Luchando con un fantasma
Vida nueva, blog nuevo. Cuando un fantasma te domina la vida, has de luchar y vencerlo
Sindicación
 
La fuerza del destino

El sábado a la madrugada me fui a Salvation. Apenas haber entrado en la sala un tío se me lanza encima. Me abraza fuertemente y muestra su ilusión ante nuestro encuentro. Era el chico con el que ligué la semana pasada. Yo me pruebo de escabullir con la excusa de dar una vuelta para ver el ambiente. Pero inevitablemente minutos después nos encontramos de nuevo. Me mira con ternura, me sonríe y me pasa los dedos por los labios. Al cabo de unos segundos estamos en un margen con vistas al centro de la pista de baile, lo tengo detrás notando su paquete en el trasero de mis tejanos, mientras sus manos se pierden por el interior de mi camiseta de marinero jugando con mis pezones y sus labios me resiguen el cuello con besos. De vez en cuando nos giramos frente a frente y nos besamos largamente, o nos fundimos en abrazos. Mientras todo esto ocurre, mi mente está maravillada de lo tonto que llego a ser, viendo que no podré ir más a Salvation, que ahora como me saco de encima este pelma, cualquiera le dice que no quiero nada con él, cuando se me tiró encima con aquella pasión y aquella ternura. Mientras nos besamos miro de refilón a los chicos que me gustan y cambiamos de postura al son de donde se sitúen mis objetos del deseo. También estoy cavilando como sacármelo de encima. A ver ¿y si le digo que tengo vih a ver si se asusta? No, que aun lo iría diciendo y perdería ligues en potencia. Ya está! Le digo que soy una tía! Bueno un transexual, claro. Que en vez de manguera tengo un agujerito! Anda no, que la tengo pequeña pero no tanto y me dirá que qué coño ha estado tocando todo el rato por debajo de los pantalones, a la Santísima Trinidad? Van sonando canciones y mientras abrazados, morreándonos, o notando su presencia ardiente detrás de mi, yo me voy poniendo nervioso porque el tiempo va pasando y este pelmazo no me deja ir a ligar, y ya empieza a insistir para que me vaya a su casa, yo sigo maquinando como deshacerme de él. “Me ha dicho que vayamos a su casa, que ya está muy cansado, pues le digo que tengo ganas de bailar, y le hago mover el esqueleto para agotarle y que no pudiendo aguantar mi ritmo se vaya para casa con agujetas”. “Anda pero yo el tío más vago y con más poca resistencia del mundo como lo voy a cansar a él sin acabar yo exhausto”. Y así sin darme cuenta, mientras iba pasando el tiempo pensando en como huir de sus brazos y tirarme a los de otros, me empecé a encontrar a gusto con sus mimos, sus caricias y la calidez de sus abrazos.
Tal vez os preguntéis porque primero quería huir de él. Por qué? Sería porque no me gustaba? Pues sí y no. A ver, era guapo, era mono, era tierno, era cariñoso, no era ni demasiado gordo ni demasiado flaco. Entonces? Pues que yo en según que cosas soy muy delicado. Por ejemplo no me gusta chupar pollas. No me gusta porque me da asco ponerme a la boca que es donde se tiene el sentido del gusto -que no es como que te la metan por el agujero del culo donde no se tiene sensibilidad de sabores- una cosa húmeda y grande. Me entran ganas de vomitar como cuando el médico te hace abrir la garganta y te mete aquel palo que dan arcadas, y no me gusta tener en mi boca líquidos ajenos. Pues no soy sólo delicado con esto. No me gusta el bello corporal en el pecho. En los brazos y en las piernas tanto me da, pero el pecho que se acostumbra a relamer y a acariciar no me gusta que este lleno de pelos. No es algo que yo escoja. Simplemente hay cosas que nos ponen y cosas que no. Y a mi eso no me pone. Y él, llamémoslo, Pascual, es bastante peludo.
Así que todo y que primero era reacio a estar allí abrazado con él, a medida que iba pasando la noche me sentía arropado entre sus brazos protectores. Sentía alivio en sus abrazos. Sentía ternura en sus ojillos. Así que de vez en cuando mimosamente le acariciaba su linda carita. Comenzó a sonar una canción que me gustaba. “La fuerza del destino”. Me agarró más fuerte aun. Más juntos los cuerpos. Más juntas las almas. Entonces mi mirada se perdió más allá de los tíos buenos. Atravesó las paredes y como un pájaro mi ilusión empezó a subir y a subir. Me asusté. No quiero ilusionarme. No esperaba ni quería que fuéramos novios ni nada por el estilo. Pero sólo sabía que me empezaba a sentir contento. Ilusionado. Y esto no podía ser. No debía ser. No quiero ilusionarme- me dije. No quiero ilusionarme. No quiero ilusionarme. No quiero ilusionarme. No quiero ilusionarme. No quiero ilusionarme. Me repetía. Llevaba dos semanas tranquilo. Dos semanas sin que me llovieran como hasta entonces un golpe tras otro. Una a una había perdido todas las ilusiones. Y las dos últimas semanas había estado bien. No sé, no saltaba de alegría. Tenía, bien que lo sabía, un fondo triste y algo amargo, pero no sufría un golpe, y otro y otro hasta dejarme molido, sin dejarme levantar, oprimiéndome la existencia, haciéndome desesperar. Simplemente llevaba dos semanas sin desengaños porque ya había perdido todas las ilusiones. Sí, ya sé que es triste vivir sin ilusiones. Pero el sufrimiento agudo me había horrorizado tanto que no importaba pagar el precio de estar vacío, de llevar una existencia rutinaria y gris si a cambio podía conseguir cierta tranquilidad. Por eso cuando esta ilusión empezó a volar, quise por todos sus medios cortar su vuelo. Y así mientras sonaba “la fuerza del destino” me debatía entre la calidez que me abrazaba y la ilusión que yo quería dominar y acabar con ella pero que fuerte como un dios sorteaba todas mis manos y se escurría por entre ellas arriba y arriba. Y yo me desesperaba por no poderla coger. Por no poder impedir que volara libre y me consolaba de esta tristeza enganchándome al abrazo que daba alas a mi sueño. Y lo abrazaba fuerte fuerte y sus brazos me estrechaban con la fuerza y calidez que necesitaba. No quiero ilusionarme –me repetía. No quiero ilusionarme. No quiero ilusionarme. Porque todo lo que sube baja. Y sabía bien que tras la ilusión venía el desengaño, el golpe. Y yo no podía soportar más golpes. No quería. No quería sufrir. No quiero sufrir- decían mis ojos perdidos. No quiero sufrir. No quiero sufrir. Mientras, nos movíamos al son de la música, mientras, nos movíamos al son de “la fuerza del destino”. Y entonces lo comprendí. No podía luchar contra la fuerza del destino, no podía luchar contra la fuerza de la vida, no podía luchar contra mi naturaleza, no podía dejar de soñar, no podía quedarme para siempre sin ilusiones por miedo al desengaño posterior. No podía vivir sin ilusiones, porque para mí sería como vivir sin vida, por eso cuando la canción hizo sus últimos acordes yo sabía que la fuerza del destino hacia que no pudiera dejar de ilusionarme. No podía. Cerramos la canción con un profundo beso. Y sonaron más canciones, pero nosotros nos fuimos al hall. Pascual se sentó en la escalera y yo me estiré atravesado entre sus piernas. Me confesó que yo le gustaba mucho, y que siguiera el principio del agua, que me dejara fluir y que me fuera con él a su casa. Yo estaba bien con él y más allí estirado encima suyo mientras me comía a besos. Pero seguía teniendo dudas sobre si me atraería sexualmente por lo que he explicado antes –aunque todo el rato que estuvimos juntos estuve cachondo- así que preferí no ir. Le dije que ya nos veríamos. La próxima semana. Me dio su móvil. No sabía si escribirle un sms para que tuviera mi número de teléfono o pasar de él. Pero no sé. Él puede ser un posible amigo, o si finalmente nos satisfacemos en la cama un posible amante, y parece tan buen tío y además no sé de que manera, ni para qué, pero sé que le gusto. Y el hecho de tener a alguien en mi ciudad. Con quien salir. Con quien hablar. No sé. Así que le he escrito el sms. Un rato después me ha contestado. Me ha dicho para ir al cine. Y ha estado muy cariñoso. Y estoy ilusionado. Y es que pasarán más tíos por mi cama, por mi amistad y tal vez alguno por mi corazón. Pero creo que quien siempre estará allí será esta canalla con la que estoy unido por la fuerza del destino: la tan agridulce ILUSIÓN.
*
Gracias a todos por los ánimos y los comentarios. Y Chequebo jaja ya sé que existen estos chats para ver a través de la cam como se desnudan y se la menean, de hecho los he utilizado alguna vez. Pero sabes, es que yo prefiero en vivo y en directo :P

Etiquetas:     
 
Comentario:
no te ilusiones...
 
Comentario:
Y porque no lo hablas, sencillamente. Cuentale tus cosas, tus miedos, tus inquietudes, tu incertidumbres en lo sexual.
Si de verdad le gustas y él vale la pena podéis tener relaciones satisfactorias sin que te encuentres incómodo, te lo aseguro.
Y encima ya te va gustando el chico. Hay que hablarlo todo, chaval, que no pasa nada por sincerarse, que es muy sano...
 
Comentario:
ais pekeño

la ilusión, la esperanza, nos lo pueden kitar todo y no pueden acerla disminuir ni un ápice. este mundo necesita esperanza, tu necesitas ilusión.
cuando tras añso no has parado d emeterte cosas de fuera en tu cuerp buscando sentirte emjor, e shora de intentar sacar algo d edentro para seguiur adelante

a tu lado caminando

como no podis se de otra forma


molaaaaaaaaaaaaaaaa
 
Comentario:
Lo importante que es tener ilusión. No sé porqué os empeñáis todos en no abriros a la gente, hay que dar oportunidades joer!.
Saludos
 
Comentario:
NIño me alegra muchísimo, verte feliz, con ilusiones, que como tú muy bien dices no hay que dejarlas escapar sino más bien lo contrario aferrarse a ellas a pesar de que la vida te haga pensar todo lo contrario.

Es díficil vivir sin ilusiones como tú muy bien dices, y cuando llevas mucho tiempo recibiendo golpes o una vida rutinaria y poco satisfactoria las emociones se anestesian y parece que vivimos sin nada, que un día tras otro pasa pero con ello incrementa nuestro vacío y nuestra desesperanza, hasta que sin darte cuenta llega algo que te hace ser consciente de que después de todo LAS ILUSIONES SIGUEN ESTANDO AHÍ, solo hace falta algo o alguien que haga que resurjan, en tu caso este nuevo amigo.

Me alegra mucho niño, y no tengas miedo, disfruta, límitate a disfrutar de su compañía, y no pienses en nada más que en fluir, como un río.

Joder!!!!!!!!!!!! estoy contento, y ya sabes tenemos una conversación pendiente, a la misma hora, como siempre, tengo ganas de hablar contigo y de que me cuentes todos los detalles mi niño, pero cuando puedas, no te preocupes, te quiero guapo!!!!!!!!!!.
 
Comentario:

DON ÁLVARO:

1750 ¿Que carga tan insufrible
es el ambiente vital
para el mezquino mortal
que nace en sino terrible!
¿Qué eternidad tan horrible
1755 la breve vida! Este mundo,
¿qué calabozo profundo,
para el hombre desdichado,
a quién mira el cielo airado
con su ceño furibundo!
1760 Parece. sí, que a medida
que es más dura y más amarga
más extiende , más alarga
el destino nuestra vida.
Si nos está concedida
1765 sólo para padecer,
y muy breve ser
la del feliz , como en pena
de que su objeto no llena,
¡terrible cosa es nacer!
1770 Al que tranquilo, gozoso,
vive entre aplausos y honores,
y de inocentes amores
apura el cáliz sabroso
cuando es más fuerte y brioso,
1775 la muerte sus días huella,
sus venturas atropella:
y yo, que infelice soy,
yo, que buscándola voy,
no puedo encontrar con ella.

1780 Mas, ¿cómo la he de obtener,
¡ desventurado de mí!,
pues cuando infeliz nací,
nací para envejecer?
Si aquel día de placer
1785 (que uno sólo he disfrutado),
fortuna hubiese fijado,
¡Cuán pronto muerte precoz
con su guadaña feroz
mi cuello hubiera segado!


ÁNGEL DE SAAVEDRA, DUQUE DE RIVAS: Don Álvaro o la Fuerza del Sino.
No