Luchando con un fantasma
Vida nueva, blog nuevo. Cuando un fantasma te domina la vida, has de luchar y vencerlo
Sindicación
 
Queridos reyes magos
Este año es la primera vez que por reyes no estaré en casa con mi familia. Por esto estoy un poco triste.
Recuerdo con nostalgia mis primeros años de inocencia. La noche anterior estaba lleno de emoción, de nervios. Quería que mis padres fueran a dormir pronto no fuera caso que los reyes al venir a casa vieran luz y pasarán de largo. Y a la mañana siguiente despertaba a mis padres y a mi abuela diciendo que había llegado el momento. Y ya entonces el miedo asomaba desde mis adentros pues me daba miedo ir sólo al comedor donde estaban los regalos no fuera caso que aun estuvieran allí los reyes y se me llevaran para Oriente. Los reyes siempre eran generosos. Demasiado. Y es que yo era feliz con un par de muñecos y mi imaginación, haciéndolos perder por cuevas y montañas que eran los rincones de la casa. No necesitaba nada más. Ni billares, ni bicicletas, ni juegos de mesa. Era, sin duda, el día más mágico del año, el día de los niños, mi día. Y de alguna forma, aun habiendo crecido por fuera, seguía siendo un niño. El niño que no quería crecer. Para que sus padres tampoco no crecieran, ni envejecieran, ni murieran y todo siguiera siendo como entonces, como al principio. E iban pasando los años e iba cerrando los ojos a la realidad. Seguía comportándome como un niño cuando ya hacía tiempo que había dejado de serlo. Y seguía haciendo lo mismo que antaño, comportándome con mis padres de la misma manera y diciendo las mismas niñerías. Y mi cuerpo quiso avisarme, cerrando, como ya he dicho, los ojos a la realidad, pero ahora literalmente, a través de mis tics, de mis parpadeos, de mis párpados que no podía evitar cerrarlos constantemente contra mi voluntad, porque mi cuerpo más sabio que mi nostalgia y que mi miedo me estaba indicando lo que estaba haciendo. Me lo estaba indicando a mi mismo y al mundo entero ya que yo había decidido cerrarme y poner un abismo infranqueable con el resto del mundo. Y mi cuerpo decidió hacer de puente para ayudarme. Y me indicaba que era necesario que dejara de ser un niño. Pero en vez de escucharme, decidí acallar mi cuerpo a base de medicación muy agresiva. Silenciarlo a costa de mi salud con tal de mantener vivo el sueño, la pueril ilusión de seguir siendo un niño.

Así cumplí los 18, empastillado, drogado, muerto pero siguiendo quererme sentir el siempre niño, y más aún, a partir de entonces el adolescente eterno. Porque a pesar de haber cumplido la mayoría de edad, decidí seguir siendo dependiente, renunciando a mi libertad. A partir de entonces en la vida y con los hombres seguí siendo el adolescente inmaduro, inestable y asustadizo y en mi casa seguí siendo el pequeño rober de mi infancia, de antes que mi abuela enloqueciera cuando yo tenía 11 años. Aquel rober pequeño que cada mañana de reyes iba emocionado a despertar a su abuela para decirle que ya nos habían dejado los regalos. Y que mientras abría los innumerables paquetes veía de reojo como ella estaba satisfecha de ver a su nieto feliz.
Hoy, día de reyes, por primera vez no voy a estar en mi casa. Como he dicho, esto me entristece un poco, porque aunque con el tiempo, el número de regalos ha ido disminuyendo, en este día más que nunca me seguía sintiendo como un niño, acariciado por mi rosada ilusión. Pero tal vez para ser feliz ya es hora que deje de sentirme como este siempre niño, como este eterno adolescente. Y hoy es una buena ocasión para empezar a hacer este doloroso deseo realidad. Tengo medios para hacerlo. Ahora sí. Porque este año majestades, vosotros no habéis llegado hasta mi casa. Porque sé que vais a adorar al Salvador, al Salva, a Salva, a mi Salva, a mi Salvador. Vosotros reyes, traéis regalos, pero no hay mayor regalo que salvar a alguien. Y él, mi Salva me ha salvado. Me ha salvado de la desidia, de la tristeza, de la desesperanza, del vacío, de la soledad. Me ha salvado de la sequedad de corazón, haciéndome capaz de decirle a él de viva voz, y sentirlo, lo que no le he dicho nunca a mis padres, ni a ningún amigo: “Te quiero”. Y me ha dado las armas para que me salve de un obstáculo que sólo lo puedo superar yo sólo. Con su apoyo, su cariño y sus ánimos, pero que soy yo quien lo tengo de superar: el dejar de ser el siempre niño, el eterno adolescente. Aceptando mi auténtica edad, cumpliendo mi mayoría de edad y conseguir ser libre. Sí, mi Salvador me ha dado los medios para enfrentarme porque con su fe en mi y su empeñarse en que detrás de mis miedos se esconde una persona encantadora, me ha hecho ver que sea o no verdad esto, lo que está claro es que mientras siga viviendo sometido a mis miedos, esclavo de ellos no lograré ser yo mismo. Que no me conoceré hasta que no los supere. Porque mis miedos ahora me determinan, me configuran y escogen por mí, privándome de ser yo quien escoja y haga por mi mismo. Porque mientras tenga miedo a comunicarme no sabré si yo realmente soy con los demás ausente, distante, frío, calculador. Porqué mientras tenga miedo al rechazo no sabré si por naturaleza soy sumiso, obediente, entregado, correcto, sin personalidad. Porque mientras tenga miedo a tener novio debido al temor a sufrir, al rechazo o a la burla no sabré si es verdad que sólo me gusta follar con desconocidos y que nunca lo haría con alguien por el que sintiera afecto, o que lo mío es ir de flor en flor, o que no quiero compromisos ni parejas.
Y por todo esto y porque me anima y me acuna mis miedos a bajar la medicación con dulces palabras que los endormezcan, por salvarme, porque le quiero y porque es maravilloso, queridos reyes magos os pido que hoy os paséis por su casa o por su establo o por donde esté mi Salvador. Y que le traigáis lo que necesita y lo que desea. Que le traigáis ánimos, fuerzas y felicidad. Él lo necesito más que yo en estos momentos. Y aunque yo estoy algo triste porque es día de reyes y mis ojos susurran lágrimas de adiós al niño y al adolescente que tengo frente a mí y en mi corazón y que me suplican: “Quédate con nosotros en el país donde no existe el tiempo”. Pero los tics de cerrar los ojos me recuerdan que el precio a pagar para entrar a este país maravilloso de Nunca Jamás es demasiado caro y que me juego la vida y la salud. Y que ya es hora de salir de él. Por eso no me dejo seducir por el aparente fulgor de la mirada del siempre niño, del adolescente eterno y me dispongo a marchar. Y por esto estoy algo llorón, porque las partidas siempre son dolorosas y más tras una estancia tan larga. Pero como decía aunque estoy triste también estoy contento porque no hay mayor regalo de reyes que conocer al Salvador, a mi Salvador. A Salva.

Felices y mágicos reyes para todos.
*
Arturo, bienvenido al blog. Gracias por tus palabras. Espero que nos vayamos conociendo más.
Jesús, anda no te quejes que tu también tienes buenos amigos. Porque Salva y yo somos buenos amigos. Solamente. O creías que éramos algo más? :P
 
Comentario:
Quien te iba a decir hace unas pocas semanas que ibas a dar con una persona como Salva, quje te hiciera sentir y vivir ese sentido de la amistad.
Ya verás como van surgiendo otras cosas buenas a tu alrededor.
No dejes de tener ilusión.
 
Comentario:
joOOOOOOOO ....que bonito Salva...(eso ya lo ha dicho antes??) dios !! me repito...pero es asi....besos a los dos......joder...que sana envidia...Rober..majete.....a mi los pocos amigos que tengo no me dicen esas cosas...será por el clima?....
 
Comentario:
Es muy importante y no hay mejor regalo de Reyes que saberte rodeado (física o espiritualmente) de personas que te aprecian, que están dispuestas a conocerte, a preocuparse por ti, a animarte cuando estás mal, a comprenderte por todo los medios, a ponerse en tu lugar y a ayudarte a sonreír.

Yo espero de todo corazón que los Reyes te traígan muchas sonrisas distribuídas a lo largo de tu futuro.

También le pedí a los reyes que te dejaran un poquito de ilusión.

Un beso.
 
Comentario:
COMENTARIO 3 DE 3

Y ahora te has dado cuenta de que te toca crecer, de que la niñez eterna si bien es consuelo es al mismo tiempo algo que te impide crecer, que te alegra pero te entristece al mismo tiempo por la creencia cierta y doliente de que nunca la vas a volver a recuperar.
Tienes que comenzar a bucear en tí mismo, y respoder a la pregunta más importante que te tienes que hacer ¿Quién eres?, ya no eres un niño, ya no eres un adolescente, eres alguien que lucha contra sus miedos, que pasito a paso va venciéndolos, y que a pesar de que cuente con aliados tiene que combatirlos solo, y en esa creencia, en ese principio has de centrar tu búsqueda.

Has aprendido que no es tan malo madurar, que tienes que vencer al fantasma que hay en tí y ver quién eres realmente intentando no refugiarte en el pasado, en el viaje que has hecho a través del tiempo, del espacio y de tus emociones están tus respuestas, están tus armas.

Y yo sé que esto no es más que el principio que lo vas a lograr y tienes que dedicarle tu triunfo a todos aquellos que dudaron de tí, que te maltrataron, que se reían de tí, a todos ellos a los hipócritas que dijeron ser tus amigos, a los que no dan un duro por tí dedícales tu triunfo, a grito pelado con el pecho henchido de orgullo y satisfacción a ellos dedicale tu triunfo.

Y a los que te queremos, a los que te apoyamos, danos simplemente el regalo de seguir ahí con nosotros, de regalarnos con el placer de tu compañía, de deleitarnos con el sonido de tu sonrisa, que estés bien, que seas feliz es nuestro regalo de reyes, ver como alguien al que quieres no le han vencido y comienza a ser el mismo.

Te quiero mucho, y siempre estoy contigo mi niño.....
 
Comentario:
COMENTARIO 2 DE 3

Niño te entiendo perfectamente, porque para mí tú eres eomo el niño de la foto, alguien al que querer, al que mimar, al que proteger frente a sus miedos, alguien al que darle la mano cuando apagas la luz, eres eso y mucho más eres una parte de mí.

Siempre tenemos miedo a dejar de ser niños, y muchas veces cuando estamos mal, o cuando simplemente estamos deprimidos recurrimos para animarnos a imágenes de esa niñez, miramos fotos viejas de álbums familiares o tiramos del archivo de nuestra memoria sentimental, revivimos a través de los recuerdos una etapa de nuestra vida, una parcela de tiempo salpicada de risas, de travesuras, de odios tan intensos como fugaces, de brillo en los ojos deslumbrados por juguetes, una época de deliciosa indiferencia indiferentes a todo, en las que éramos egoístas porque sólo nos importaba la satisfacción de nuestras necesidades y que estuvieran por nosotros porque no comprendíamos otra cosa, estábamos ajenos a todo y los demás nos comprendían, nos reían las gracias, nos mimaban.
Nos contentábamos con cosas sencillas, con cuatro muñecos, imaginábamos mundos secretos escondidos en nuestra habitación, pensábamos que éramos héroes que íbamos a salvar al mundo, y lo más importante no conocíamos de la corrección, manifestábamos nuestros sentimientos de forma primaria, decíamos lo que sentíamos porque lo sentíamos tanto si fuera cruel como si no lo fuera, dábamos besos porque nos lo pedía nuestro corazón, llorábamos de rabia si no nos hacían caso, eramos inocentes, y esa inocencia poco a poco se evapora cuando uno se hace grande, y te das cuenta de que has dejado de ser niño, pero en recuerdo de esa etapa estupenda voy a recordar un trocito de letra de la Caja de Pandora (mi grupo favorito) en su primer álbum " A nuestra vida otro sentío", se llamaba el priemr single Barrio, y hace alusión a esos años de inocencia

" y me envuelve la nostalgia
por los años que he pasado
al abrigo de mi barrio
se han perdido en la memoria....
.... y recuerdo con cariño
aquellas nieves que cayeron
y a los niños sorprendidos
el aroma de esos días en la mente de un chiquillo....".

Es la esencia, la niñez que evocamos con nostalgia, como válvula de escape a nuestros miedos, en la creencia irrefutable de que hubo un tiempo en el que fuimos felices.
 
Comentario:

COMENTARIO 1 DE 3


Niño me has emocionado, de verdad, me has dejado sin palabras, y con unas ganas tremendas de abrazarte, de mirar juntos las estrellas, de decirte al oído que eres alguien estupendo, de poder llorar los dos juntos porque la vida nos juega malas pasadas.

Ayer recibí un regalo de reyes, ayer oí tu voz al teléfono, aconsejándome, dándome fuerzas para que no me hunda, y no podía contestar porque sentía que me desmoronaba por dentro, te dije únicamente que no me dejaras solo, y no lo hiciste me acompañaste, me hablaste, me hiciste reír, nos expliquemos historias surrealistas y lo más importante nos sentimos más cerca el uno del otro que nunca.

Sentí lo mucho que necesitaba tenerte cerca, sentí lo mucho que significaba que estuvieras ahí en un momento como ese, sentí que no estaba solo, y eso me bastó para sonreír, para ver mejor las cosas, para intentar plantar cara al dolor y conseguir vencer mis miedos.
Por la mañana me he levantado con una sonrisa en la cara, por la mañana me he sentido con fuerzas para tirar para adelante, para vencer a mis temores, por la mañana he sentido una terrible necesidad de decirte que eres importante para mí, que me tienes para lo que necesites, que siempre estaré ahí, he sentido unas ganas inmensas de darte mi gratitud, de cubrirte de besos y abrazos y cicatrizar con mis lágrimas de alegría tu corazón maltrecho.

Gracias regalo de reyes magos.
 
Comentario:
Ni lo Reyes Magos, cargando hasta arriba las alforjas de sus camellos, pordrian llevarte los regalos que una persona como tu Te mereces. yo te desde aqui te mando mi regalo, mi afecto, mi cariño, mi amistad y un millon de besos.
No