Buscando una nueva vida
El sábado por la noche no pude salir. El sábado es la noche menos triste de la semana. En la que estoy menos solo. Rodeado de tíos bailando al son de sus deseos. Pero esta noche del sábado estaba en la cama retorciéndome de dolor. El domingo por la mañana fui al hospital. Estuvieron todo el día haciéndome pruebas, radiografías, analíticas. Llevaba dos noches sin dormir de dolor. Al salir del hospital me fui a casa cerrando las pupilas y el alma a una luz del sol dañina. Entonces ocurrió el milagro. Antes de marchar a urgencias no me había acordado de cerrar el ordenador y tenía el gaydar y otra página de contactos abiertas y de pronto mientras me chupaban la sangre, me radiografían el esqueleto y me pinchaban las venas, mientras la muerte asomaba la cabeza en el fondo de mis ojos, las energías del universo conspiraron para darme una nueva oportunidad. Y al llegar de nuevo a casa, vi en el ordenador cuatro mensajes, cuatro rosas del destino, cuatro cajitas de ternura que había estado soñando durante todo el año que llevo en Barcelona que llegaran tan siquiera una de ellas, que había estado esperando los cuatro años que hace que estoy conectado a páginas de contacto, que había estado esperando toda la vida. Cuatro mensajes tiernos. Que decían que tenían ganas de conocerme, de ser amigos míos o lo que surgiera, alguno decía que él también había tenido que empezar de nuevo a un sitio nuevo y que me comprendía. Eran mensajes, donde había más que palabras, donde había más que deseos lascivos, donde había interés para conocerme, donde había una oportunidad del destino para volver a empezar.
Hacía unos días después de superar el ensueño de las pastillas y antes de caer de nuevo enfermo, en este intervalo tan corto, se me dio por asistir a clase y me enteré que ya hacía días que había acabado el curso. Decidí que lo que me iría más bien sería tener el tiempo ocupado, que tanto tiempo para pensar y encerrarse en la cárcel del hogar y de uno mismo no llevaba más que desgracias. También había de encontrar otro piso en el que vivir, ya que mis compis de piso me echan como muy tarde dentro de un mes. Así que decidí empezar a buscar una nueva vida: un trabajo, un piso nuevo. Y el domingo se me brindó la posibilidad de nuevos amigos o nuevos amantes, nuevas ilusiones al fin y al cabo. Les mandé un mensaje con mi msn para que me agregaran, aunque la verdad la amargura no desaparece de un día a otro y siempre quedan resquicios y a alguno que otro que había estado especialmente amable y comprensivo conmigo le contesté de forma un tanto soberbia y arrogante. El lunes enfermo entre arcadas y retorcijones encerrado en mi prisión esperaba con necesidad, casi con desesperación, que alguno de los cuatro me agregara de una vez por todas al msn. No hubo forma, así que el martes no pudiendo esperar más, le envié a uno de los que no había estado especialmente agradable con él, un mensaje pidiéndole disculpas por mi respuesta abrupta y desquiciada y rogándole que me diera una segunda oportunidad.
Entre ayer y hoy ya me han agregado tres de los cuatro. He hablado con dos. Son unos cielos. El que hablé ayer por la noche me pidió mil veces que me fuera entonces mismo a su casa –él no dijo a follar sino a charlar, pero no sé- y yo es lo que más hubiera deseado, poder pasar al fin una de estas largas y tristes noches en compañía, y en ternura, lo que pasa es que estaba muerto de sueño. Porque como yo paso de un extremo al otro pasé de despertarme a las ocho, a las nueve o las diez de las noche, a ir el lunes a dormir tan pronto que el martes me desperté a las cuatro de la madrugada, con lo cual, cuando hablamos pasada la media noche yo ya estaba muerto de sueño y le tuve que decir que lo dejáramos para otro día. Tal vez hoy. Y aunque yo hubiera preferido ir primero al chapero, pero bueno si un jovenzuelo guapo quiere y desea y me pide y me ruega que esté con él, no es cuestión de darle calabazas.
Y bueno desde que me han cambiado la medicación, no sólo me la han cambiado sino que también ha probado de bajármela y hago más tics, y esto a mi me desespera un poco y me amarga y me enturbia y me deprime mucho. Suerte de lo otro que me ensalza un poco la vida. Todo es incierto. Todo está colgando de un hilo. Y se puede romper en cualquier momento. Pero mientras fluya, lo disfrutaremos y si los tics no me anulan la vida buscaré nuevo piso, buscaré trabajo, buscaré citas, buscaré amigos y me buscaré a mi mismo. De hecho más de una persona me ha asegurado que la causa de los tics es que yo tengo una fuerte personalidad que reprimo y que la niego para satisfacer a los demás. Los trabajos son fugaces, los pisos son por cuatro días, las citas de una noche, pero uno mismo por mucho que nos cueza estamos allí de principio a fin, y quizás la solución a no hacer unos tics que me anulen la vida no está en subir la medicación, sino en subir el ego y decir ¡Aquí estoy yo! Y hago esto porque es lo que quiero y lo que siento. Y a quien le guste bien y a quien no, que no mire. Desgraciadamente aún no me veo con fuerza para hacer este paso, la sombra del fantasma es muy alargada y tengo mucho miedo al rechazo, pero no sé como, de alguna manera, trampeando dificultades, intentaré, como siempre seguir adelante, o al menos sobrevivir.
Hacía unos días después de superar el ensueño de las pastillas y antes de caer de nuevo enfermo, en este intervalo tan corto, se me dio por asistir a clase y me enteré que ya hacía días que había acabado el curso. Decidí que lo que me iría más bien sería tener el tiempo ocupado, que tanto tiempo para pensar y encerrarse en la cárcel del hogar y de uno mismo no llevaba más que desgracias. También había de encontrar otro piso en el que vivir, ya que mis compis de piso me echan como muy tarde dentro de un mes. Así que decidí empezar a buscar una nueva vida: un trabajo, un piso nuevo. Y el domingo se me brindó la posibilidad de nuevos amigos o nuevos amantes, nuevas ilusiones al fin y al cabo. Les mandé un mensaje con mi msn para que me agregaran, aunque la verdad la amargura no desaparece de un día a otro y siempre quedan resquicios y a alguno que otro que había estado especialmente amable y comprensivo conmigo le contesté de forma un tanto soberbia y arrogante. El lunes enfermo entre arcadas y retorcijones encerrado en mi prisión esperaba con necesidad, casi con desesperación, que alguno de los cuatro me agregara de una vez por todas al msn. No hubo forma, así que el martes no pudiendo esperar más, le envié a uno de los que no había estado especialmente agradable con él, un mensaje pidiéndole disculpas por mi respuesta abrupta y desquiciada y rogándole que me diera una segunda oportunidad.
Entre ayer y hoy ya me han agregado tres de los cuatro. He hablado con dos. Son unos cielos. El que hablé ayer por la noche me pidió mil veces que me fuera entonces mismo a su casa –él no dijo a follar sino a charlar, pero no sé- y yo es lo que más hubiera deseado, poder pasar al fin una de estas largas y tristes noches en compañía, y en ternura, lo que pasa es que estaba muerto de sueño. Porque como yo paso de un extremo al otro pasé de despertarme a las ocho, a las nueve o las diez de las noche, a ir el lunes a dormir tan pronto que el martes me desperté a las cuatro de la madrugada, con lo cual, cuando hablamos pasada la media noche yo ya estaba muerto de sueño y le tuve que decir que lo dejáramos para otro día. Tal vez hoy. Y aunque yo hubiera preferido ir primero al chapero, pero bueno si un jovenzuelo guapo quiere y desea y me pide y me ruega que esté con él, no es cuestión de darle calabazas.
Y bueno desde que me han cambiado la medicación, no sólo me la han cambiado sino que también ha probado de bajármela y hago más tics, y esto a mi me desespera un poco y me amarga y me enturbia y me deprime mucho. Suerte de lo otro que me ensalza un poco la vida. Todo es incierto. Todo está colgando de un hilo. Y se puede romper en cualquier momento. Pero mientras fluya, lo disfrutaremos y si los tics no me anulan la vida buscaré nuevo piso, buscaré trabajo, buscaré citas, buscaré amigos y me buscaré a mi mismo. De hecho más de una persona me ha asegurado que la causa de los tics es que yo tengo una fuerte personalidad que reprimo y que la niego para satisfacer a los demás. Los trabajos son fugaces, los pisos son por cuatro días, las citas de una noche, pero uno mismo por mucho que nos cueza estamos allí de principio a fin, y quizás la solución a no hacer unos tics que me anulen la vida no está en subir la medicación, sino en subir el ego y decir ¡Aquí estoy yo! Y hago esto porque es lo que quiero y lo que siento. Y a quien le guste bien y a quien no, que no mire. Desgraciadamente aún no me veo con fuerza para hacer este paso, la sombra del fantasma es muy alargada y tengo mucho miedo al rechazo, pero no sé como, de alguna manera, trampeando dificultades, intentaré, como siempre seguir adelante, o al menos sobrevivir.
Comentario:
Quizá la única diferencia entre los dos son unas cuantas pastillas de más.
Comentario:
¡Niño me alegro muchísimo por tí!, a ver si hay suerte, y no pienses en negativo hasta que no se haya dado la situación, conócelos y no te pierdas en tus miedos.
Si llegas a hacer amigos sé que te hará bien, ya nos contarás como te va, y ya sabes que me puedes llamar cuando quieras para contármelo.
De verdad que me alegro!!!!!!!!.
Si llegas a hacer amigos sé que te hará bien, ya nos contarás como te va, y ya sabes que me puedes llamar cuando quieras para contármelo.
De verdad que me alegro!!!!!!!!.
Comentario:
Tú estás ahí y por algún sitio vas a salir. Déjate asomar y muéstrate de manera no fugaz para que los demás te conozcamos, pero sobre todo para que tú te puedas ver entero. ¿No lo mereces?
Hay quién desayuna de pie en la cocina, otros lo hacen sentados en el comedor mientras leen el periódico. Todo depende de lo que cada uno crea que merece.
Hay quién desayuna de pie en la cocina, otros lo hacen sentados en el comedor mientras leen el periódico. Todo depende de lo que cada uno crea que merece.