pasar mis últimos días de paz y felicidad. Aunque precisamente los últimos meses no han sido muy felices. Pero las cosas siempre pueden ir peor. Pasaré mi última semana lo mejor posible. Hoy iré a Lloret y haré feliz a mi madre que es su cumpleaños. Intentaré disfrutar al máximo de mi última semana de relativo sosiego. Probaré de follar lo máximo posible, probaré de conocer gente –me da igual que me usen, que sólo quieran aprovecharse- si me dicen algo –un hombre al Salvation siempre me dice que estoy más guapo cuando sonrío. Hay también quien te mira y pasas de él simplemente porque no te gusta- les pondré la mejor de mis sonrisas y les diré que como va todo. Vendré a Madrid a pasar mis últimos días entre personas amigas donde espero pasar instantes inolvidables. Y después se acabó. Me entregaré a mi destino para que me fulmine, para que me hunda la vida o para que me haga un milagro. Tarde o temprano me había de entregar a él. Y ante él me entregaré solo. Y que sea lo que haya de ser. Me duele que ahora que me había ¿enamorado? –no, yo no me puedo enamorar, pero bueno encaprichado, o tenido alguien que me había vuelto la ilusión- del ricitos, ya no lo podré ver más. Me lo habré de sacar de la cabeza. Porque seguramente todo se habrá acabado. El salir, el probar de relacionarme, el ir a clase, el escribir, el follar y las ilusiones. Si mi vida ya era mísera, ahora se volverá inhumana.
Ya sé que hay por pequeña que sea la posibilidad de que todo vaya bien. Pero sea como sea ya no estará en mis manos. Ya no seré yo quien lo dominaré. Porque sometiéndome a los cambios de medicación de mi psiqui, fuera de mi voluntad, dejar de controlar algo de lo que para mí depende todo lo demás, es lanzarse al vacío. Y es hacerlo contra mi voluntad. Pero a veces hemos de saltar aún creyendo que nos estallaremos.
Y quisiera pasar esta última semana de certeza disfrutando de lo que puedo brevemente perder. Pero mis ojos tristean y no beben de la vida sino que la arrojan con sus lágrimas infinitas y se ahogan en sus aguas muertas.
Supongo que para salir a flote he de recordar lo que he aprendido en el último año. Que yo creía que era un inútil que no podía hacer nada, sólamente estar solo y triste lamentando su pena. Y lo que en realidad ocurría era que me había dejado invadir por el miedo. Había dejado que me ganará la guerra. Que a través de la mitificación del mundo te habías empequeñecido y habías creído que el mundo no estaba hecho a tu medida. Y que no podrías con él ni con los retos que en él se te marcaran. Y debido a esta creencia, la ansiedad ante algo que te creías incapaz de hacer, te domino y hizo que cuando te enfrentaras a los primeros retos de la vida, el malestar de esta ansia no te dejara lograrlos. Y entonces el miedo ya había ganado una batalla porque ya habías visto que eras incapaz de lograr este reto, que podría ser el de acabada la selectividad venir a estudiar a Barcelona. Y como sufriste con el fracaso, te sentiste un fracasado y otros retos menores al alcance de cualquiera también te parecieron infranqueables para ti. La ansiedad se preocupo de garantizarlo. Te atormentó, te martirizó cada noche repitiéndote “No podrás, sufrirás” y cada vez te daba más pánico enfrontarte a aquello. Y al final si te enfrontabas el miedo te paralizaba. Y así primero te hizo incapaz de vivir a la capital, después de ir a clase, después de tener una charla de más de 10 minutos con alguien, hasta que te fue ganando tierras y mares y montañas, hasta que te acabaste creyendo incapaz de todo, un completo inútil. En realidad el miedo te había vencido la guerra y te había hecho prisionero. Pero luego aprendiste a luchar, a enfrontarte a él, a crearte tus propias armas para combatirlo, a aprender a vencer sus tácticas. Y fuiste ganando tus bienes perdidos. Lograste poder salir de casa, y relacionarte, e ir a clase y hasta volver a Barcelona. Aprendiste que para vencer al miedo, no habías de temerlo, ni atormentarte repitiéndote “No podré, sufriré, lo pasaré mal, me vencerá”. No! Todo esto prohibido. Alejar estos pensamientos de la mente. No dejar que te domine antes de enfrontarte a la situación, no imaginarte negativamente como será la situación, porque lo único que consigues es que la ansiedad te invada y te debilite. Poco a poco he ido ganando batallas. Unas más fáciles y otras más difíciles. No siempre a la primera. Pero siempre, si no te rindes. Así que aunque está sea de las más peligrosas, supongo que voy a necesitar el espíritu de guerrero, para luchar en ella. Es fácil decirlo, pero difícil hacerlo, cuando es tu punto débil y sobretodo cuando el miedo es más real que otras veces. Pero supongo que no tengo otra opción. Sólo puedo luchar. Aunque me pese. Aunque me asuste. Aunque me paralice. Aunque sufra. Aunque pierda. Entregarme al destino con el corazón en un puño, con el alma en vilo.
*
Por cierto, una duda práctica. Con la nueva normativa de poner en bolsas de plástico transparentes todos los líquidos que llevemos. Esto incluye lubricante y condones? Es que cuando fue a Madrid en abril se pensarían que me iba a cepillar a la comunidad entera. Me pitó el asunto y venga sacar condones, lubricante, pastillas y de todo de los bolsillos.
Comentario:
Hola!!!!!!!!!!!
No suelo ojear muchos blogs, más que nada porque hay tantos y muchos de ellos me parecen tan interesantes que me resultaría imposible abarcarlos todos, pero hoy que me sobra tanto tiempo, que a penas tengo trabajo no he podido evitar leer diferentes blogs, ampliar mi círculo y conocer a través de los sentimientos de los que escriben a otras personas.
No tenía intención de escribir pero al leer este mensaje, no he podido evitarlo porque algo se me ha removido por dentro, porque me he sentido identificado contigo, porque a mí como a tí también me obsesiona perder el control, me gusta organizarlo todo, ceñirlo a una rutina y que nada salga de ahí, que no haya nada que altere mis planes, y cualquier cosa que haga que cambie me preocupa, me desconcierta y entonces me entran de nuevo los miedos.
Cuando no soy capaz de seguir mi rutina me recrimino a mí mismo ser débil, no tener fuerza de voluntad, me insulto a mí mismo sin que nadie más me oiga, sin que nadie lo note porque no quiero que los demás se preocupen por mí, cuando se rompe mi rutina, todo se rompe por dentro, me desmorono y me siento una mierda.
a veces creo que el fijarse una rutina, una organización férrea de tu tiempo es una manera de escapar de él, de escapar de tus miedos, de no pensar, es una manera de huir del vacío existencial que te rodea.
Mi rutina muchas veces me separa, me ailsa de los demás pero la necesito para soportar el paso del tiempo y esa dicotomía de despreciar y necesitar al mismo tiempo algo me ralla, me emparanoia.
Entiendo muy bien lo que escibres, la amargura, la rabia que te da pensar en que necesitas tener controlado todo porque piensas que eres un cobarde y no tienes huevos para enfrentarte a la vida.
Hay veces que me he lanzado al vacío y me ha salido bien, hay otras veces en las que me he estrellado contra la pared, pero siempre he vuelto a poner muros,abismos a los que no me lanzo pero que me separan de los demás porque el miedo me acaba venciendo, y de nuevo vuelvo a la necesidad de controlarlo todo, de relativizarlo todo, de pensar que soy un cobarde porque ni tan siquiera he intentadoluchar contra mis miedos.
Pero ahí seguimos, y esa es mi lucha, tal vez algún día si mi vida pasa a ser descontrolada descubra el placer inmenso que da no esperar nada, no prever nada sino simplemente vivir sin más, no comparar tu vida a los demás , tal vez algún día los límites no me los imponga yo mismo pero tengo que reconocer que el peor enemigo de uno mismo es uno mismo.
NO me rallo más, siento si al leer esto te desanimas, pero yo también necesito compartir con alguien mis miedos, decirlos aunque sea de forma escrita, es una manera de combartir contra ellos.
Sigue escribiendo.....
No suelo ojear muchos blogs, más que nada porque hay tantos y muchos de ellos me parecen tan interesantes que me resultaría imposible abarcarlos todos, pero hoy que me sobra tanto tiempo, que a penas tengo trabajo no he podido evitar leer diferentes blogs, ampliar mi círculo y conocer a través de los sentimientos de los que escriben a otras personas.
No tenía intención de escribir pero al leer este mensaje, no he podido evitarlo porque algo se me ha removido por dentro, porque me he sentido identificado contigo, porque a mí como a tí también me obsesiona perder el control, me gusta organizarlo todo, ceñirlo a una rutina y que nada salga de ahí, que no haya nada que altere mis planes, y cualquier cosa que haga que cambie me preocupa, me desconcierta y entonces me entran de nuevo los miedos.
Cuando no soy capaz de seguir mi rutina me recrimino a mí mismo ser débil, no tener fuerza de voluntad, me insulto a mí mismo sin que nadie más me oiga, sin que nadie lo note porque no quiero que los demás se preocupen por mí, cuando se rompe mi rutina, todo se rompe por dentro, me desmorono y me siento una mierda.
a veces creo que el fijarse una rutina, una organización férrea de tu tiempo es una manera de escapar de él, de escapar de tus miedos, de no pensar, es una manera de huir del vacío existencial que te rodea.
Mi rutina muchas veces me separa, me ailsa de los demás pero la necesito para soportar el paso del tiempo y esa dicotomía de despreciar y necesitar al mismo tiempo algo me ralla, me emparanoia.
Entiendo muy bien lo que escibres, la amargura, la rabia que te da pensar en que necesitas tener controlado todo porque piensas que eres un cobarde y no tienes huevos para enfrentarte a la vida.
Hay veces que me he lanzado al vacío y me ha salido bien, hay otras veces en las que me he estrellado contra la pared, pero siempre he vuelto a poner muros,abismos a los que no me lanzo pero que me separan de los demás porque el miedo me acaba venciendo, y de nuevo vuelvo a la necesidad de controlarlo todo, de relativizarlo todo, de pensar que soy un cobarde porque ni tan siquiera he intentadoluchar contra mis miedos.
Pero ahí seguimos, y esa es mi lucha, tal vez algún día si mi vida pasa a ser descontrolada descubra el placer inmenso que da no esperar nada, no prever nada sino simplemente vivir sin más, no comparar tu vida a los demás , tal vez algún día los límites no me los imponga yo mismo pero tengo que reconocer que el peor enemigo de uno mismo es uno mismo.
NO me rallo más, siento si al leer esto te desanimas, pero yo también necesito compartir con alguien mis miedos, decirlos aunque sea de forma escrita, es una manera de combartir contra ellos.
Sigue escribiendo.....
Comentario:
mata a la protagonista d tu historia y todo acabara...ya sabes a quien m refiero
Comentario:
yo me la cambiaría...
esto de las bolsas en los aviones es un lío! vigila con el polonio!
esto de las bolsas en los aviones es un lío! vigila con el polonio!
Comentario:
la noche con rizitos demostraste no tener miedo a nada... te dejaste llevar y disfrutar... porque en ocasiones el control no forma parte de la experiencia vital... sin embargo esa experiencia fue para ti algo diferente... luego volverás o no a ver al chico pero al menos esa noche te sentiste agusto y especial... VENCISTE AL MIEDO... y poco a poco te hab´ras de enfrentar a otras cosas... lo de la medicación.... vale que cada profesional tiene su forma de tratar... pero yo me haría primero una preguta a MÍ MISMO... y luego se la haría a ellos.... PARA QUÉ??????????... para que es necesario ese cambio de medicación... tiene que ser la química quien te ayude a superar el miedo? Intenta liberarte por un momento de ese miedo.. recuerda el momento en que estabas con rizitos, por ejem... y busca en tí mismo una respuesta razonada que te diga si es realmente necesario un cambio de medicación...
Comentario:
ufff creo q no deberias rendirte ante la nueva medicacion como si eso fuera un mal irreversible. Creo q deberias consultarselo antes con tu sikologo q se toma las cosas muy a la ligera. Aunq kiza la medicacion te vaya incluso mejor eso nunca se sabe. En cualquier caso, si estas ahora bien pues diselo, dile q un cambio puede joder la marrana y q se piense mejor las cosas. Pues creo q deberias llevar los condones y todo ese rollo en la maleta antes q en el ekipaje de mano xDDD y si te ven les dices q los chicos guapos tienen muxa actividad no??? xDDD besitoss