Cuando sonries a la vida todo fluye mejor
Las calles derrochan primavera. La ciudad dorada ve mecer el andar de las gentes que la habitan, que circulan por los sueños y el arcén. Un muchacho con los ojos desterrados se sepulta bajo tierra sin pudor, y mientras traviesa un largo túnel le seduce la canción de un trovador. Mientras el gentío deambula con las prisas de una vida completa que llenar, ese joven muchachito solitario se entretiene escuchando aquel cantar. A él no hay nadie que le espere y tampoco tiene donde ir, simplemente donde el corazón le lleve, simplemente en el camino del vivir. El indio americano que con flauta iba despuntado la canción le preguntaba al jovencito solitario si le gusta el sonido del amor. Tras charlar breves instantes, tras mostrar cierto interés, tras una amabilidad loable, me voy con una sonrisa y un cd.
Cojo el metro, este ave subterránea y luego a tierra firme otra vez, este viento me desmonta la melena que otra ave con su pico cortará. Mientras me van cortando el pelo, esta chica que lo hizo la otra vez, me pregunta como me ha ido todo, y me sonrojo de vergüenza y de placer.
Voy a comprar el diario al quiosco, ya que hoy hay el suplemento semanal que hablan de las cosas de los libros, de los sueños, las familias y el amar. El quiosquero me anuncia que se ha agotado el diario que buscaba, y cuando ya daba media vuelta me recuerda y sabe lo que quería yo. Me dice que ha tirado la mar de suplementos pero que la próxima semana ya me lo guardará, esbozo una sonrisa transparente y subo por el paseo de Sant Joan.
Entro a la frutería y las dos chicas repiten a la vez “Aquí está el muchacho de la sandía, búscale una de bien rica para él”.
Me retiro ya para casita, ya ha pasado un día más, pero aunque no ocurran grandes cosas, si sonríes a la vida, y la miras con cariño y con ternura y aprendes a apreciar. A apreciar todo aquello que te rodea, este sol que calienta tu tez, estas palabras amables de un extraño, este pequeño detalle, esta gota de interés. Todo se hace más bonito, todo se endulce más y entonces ya pasada media noche, cuando ya has acabado de cenar, te encuentras al msn a un chico cariñoso, guapo que te invita a su casa para ¿hablar?. Tu has tenido un día duro, por la mañana no has parada de hacer, una ruta de librería en librería dejando tu currículum, para ver si la suerte te acompaña y en verano te sale algo que hacer. Luego hacia el mediodía has ido a ver un piso para compartir, el compañero estaba muy muy bueno, pero era hetero y no sé si podrá ser.
Así que nada acostumbrado a madrugar ni moverme de mi hogar, cuando el chico por el msn me ha dicho que me vaya a su casa para hablar. La verdad es que estaba muy cansado y como es de imaginar, aunque no hayamos hablado de sexo, dos maricas jovenzuelos a media noche no se citan a una casa pa resar. Así que le dije con ternura que mañana seria la ocasión y este mañana ha llegado, tan cierto como que es el día de hoy. A mi el sexo me hace mucho respeto, y no gozo mientras lo estoy consumando, y aun me da más miedo, desde que sé lo del abuso que sufrí. Al saberlo entendí porque no gozo, entendí porque huyo para siempre del hombre que me ha poseído, entendí porque mueren las promesas, entendí porque sólo sentía miedo. Y ahora sé, por suerte o por desgracia, el motivo de mi gran temor, y si es verdad que el saber es un grado, y que el saber permite ser mejor. Intentaré luchar contra mi historia, luchar contra mi cruz, ojalá esta noche que ahora viene, ojalá que esta noche salga el sol.
Cojo el metro, este ave subterránea y luego a tierra firme otra vez, este viento me desmonta la melena que otra ave con su pico cortará. Mientras me van cortando el pelo, esta chica que lo hizo la otra vez, me pregunta como me ha ido todo, y me sonrojo de vergüenza y de placer.
Voy a comprar el diario al quiosco, ya que hoy hay el suplemento semanal que hablan de las cosas de los libros, de los sueños, las familias y el amar. El quiosquero me anuncia que se ha agotado el diario que buscaba, y cuando ya daba media vuelta me recuerda y sabe lo que quería yo. Me dice que ha tirado la mar de suplementos pero que la próxima semana ya me lo guardará, esbozo una sonrisa transparente y subo por el paseo de Sant Joan.
Entro a la frutería y las dos chicas repiten a la vez “Aquí está el muchacho de la sandía, búscale una de bien rica para él”.
Me retiro ya para casita, ya ha pasado un día más, pero aunque no ocurran grandes cosas, si sonríes a la vida, y la miras con cariño y con ternura y aprendes a apreciar. A apreciar todo aquello que te rodea, este sol que calienta tu tez, estas palabras amables de un extraño, este pequeño detalle, esta gota de interés. Todo se hace más bonito, todo se endulce más y entonces ya pasada media noche, cuando ya has acabado de cenar, te encuentras al msn a un chico cariñoso, guapo que te invita a su casa para ¿hablar?. Tu has tenido un día duro, por la mañana no has parada de hacer, una ruta de librería en librería dejando tu currículum, para ver si la suerte te acompaña y en verano te sale algo que hacer. Luego hacia el mediodía has ido a ver un piso para compartir, el compañero estaba muy muy bueno, pero era hetero y no sé si podrá ser.
Así que nada acostumbrado a madrugar ni moverme de mi hogar, cuando el chico por el msn me ha dicho que me vaya a su casa para hablar. La verdad es que estaba muy cansado y como es de imaginar, aunque no hayamos hablado de sexo, dos maricas jovenzuelos a media noche no se citan a una casa pa resar. Así que le dije con ternura que mañana seria la ocasión y este mañana ha llegado, tan cierto como que es el día de hoy. A mi el sexo me hace mucho respeto, y no gozo mientras lo estoy consumando, y aun me da más miedo, desde que sé lo del abuso que sufrí. Al saberlo entendí porque no gozo, entendí porque huyo para siempre del hombre que me ha poseído, entendí porque mueren las promesas, entendí porque sólo sentía miedo. Y ahora sé, por suerte o por desgracia, el motivo de mi gran temor, y si es verdad que el saber es un grado, y que el saber permite ser mejor. Intentaré luchar contra mi historia, luchar contra mi cruz, ojalá esta noche que ahora viene, ojalá que esta noche salga el sol.
Comentario:
Piensa que el sabor a sandía al menos siempre será agradable.
Comentario:
Y una sonrisa adorna mi cara.
Una sonrisa que no es una mueca de los labios, secos y marchitos, sino una sonrisa que iluminan mis ojos, vivos y picaruelos.
Un amigo ha sonreído hoy, un amigo ha visto la luz del sol por primera vez en muchos días. Días que parecerán años para él, pero que han sido unos simples instantes en la vida plena y alegre que le resta por vivir.
Una epidemia asola nuestras calles.
Una pandemia nos cerca en nuestras ciudades. Se ha diseminado sin descanso en los últimos días. Hoy sonríe unos...
Y mañana, sonreirá el conductor del autobús. Sonreirá el chico de la Uni, el que hace las fotocopias, Manu, el jardinero con el que se cruza todos los días y que está buenísimo. Sonreirá Ricardo, sonreirá el niño de dos años que corretea por ese parque en el que se sienta a leer y descansar un rato. Sonreirá ese profesor que es un hueso, sonreirá Salva, sonreirá la chica que se encuentra en la escalera, sonreirá el dependiente de la Fnac, sonreirá Jesús. Sonreirá la chica de la Uni, esa que un día le pidió fuego, y salió corriendo por no poder ayudarla. Sonreirá Vero, sonreirá la chica que le pone el granizado de limón. Sonreirá el chico con el que quedó para hablar... porque dos chicos gays pueden quedar para hablar, para conocerse y después, al cabo de los días quizás surja la necesidad de darse un beso, y puede que dentro de un tiempo puede que surja la necesidad de acariciarse, y quizás al cabo de unos días, surja la necesidad de lamer... o quizás todo quede en una amistad... Y sonreirá ese chico hetero que tiene una habitación en un piso para compartir, y no importe que sea hetero para que sea un buen compañero e incluso un buen amigo. Y sonreirá Carlos. Y sonreirán las flores, sonreirá el mar, sonreirá incluso la Luna, porque ya no significará momentos de tristeza, sino momentos románticos, significará la guardiana que velará los sueños. Y sonreirá Jaime. Y sonreirá Juan. Y sonreirá Guillermo, y sonreirá Enric, y sonreirá el sol, porque una de las flores de su jardín renació al fin. Y sonreirá Joan. Seguirá sonriendo Joan incluso a su fantasma... con un guiño en los ojos y un saludo de despedida en la mano... así... cual infanta de dos años... ¡¡¡Adiossssssssssssssss!
Muchas veces la diferencia entre el día y la noches es un pequeño gesto. Un guiño, un heyyyyyyyyyyyyy, y susurro inaudible... una sonrisa. Cuando se encuentra ese gesto, se contagia. Incluso uno mismo no puede dejar de sentir ese gesto en su cara, en su alma. Es contagioso.
Los días malos, será menos malos sabiendo el camino para levantarse. Hay que aprehender esos momentos para sacarlos del bolsillo cuando lo necesitamos. Todo siempre alumbrados por los rallos del sol, alumbrados por una sonrisa, mecidos por las aguas del mar.
Besos.
Abrazos
Sonrisas.
Todo regado generosamente por cariño.
Una sonrisa que no es una mueca de los labios, secos y marchitos, sino una sonrisa que iluminan mis ojos, vivos y picaruelos.
Un amigo ha sonreído hoy, un amigo ha visto la luz del sol por primera vez en muchos días. Días que parecerán años para él, pero que han sido unos simples instantes en la vida plena y alegre que le resta por vivir.
Una epidemia asola nuestras calles.
Una pandemia nos cerca en nuestras ciudades. Se ha diseminado sin descanso en los últimos días. Hoy sonríe unos...
Y mañana, sonreirá el conductor del autobús. Sonreirá el chico de la Uni, el que hace las fotocopias, Manu, el jardinero con el que se cruza todos los días y que está buenísimo. Sonreirá Ricardo, sonreirá el niño de dos años que corretea por ese parque en el que se sienta a leer y descansar un rato. Sonreirá ese profesor que es un hueso, sonreirá Salva, sonreirá la chica que se encuentra en la escalera, sonreirá el dependiente de la Fnac, sonreirá Jesús. Sonreirá la chica de la Uni, esa que un día le pidió fuego, y salió corriendo por no poder ayudarla. Sonreirá Vero, sonreirá la chica que le pone el granizado de limón. Sonreirá el chico con el que quedó para hablar... porque dos chicos gays pueden quedar para hablar, para conocerse y después, al cabo de los días quizás surja la necesidad de darse un beso, y puede que dentro de un tiempo puede que surja la necesidad de acariciarse, y quizás al cabo de unos días, surja la necesidad de lamer... o quizás todo quede en una amistad... Y sonreirá ese chico hetero que tiene una habitación en un piso para compartir, y no importe que sea hetero para que sea un buen compañero e incluso un buen amigo. Y sonreirá Carlos. Y sonreirán las flores, sonreirá el mar, sonreirá incluso la Luna, porque ya no significará momentos de tristeza, sino momentos románticos, significará la guardiana que velará los sueños. Y sonreirá Jaime. Y sonreirá Juan. Y sonreirá Guillermo, y sonreirá Enric, y sonreirá el sol, porque una de las flores de su jardín renació al fin. Y sonreirá Joan. Seguirá sonriendo Joan incluso a su fantasma... con un guiño en los ojos y un saludo de despedida en la mano... así... cual infanta de dos años... ¡¡¡Adiossssssssssssssss!
Muchas veces la diferencia entre el día y la noches es un pequeño gesto. Un guiño, un heyyyyyyyyyyyyy, y susurro inaudible... una sonrisa. Cuando se encuentra ese gesto, se contagia. Incluso uno mismo no puede dejar de sentir ese gesto en su cara, en su alma. Es contagioso.
Los días malos, será menos malos sabiendo el camino para levantarse. Hay que aprehender esos momentos para sacarlos del bolsillo cuando lo necesitamos. Todo siempre alumbrados por los rallos del sol, alumbrados por una sonrisa, mecidos por las aguas del mar.
Besos.
Abrazos
Sonrisas.
Todo regado generosamente por cariño.
Comentario:
Si es que un paseo con los ojos muy abiertos por la preciosa barcelona da mucho de sí; me encantan los nuevos aires que se respiran por aquí... un abrazo
Comentario:
Seguro que salió el sol, y te pusiste moreno ¿a que sí?
Comentario:
¡Espero que todo haya ido de puta madre guapo!.
No te tengo que comentar nada, porque la mitad de las cosas ya las sé porque me las contaste, y la otra mitad de las cosas que nos cuentan nosa dan una lección que hay que intentar aprenderse, disfrutar de las pequeñas cosas, de los pequeños placeres que nos reporta nuestro día a día aunque no supongan cambios sustanciales es una manera de tirar para adelante y saber apreciar mejor lo que tenemos.
No hay que tener miedo a arriesgarse, si la ocasión merece la pena, y si tenemos miedo hay que pensar que no deja de ser un miedo más, pero a diferencia de los otros, de los miedos que te ningunean este te hará sentir más vivo.
Me alegra mucho haber leído tu post, y que reemprendas poco a poco el ritmo de tu vida, vas buscando trabajo, piso y haces unos horarios un pelín más normales sigue así guapo, un comienzo es un comienzo.
Ya nos queda menos para vernos! ¡tengo ganas!.
No te tengo que comentar nada, porque la mitad de las cosas ya las sé porque me las contaste, y la otra mitad de las cosas que nos cuentan nosa dan una lección que hay que intentar aprenderse, disfrutar de las pequeñas cosas, de los pequeños placeres que nos reporta nuestro día a día aunque no supongan cambios sustanciales es una manera de tirar para adelante y saber apreciar mejor lo que tenemos.
No hay que tener miedo a arriesgarse, si la ocasión merece la pena, y si tenemos miedo hay que pensar que no deja de ser un miedo más, pero a diferencia de los otros, de los miedos que te ningunean este te hará sentir más vivo.
Me alegra mucho haber leído tu post, y que reemprendas poco a poco el ritmo de tu vida, vas buscando trabajo, piso y haces unos horarios un pelín más normales sigue así guapo, un comienzo es un comienzo.
Ya nos queda menos para vernos! ¡tengo ganas!.