Una vida de papel
Hoy viendo una serie he tenido una idea. No estoy mal, no estoy tan desanimado como hace unos días. Pero si suficientemente lúcido como para saber que me arrastro por la vida como un gusano, que se me hace demasiada pesada, demasiada insoportable. Un día tras otro, y otro y que nunca se acaban y yo sin fuerzas. No sé, el otro día le insinué a mi madre el deseo de suicidarme y no me pareció que le afectará en exceso.
Durante mi adolescencia tenía la fantasía/propósito de subir a mis padres en un coche y estallarnos los tres por un acantilado. Porque pensaba que yo no podía vivir y que ellos que ya sólo les quedaba la vejez por delante y que su único sentido en el que se refugiaban era yo y que acabar con ellos y conmigo era lo mejor que podía hacer. Porque yo no podía más, y tampoco me podía ir yo y dejarles el sufrimiento a ellos. Pero ahora, no sé, pienso que tal vez ellos es hora que dejen de refugiarse en mi. Y que en el fondo si me voy les haré un favor. Los tres hacemos una simbiosis maldita, insana que se ha de cortar de raíz. A mi me asusta el dolor, me asusta sufrir. La muerte no sé si se me asusta. Me duele no tener tiempo para ser feliz. Pero también sé que mi vida está torcida y que yo sólo me arrastro. Y que pruebo de levantarme y tirar adelante y ser feliz pero no puedo y vuelvo y vuelvo a caer. Creo que más vale la cualidad a la cantidad. Vivir menos tiempo y bien. Y yo no puedo vivir con horizontes abismales y profundos de una vida que es muerte por delante. Sé que mis problemas vienen de que tengo miedo a que me hagan daño y por eso no vivo y me encierro en mi y no me relaciono. Pero ha llegado a unas proporciones que ya no son sólo de miedo. Es que no sé relacionarme. Y no quiero estar más solo. Y aunque me duela perder la vida que me ha estado dada sé que viviendo la malvivo y la desaprovecho y la enveneno poco a poco. Me falta fuerza y estoy harto de tropezarme siempre con la misma piedra. Así que viendo una serie –ya sé que la vida no es una novela- se me ha ocurrido que más valía vivir poco y sin el peso de un futuro incierto que una vida larga y asfixiante como una serpiente. Que podría coger todo el dinero que tengo, todos los ahorros y hacer mi último viaje. Ir a Cartagena y pasar unos días felices con Salva; ir a Burgos y compartir unos ratos con Tatojimi; venir a la capital y divertirme con los que estáis aquí. Ser feliz, pasarlo bien. Y luego poner fin a todo. Sería una manera de dar sentido a mi vida. De no ahogarme con la perspectiva de un futuro por el que no estoy preparado y que soy incapaz de vivir. Y después paz, tranquilidad. No la muerte como algo lúgubre o espantoso. Mejor vivir poco y bien que mucho y mal. No es ningún drama. El drama para mi es vivir. Es demasiado duro. Ya sé que me perdería la oportunidad de algunas cosas bonitas que podrían acontecer en el futuro. Pero desengañémonos, con mi carácter y mis circunstancias serían las que menos.
Desde que he cambiado las pastillas vuelvo a estar zombye, dormido y además hago más tics. Y no quiero estar otro año drogado completamente sin saber ni donde estoy como a los 18. No lo soportaría. Había pensado, como mi última carta, aunque no me vea capaz y no crea en mis posibilidades, buscar trabajo. Sí, al menos para el verano. Quizás esto me podría motivar, me haría estar ocupado, vivo. Pero con mi anterior medicación iba demasiado zombye como para rendir y con la que me estoy tomando ahora, que hace aun no una semana que he hecho el cambio, de nuevo me vuelvo a sentir mal. Y si no puedo trabajar y no sé relacionarme ¿cómo puedo vivir? Solo? Lo he hecho demasiado tiempo y no es esto lo que quiero. Joder que no me quiero pasar la vida durmiendo y drogado. No sé, quizás antes de decidir poner fin he de descartar cualquier otra posibilidad. Y si es que si que puedo trabajar? Y me llena? No sé, podría ser y tal vez lo habría de intentar en vez de darlo todo por perdido. Pero si yo ya sé que no sirvo para nada, no iré a servir para esto. Y ahora escribiendo esto, se me cierran los ojos y se me duermen las manos y yo lucho y me rebelo, ya sin casi fuerzas, un último instante, para decir, para escribir, contra la voluntad de mi cuerpo que sólo quiere descansar, que no sé lo que voy a hacer con la vida, pero que he estado demasiado tiempo anestesiado por las pastillas y que no quiero más ser un rehén de los médicos. No quiero, no pienso vivir sin apenas poder abrir los ojos y los sueños por los putos medicamentos. No quiero que todo vuelva a empezar, para acabar de la misma manera, como tenía de haber acabado desde el principio, o no sido jamás. Y el sueño se va adueñando de mi, y veo impotente y furioso, que ni mi último viaje, ni mi última carta en el juego de la vida que sería buscar trabajo, ni intentar vivir la vida aunque fuera solo: Nada de eso puedo hacer. Sólo dormir por las putas pastillas. Y no hay derecho. Y no les pienso tolerar que me jodan mi última esperanza, mi última ilusión, mi última voluntad. Las odio y tengo ganas de destruir, de vengarme. Aunque no se muy bien de quien. Supongo que de mi mismo. Por ser tan imbécil y gilipollas y ingenuo. Que asco de vida! Puaj! Voy a vomitar.
*
Ha pasado ya toda la noche. Unas cuantas horas desde que he escrito las anteriores líneas. No he dormido. Me he ido envenenando como siempre. Llenando mi corazón de veneno y de amargura hasta que no he podido más. He cogido unas tijeras y me las he querido clavar en el corazón. No podía hacer mi último viaje. Eternamente bajo los efectos de la medicación. Yo no quiero vivir así. Me había puesto una música que me enterneciera el alma. Sabía que no podría. Porque no tengo huevos para matarme. Sino ya haría tiempo que estaría muerto. Pero estaba envenenado y lleno de rabia y odio contra mi y contra la vida, y tenía la esperanza de que la furia pudiera más que el miedo. He cogido las tijeras mientras mis lágrimas regaban el vientre de mi habitación. Me he buscado el corazón cerciorándome de donde estaba su batir por si el valor me permitía de un golpe de tijeras partirlo en dos como ya hace tiempo que lo está. La ventana vomitaba la luz del amanecer. He notado los latidos. Y he cogido las tijeras y las he puesto delante del sitio donde tenía que clavar. Pero he recordado los gemidos de la agonía de mi corazón que no sabía bien si eran los de un perro herido que pedía que le extirparan la vida y el sufrimiento de una vez o que. Pero entonces me he visto, me he imaginado recién nacido en los brazos de mi madre y he recordado lo que me ha dicho esta tarde la de las constelaciones, que yo era un regalo que me había dado la vida, que me habían dado mis padres. Y aunque mi madre siempre dice, y ayer volvió a repetirme, que ojalá no me hubiera tenido nunca, y aunque yo ahora esté aquí llorado desconsoladamente como un niño, he decidido sintiendo esos latidos de mi corazón, que quiero vivir un poquito, que quiero ser un poquito feliz aunque sólo sea un poquito. Y que quiero intentarlo, aunque no tenga fuerzas, aunque sólo tenga lágrimas. He decidido que aunque tenga miedo, mucho miedo, tanto miedo que no me deja vivir y ser feliz, que voy a conocer gente cercana a mí, y que voy a quedar con ella sin reparos. Sí, para tener sexo que es de la única manera que se me acercar. No sé encontrar las palabras para entablar amistad, para conservar a las personas a mi lado, para que me quieran y las quiera. No importa. He leído en un blog y me ha dado envidia, de un blogger que por el gaydar queda con chicos, se van a la cama y si alguno quiere más, van al cine o al teatro y se cogen de la mano y ven pasar la peli y un pedazito de vida un poco más acompañados aunque los sentimientos que los unan sean débiles y efímeros. Necesito salir, vivir. Aunque sea una vida de papel. Una vida que el viento se lleve y me deje de nuevo desnudo. Aunque sufra en el sexo, aunque tenga miedo y lo pase mal y tenga miedo de recordar y revivir aunque tenga mucho miedo lo he de hacer. Mejor esto que matarme no? No sé si mejor. Pero intentaré vivir, intentaré, no sé como, la verdad, porque estas pastillas me dejan completamente kao, pero intentaré, aunque ya hace tiempo que he dejado de creer en mis palabras, en mis propósitos y mis promesas, intentaré, ni que sea sólo decirlo aquí o porque en este momento llorando y rociado del vómito de la luz que ha potado en mi ventana , lo siento de todo corazón, que probaré de vivir. Aunque sea una vida de papel. Buscaré trabajo. Aunque sea para dos meses. Buscaré amantes aunque sean de una noche. Y más adelante buscaré amigos aunque sean de una semana. No se puede pedir más a la vida. No sé puede pedir más a estos tiempos. No sé me puede pedir más a mi.
Durante mi adolescencia tenía la fantasía/propósito de subir a mis padres en un coche y estallarnos los tres por un acantilado. Porque pensaba que yo no podía vivir y que ellos que ya sólo les quedaba la vejez por delante y que su único sentido en el que se refugiaban era yo y que acabar con ellos y conmigo era lo mejor que podía hacer. Porque yo no podía más, y tampoco me podía ir yo y dejarles el sufrimiento a ellos. Pero ahora, no sé, pienso que tal vez ellos es hora que dejen de refugiarse en mi. Y que en el fondo si me voy les haré un favor. Los tres hacemos una simbiosis maldita, insana que se ha de cortar de raíz. A mi me asusta el dolor, me asusta sufrir. La muerte no sé si se me asusta. Me duele no tener tiempo para ser feliz. Pero también sé que mi vida está torcida y que yo sólo me arrastro. Y que pruebo de levantarme y tirar adelante y ser feliz pero no puedo y vuelvo y vuelvo a caer. Creo que más vale la cualidad a la cantidad. Vivir menos tiempo y bien. Y yo no puedo vivir con horizontes abismales y profundos de una vida que es muerte por delante. Sé que mis problemas vienen de que tengo miedo a que me hagan daño y por eso no vivo y me encierro en mi y no me relaciono. Pero ha llegado a unas proporciones que ya no son sólo de miedo. Es que no sé relacionarme. Y no quiero estar más solo. Y aunque me duela perder la vida que me ha estado dada sé que viviendo la malvivo y la desaprovecho y la enveneno poco a poco. Me falta fuerza y estoy harto de tropezarme siempre con la misma piedra. Así que viendo una serie –ya sé que la vida no es una novela- se me ha ocurrido que más valía vivir poco y sin el peso de un futuro incierto que una vida larga y asfixiante como una serpiente. Que podría coger todo el dinero que tengo, todos los ahorros y hacer mi último viaje. Ir a Cartagena y pasar unos días felices con Salva; ir a Burgos y compartir unos ratos con Tatojimi; venir a la capital y divertirme con los que estáis aquí. Ser feliz, pasarlo bien. Y luego poner fin a todo. Sería una manera de dar sentido a mi vida. De no ahogarme con la perspectiva de un futuro por el que no estoy preparado y que soy incapaz de vivir. Y después paz, tranquilidad. No la muerte como algo lúgubre o espantoso. Mejor vivir poco y bien que mucho y mal. No es ningún drama. El drama para mi es vivir. Es demasiado duro. Ya sé que me perdería la oportunidad de algunas cosas bonitas que podrían acontecer en el futuro. Pero desengañémonos, con mi carácter y mis circunstancias serían las que menos.
Desde que he cambiado las pastillas vuelvo a estar zombye, dormido y además hago más tics. Y no quiero estar otro año drogado completamente sin saber ni donde estoy como a los 18. No lo soportaría. Había pensado, como mi última carta, aunque no me vea capaz y no crea en mis posibilidades, buscar trabajo. Sí, al menos para el verano. Quizás esto me podría motivar, me haría estar ocupado, vivo. Pero con mi anterior medicación iba demasiado zombye como para rendir y con la que me estoy tomando ahora, que hace aun no una semana que he hecho el cambio, de nuevo me vuelvo a sentir mal. Y si no puedo trabajar y no sé relacionarme ¿cómo puedo vivir? Solo? Lo he hecho demasiado tiempo y no es esto lo que quiero. Joder que no me quiero pasar la vida durmiendo y drogado. No sé, quizás antes de decidir poner fin he de descartar cualquier otra posibilidad. Y si es que si que puedo trabajar? Y me llena? No sé, podría ser y tal vez lo habría de intentar en vez de darlo todo por perdido. Pero si yo ya sé que no sirvo para nada, no iré a servir para esto. Y ahora escribiendo esto, se me cierran los ojos y se me duermen las manos y yo lucho y me rebelo, ya sin casi fuerzas, un último instante, para decir, para escribir, contra la voluntad de mi cuerpo que sólo quiere descansar, que no sé lo que voy a hacer con la vida, pero que he estado demasiado tiempo anestesiado por las pastillas y que no quiero más ser un rehén de los médicos. No quiero, no pienso vivir sin apenas poder abrir los ojos y los sueños por los putos medicamentos. No quiero que todo vuelva a empezar, para acabar de la misma manera, como tenía de haber acabado desde el principio, o no sido jamás. Y el sueño se va adueñando de mi, y veo impotente y furioso, que ni mi último viaje, ni mi última carta en el juego de la vida que sería buscar trabajo, ni intentar vivir la vida aunque fuera solo: Nada de eso puedo hacer. Sólo dormir por las putas pastillas. Y no hay derecho. Y no les pienso tolerar que me jodan mi última esperanza, mi última ilusión, mi última voluntad. Las odio y tengo ganas de destruir, de vengarme. Aunque no se muy bien de quien. Supongo que de mi mismo. Por ser tan imbécil y gilipollas y ingenuo. Que asco de vida! Puaj! Voy a vomitar.
*
Ha pasado ya toda la noche. Unas cuantas horas desde que he escrito las anteriores líneas. No he dormido. Me he ido envenenando como siempre. Llenando mi corazón de veneno y de amargura hasta que no he podido más. He cogido unas tijeras y me las he querido clavar en el corazón. No podía hacer mi último viaje. Eternamente bajo los efectos de la medicación. Yo no quiero vivir así. Me había puesto una música que me enterneciera el alma. Sabía que no podría. Porque no tengo huevos para matarme. Sino ya haría tiempo que estaría muerto. Pero estaba envenenado y lleno de rabia y odio contra mi y contra la vida, y tenía la esperanza de que la furia pudiera más que el miedo. He cogido las tijeras mientras mis lágrimas regaban el vientre de mi habitación. Me he buscado el corazón cerciorándome de donde estaba su batir por si el valor me permitía de un golpe de tijeras partirlo en dos como ya hace tiempo que lo está. La ventana vomitaba la luz del amanecer. He notado los latidos. Y he cogido las tijeras y las he puesto delante del sitio donde tenía que clavar. Pero he recordado los gemidos de la agonía de mi corazón que no sabía bien si eran los de un perro herido que pedía que le extirparan la vida y el sufrimiento de una vez o que. Pero entonces me he visto, me he imaginado recién nacido en los brazos de mi madre y he recordado lo que me ha dicho esta tarde la de las constelaciones, que yo era un regalo que me había dado la vida, que me habían dado mis padres. Y aunque mi madre siempre dice, y ayer volvió a repetirme, que ojalá no me hubiera tenido nunca, y aunque yo ahora esté aquí llorado desconsoladamente como un niño, he decidido sintiendo esos latidos de mi corazón, que quiero vivir un poquito, que quiero ser un poquito feliz aunque sólo sea un poquito. Y que quiero intentarlo, aunque no tenga fuerzas, aunque sólo tenga lágrimas. He decidido que aunque tenga miedo, mucho miedo, tanto miedo que no me deja vivir y ser feliz, que voy a conocer gente cercana a mí, y que voy a quedar con ella sin reparos. Sí, para tener sexo que es de la única manera que se me acercar. No sé encontrar las palabras para entablar amistad, para conservar a las personas a mi lado, para que me quieran y las quiera. No importa. He leído en un blog y me ha dado envidia, de un blogger que por el gaydar queda con chicos, se van a la cama y si alguno quiere más, van al cine o al teatro y se cogen de la mano y ven pasar la peli y un pedazito de vida un poco más acompañados aunque los sentimientos que los unan sean débiles y efímeros. Necesito salir, vivir. Aunque sea una vida de papel. Una vida que el viento se lleve y me deje de nuevo desnudo. Aunque sufra en el sexo, aunque tenga miedo y lo pase mal y tenga miedo de recordar y revivir aunque tenga mucho miedo lo he de hacer. Mejor esto que matarme no? No sé si mejor. Pero intentaré vivir, intentaré, no sé como, la verdad, porque estas pastillas me dejan completamente kao, pero intentaré, aunque ya hace tiempo que he dejado de creer en mis palabras, en mis propósitos y mis promesas, intentaré, ni que sea sólo decirlo aquí o porque en este momento llorando y rociado del vómito de la luz que ha potado en mi ventana , lo siento de todo corazón, que probaré de vivir. Aunque sea una vida de papel. Buscaré trabajo. Aunque sea para dos meses. Buscaré amantes aunque sean de una noche. Y más adelante buscaré amigos aunque sean de una semana. No se puede pedir más a la vida. No sé puede pedir más a estos tiempos. No sé me puede pedir más a mi.
Comentario:
CARNAL CREO QUE ESTAMOS EN LA MISMA SITUACION TENGO 15 AÑOS I YA NO PUEDO MAS TENGO LOS MIMOS PROBLEMAS QE TU PIENZO IGUAL A ACEPTO DE LAS PASTILLAS PERO TENGO EXACTAMENTE LO MISMITO CON ESAS PALABRAS QISIERA SUISIDARME I ENSEÑARLE AMIS PAPAS UNA KARTA CON EL MOTIVO POR CUAL FUE ASI COMO TU KARTA IO TMB TENGO MIEDO A MATARME OSEA SUISIDARME NO TENGO LOS SUFICIENTES WEBOS ME GUSTARIA Q TE PUSIERAS EN CONTACTO CONMMIGO carlos-gonzalez@live.com.mx agregame i explicame qien eres porq se me olvidan aveces las kosas porfavor
Comentario:
Aunque no lo creas... en esta vida HAY LUZ.
Búscala por ti mismo. Los demás no importan...aunque la sociedad diga que sí. Pero hazte feliz.
Promételo.
Búscala por ti mismo. Los demás no importan...aunque la sociedad diga que sí. Pero hazte feliz.
Promételo.
Comentario:
NIño me preocupas mucho, ya no es que lo pienses, que en tu cerebro se distorsione todo y veas únicamente una parte de la realidad, que tiñas la realidad de unos matizes tan negros que lo único que dan ganas es de huir de ella, el problema es que ahora acompañas tu pensamiento con acciones, el problema está en que a veces la desesperación es tan grande que quieres acabar con todo, y no sólo hieres tu alma sino que también quieres herir tu cuerpo, y por ahí no paso.
Porque sigo sin entender porque quieres acabar con todo, porque si tienes una vida por delante, con 25 años la ignoras, la evitas, la rehuyes, no lo entiende, todos recibimos golpes, todos sufrimos los estragos de la soledad, de la depresión pero no tenemos que tirar la toalla, hay mucho más, mucho más en tí que ese fantasma que te empeñas en seguir, que derrotas para luego volverte a rendir junto a él.
Y ¿sabes que me parece?, estoy cabreado lo siento, que adoptas una postura cómoda, que te sumerges en la depresión, en tus problemas de comunicación, en la situación que te envuelve para no afrontar la realidad, que a pesar de que tengas ganas de acabar con todo es mucho más cómodo lamentarse eternamente y no actuar, pensar en los contras antes que en los pros, y no INTENTARLO siquiera, ya das por hecho tu derrota, no crees en tí, y resulta más fácil recluirse en uno mismo.
Sigues sin ver lo que hay en tí, no quieres aceptarlo, me da rabia que ni tan siquiera te des la oportunidad de intentarlo.
El daño te lo haces a tí mismo, está en tí, pero necesitas darle más ingredientes, buscar culpables, que los hay, pero los buscas para eludir tu propia responsabilidad, y te centras en lo ajeno para evitar lo propio, esso factores influyen en tu comportamiento, te machacan te hunden, pero el que se hace más daño eres tú mismo, que no luchas, que no te rebelas, que agachas la cabeza y aceptas tu derrota.
Y me da rabia, porque no piensas NI POR UN MINUTO, en los que te quieren, en los que nos preocupamos por tí, nos dices al teléfono lo que queremos oír y luego vuelves a las andadas, y no piensas que haces daño, pues a mí me JODE, porque para mí eres especial, ¿cómo puedes decirme que quieres hacer un viaje para conocerme y luego matarte? es egoísta, ¿cómo coño se supone que me tengo que quedar yo después de oírte? ¿Te tengo que dar una palmadita en la espalda y decirte que muchas gracias por pensar en mí antes de morirte? no.
Y siento si he sido duro contigo, pero sabes que lo hago porque me importas, porque te quiero, porque no soporto que te hagas daño, a tí, porque haciendote daño a tí nos haces daños a los que te queremos, y sé que volverás a caer, pero estaré ahí contigo.
Intenta encontrar las soluciones por tí mismo, no busques patrones de conducta, u otras personas que los solucionen, buscas a psicologos, a morfoanalistas, casas de reposo, bloggers ¿y tu criterio dónde quedó? ¿No existe?.
No oyes tu voz, sólo escuchas la de los demás, y cuando uno no se escucha, cuando uno solo quiere aceptar una parte de sí mismo es díficil saber qué decir.
Niño cuídate, y recuerda (aunque pueda parecer ruín) que hay gente que se preocupa por tí, y que quiere ¡que sorpresa! que sigas aquí.
Porque sigo sin entender porque quieres acabar con todo, porque si tienes una vida por delante, con 25 años la ignoras, la evitas, la rehuyes, no lo entiende, todos recibimos golpes, todos sufrimos los estragos de la soledad, de la depresión pero no tenemos que tirar la toalla, hay mucho más, mucho más en tí que ese fantasma que te empeñas en seguir, que derrotas para luego volverte a rendir junto a él.
Y ¿sabes que me parece?, estoy cabreado lo siento, que adoptas una postura cómoda, que te sumerges en la depresión, en tus problemas de comunicación, en la situación que te envuelve para no afrontar la realidad, que a pesar de que tengas ganas de acabar con todo es mucho más cómodo lamentarse eternamente y no actuar, pensar en los contras antes que en los pros, y no INTENTARLO siquiera, ya das por hecho tu derrota, no crees en tí, y resulta más fácil recluirse en uno mismo.
Sigues sin ver lo que hay en tí, no quieres aceptarlo, me da rabia que ni tan siquiera te des la oportunidad de intentarlo.
El daño te lo haces a tí mismo, está en tí, pero necesitas darle más ingredientes, buscar culpables, que los hay, pero los buscas para eludir tu propia responsabilidad, y te centras en lo ajeno para evitar lo propio, esso factores influyen en tu comportamiento, te machacan te hunden, pero el que se hace más daño eres tú mismo, que no luchas, que no te rebelas, que agachas la cabeza y aceptas tu derrota.
Y me da rabia, porque no piensas NI POR UN MINUTO, en los que te quieren, en los que nos preocupamos por tí, nos dices al teléfono lo que queremos oír y luego vuelves a las andadas, y no piensas que haces daño, pues a mí me JODE, porque para mí eres especial, ¿cómo puedes decirme que quieres hacer un viaje para conocerme y luego matarte? es egoísta, ¿cómo coño se supone que me tengo que quedar yo después de oírte? ¿Te tengo que dar una palmadita en la espalda y decirte que muchas gracias por pensar en mí antes de morirte? no.
Y siento si he sido duro contigo, pero sabes que lo hago porque me importas, porque te quiero, porque no soporto que te hagas daño, a tí, porque haciendote daño a tí nos haces daños a los que te queremos, y sé que volverás a caer, pero estaré ahí contigo.
Intenta encontrar las soluciones por tí mismo, no busques patrones de conducta, u otras personas que los solucionen, buscas a psicologos, a morfoanalistas, casas de reposo, bloggers ¿y tu criterio dónde quedó? ¿No existe?.
No oyes tu voz, sólo escuchas la de los demás, y cuando uno no se escucha, cuando uno solo quiere aceptar una parte de sí mismo es díficil saber qué decir.
Niño cuídate, y recuerda (aunque pueda parecer ruín) que hay gente que se preocupa por tí, y que quiere ¡que sorpresa! que sigas aquí.